El Hormiguero comenzó la semana recibiendo, por 33ª vez, a Miguel Ángel Revilla. El expresidente cántabro visitó a Pablo Motos para celebrar su cumpleaños (83 cumplió el pasado viernes) analizó con el presentador toda la actualidad de las últimas semanas.. «Una curiosidad: ¿En tu cumpleaños comes tarta o pones la velas en un sobao?», quiso saber el conductor del programa de Antena 3. «En un sobao, claro. Todas las mañanas me tomo medio sobao grande y un vaso de leche, ese es mi desayuno», le contestó Revilla.. Motos le preguntó cómo se sentía, ya que tuvo un susto de salud hace unos días. «Me fui hacerme unos análisis normales y me llamó el médico para decirme que tenía dos proteínas disparadas, cosa que no me había pasado nunca», explicó el invitado.. «Me mandaron a hematología y me han hecho un montón de pruebas. En principio no parece que sea malo, pero a esta edad todos los días te despiertas y te duele algo», añadió.. Revilla también comentó que «me duele sobre todo el alma, de ver lo que está pasando en el mundo. Estoy sobrepasado de ver al matón de Trump, que es el dueño del país más poderoso del mundo y con armas».. «Espero que se lo carguen democráticamente, pero que se lo carguen. Me recuerda a los matones de la II Guerra Mundial que iban a por los judíos. Solo espero que los republicanos pierdan la mayoría absoluta en el Congreso y puedan deshabilitarle», señaló el expolítico.. Entonces, Motos bromeó con que qué haría si Trump decidiese quedarse con Cantabria: «Pues sería una joya, con la cantidad de piedra caliza que tenemos, que en Estados Unidos no tienen», le dijo Revilla.. «Imagínate que se queda con los Picos de Europa. Ante estos energúmenos hay que ser valientes y yo creo que la sociedad americana va a ser valiente y se lo va a quitar de en medio», aseguró.. «Tienes 83 años, ¿piensas en la muerte?», le preguntó el valenciano. Revilla le confesó que «claro, es inevitable y hay que estar preparado. Yo lo que pido es la eutanasia si llega un momento en el que tengo algo que no tenga solución y tenga que vivir enganchado a una máquina».. «Lo único que me da miedo es eso o tener una muerte dolorosa, pero estoy contento porque, para mí, era importante dejar una huella antes de irme en los míos», añadió.. También lanzó un deseo para sus familiares: «Que mis hijos y mi nieto se sientan orgullosos de que han tenido un padre, un abuelo, que no fue un cabrón».. Entonces, el presentador quiso que Revilla contara el día que le dieron por muerto: «Me acuerdo perfectamente, fue el 6 de diciembre de 1983 que vine a Madrid a una comida con el entonces alcalde», comenzó a decir.. «En aquella época solo había dos vuelos diarios de Cantabria a Madrid y saqué los billetes. La comida, por ciertos motivos, acabó antes de lo previsto, e intenté cambiar el billete de vuelta para adelantarlo», comentó.. «Fui al aeropuerto y me dijeron que no había billetes disponibles, que el vuelo iba lleno. En ese momento apareció, con unos palos de golf, Severiano Ballesteros, que no me conocía de nada, y preguntó lo mismo», apuntó el invitado.. El cántabro comentó que «como él era tan conocido, le dijeron que le hacían un hueco en la cabina. Seve dijo que él no volaba si no me metían también a mí».. «Y así lo hicieron, volé en el asiento de las azafatas por Seve Ballesteros y, gracias a eso, salvé la vida. El vuelo del día posterior, para el que yo tenía el billete, acabó estrellándose contra otro vuelo por la mala visibilidad, y la totalidad de los pasajeros de avión fallecieron», concluyó.
«Fue el 6 de diciembre de 1983, cambié el viaje y el avión en el que iba a ir acabó estrellándose contra otro, todos los del vuelo fallecieron», recordó.
El Hormiguero comenzó la semana recibiendo, por 33ª vez, a Miguel Ángel Revilla. El expresidente cántabro visitó a Pablo Motos para celebrar su cumpleaños (83 cumplió el pasado viernes) analizó con el presentador toda la actualidad de las últimas semanas.. «Una curiosidad: ¿En tu cumpleaños comes tarta o pones la velas en un sobao?», quiso saber el conductor del programa de Antena 3. «En un sobao, claro. Todas las mañanas me tomo medio sobao grande y un vaso de leche, ese es mi desayuno», le contestó Revilla.. Motos le preguntó cómo se sentía, ya que tuvo un susto de salud hace unos días. «Me fui hacerme unos análisis normales y me llamó el médico para decirme que tenía dos proteínas disparadas, cosa que no me había pasado nunca», explicó el invitado.. «Me mandaron a hematología y me han hecho un montón de pruebas. En principio no parece que sea malo, pero a esta edad todos los días te despiertas y te duele algo», añadió.. Revilla también comentó que «me duele sobre todo el alma, de ver lo que está pasando en el mundo. Estoy sobrepasado de ver al matón de Trump, que es el dueño del país más poderoso del mundo y con armas».. «Espero que se lo carguen democráticamente, pero que se lo carguen. Me recuerda a los matones de la II Guerra Mundial que iban a por los judíos. Solo espero que los republicanos pierdan la mayoría absoluta en el Congreso y puedan deshabilitarle», señaló el expolítico.. Entonces, Motos bromeó con que qué haría si Trump decidiese quedarse con Cantabria: «Pues sería una joya, con la cantidad de piedra caliza que tenemos, que en Estados Unidos no tienen», le dijo Revilla.. «Imagínate que se queda con los Picos de Europa. Ante estos energúmenos hay que ser valientes y yo creo que la sociedad americana va a ser valiente y se lo va a quitar de en medio», aseguró.. «Tienes 83 años, ¿piensas en la muerte?», le preguntó el valenciano. Revilla le confesó que «claro, es inevitable y hay que estar preparado. Yo lo que pido es la eutanasia si llega un momento en el que tengo algo que no tenga solución y tenga que vivir enganchado a una máquina».. «Lo único que me da miedo es eso o tener una muerte dolorosa, pero estoy contento porque, para mí, era importante dejar una huella antes de irme en los míos», añadió.. También lanzó un deseo para sus familiares: «Que mis hijos y mi nieto se sientan orgullosos de que han tenido un padre, un abuelo, que no fue un cabrón».. Entonces, el presentador quiso que Revilla contara el día que le dieron por muerto: «Me acuerdo perfectamente, fue el 6 de diciembre de 1983 que vine a Madrid a una comida con el entonces alcalde», comenzó a decir.. «En aquella época solo había dos vuelos diarios de Cantabria a Madrid y saqué los billetes. La comida, por ciertos motivos, acabó antes de lo previsto, e intenté cambiar el billete de vuelta para adelantarlo», comentó.. «Fui al aeropuerto y me dijeron que no había billetes disponibles, que el vuelo iba lleno. En ese momento apareció, con unos palos de golf, Severiano Ballesteros, que no me conocía de nada, y preguntó lo mismo», apuntó el invitado.. El cántabro comentó que «como él era tan conocido, le dijeron que le hacían un hueco en la cabina. Seve dijo que él no volaba si no me metían también a mí».. «Y así lo hicieron, volé en el asiento de las azafatas por Seve Ballesteros y, gracias a eso, salvé la vida. El vuelo del día posterior, para el que yo tenía el billete, acabó estrellándose contra otro vuelo por la mala visibilidad, y la totalidad de los pasajeros de avión fallecieron», concluyó.
20MINUTOS.ES – Televisión
