Conseguir un trabajo es una de las grandes aspiraciones de los jóvenes que, cuando finalizan sus estudios, esperan poder dedicarse a la profesión para la que se han preparado. Sin embargo, por el camino, en ocasiones, se ven obligados, por necesidades económicas, a tener que aceptar puestos de trabajo en los que no se sienten cómodos.Esto es lo que le ha ocurrido a Paula Lapeña, una joven que, a través de sus redes sociales, ha explicado que, solo un día después de trabajar en una tienda como dependienta, tuvo que dejarlo: «Sentí una mezcla de emociones de estar tanto tiempo buscando trabajo, cuando te lo dan y ves que no te gusta y dices: ¿ahora qué hago?».Este jueves, Espejo Público ha conectado en directo con Paula, quien ha explicado sus motivos para rechazar el empleo tras haber pasado solo un día en él: «Entiendo las críticas de que haya durado poco, pero es que considero que no tengo ninguna responsabilidad económica que me ate. Gracias a Dios no tengo esa condición y puedo entrar en un puesto y decidir que ya no lo quiero. Al día siguiente, estaba llorando al ir a entrar al trabajo».Por su parte, los colabores del matinal han expresado su opinión al respecto: «Si Paula, por lo que sea, parece que no necesitas el trabajo por cuestiones económicas, no se tiene que criminalizar a la juventud por dejar un trabajo si no te gusta». Además, Ana Iris Simón ha agregado que «un trabajo tiene que autorrealizarte»: «Vivimos en una sociedad que te dice que eres lo que produces y consumes. El problema es que ya ni siquiera ganamos dinero con ese trabajo porque no nos da para vivir».Sin embargo, Isabel Rábago ha apuntado: «A mí me sorprende muchísimo que ni siquiera des una oportunidad. Entiendo que el trabajo lo buscas y lo eliges tú y te lo dan y, en menos de 24 horas, decides que no es lo que tú pensabas y no te sentías bien. Por otro lado, yo defiendo que para estar en un trabajo que no te gusta es que tienes que tener una necesidad enorme».Ante esto, Paula ha señalado: «No se trata de ser débil. Simplemente, sentí y, como tengo la posibilidad de no entrar ahí y abrir mi abanico a otras oportunidades, pues lo hice. Vivo con mi madre. Lo primero que hice fue llamarla y me dijo que me diera un poquito más de tiempo, pero también con ella tengo mi lugar seguro. Ella me dio esa seguridad y la oportunidad de abrirme a otras oportunidades».»El hecho de que yo dejara el trabajo no era porque las condiciones fueran malas. Quizá, antes de entrar ahí, lo idealicé porque estaba buscando trabajo, pero no tengo necesidad… Es verdad que a los jóvenes no nos viene mal el dinerillo», ha agregado Paula que, finalmente, ha explicado: «A día de hoy, me apasiona el contacto con la gente, crear vínculos, transmitir… Las redes me permiten hacerlo».
La joven ha señalado que está abierta a cualquier oportunidad y que le apasiona el trabajo en las redes sociales.
Conseguir un trabajo es una de las grandes aspiraciones de los jóvenes que, cuando finalizan sus estudios, esperan poder dedicarse a la profesión para la que se han preparado. Sin embargo, por el camino, en ocasiones, se ven obligados, por necesidades económicas, a tener que aceptar puestos de trabajo en los que no se sienten cómodos.Esto es lo que le ha ocurrido a Paula Lapeña, una joven que, a través de sus redes sociales, ha explicado que, solo un día después de trabajar en una tienda como dependienta, tuvo que dejarlo: «Sentí una mezcla de emociones de estar tanto tiempo buscando trabajo, cuando te lo dan y ves que no te gusta y dices: ¿ahora qué hago?».Este jueves, Espejo Público ha conectado en directo con Paula, quien ha explicado sus motivos para rechazar el empleo tras haber pasado solo un día en él: «Entiendo las críticas de que haya durado poco, pero es que considero que no tengo ninguna responsabilidad económica que me ate. Gracias a Dios no tengo esa condición y puedo entrar en un puesto y decidir que ya no lo quiero. Al día siguiente, estaba llorando al ir a entrar al trabajo».Por su parte, los colabores del matinal han expresado su opinión al respecto: «Si Paula, por lo que sea, parece que no necesitas el trabajo por cuestiones económicas, no se tiene que criminalizar a la juventud por dejar un trabajo si no te gusta». Además, Ana Iris Simón ha agregado que «un trabajo tiene que autorrealizarte»: «Vivimos en una sociedad que te dice que eres lo que produces y consumes. El problema es que ya ni siquiera ganamos dinero con ese trabajo porque no nos da para vivir».Sin embargo, Isabel Rábago ha apuntado: «A mí me sorprende muchísimo que ni siquiera des una oportunidad. Entiendo que el trabajo lo buscas y lo eliges tú y te lo dan y, en menos de 24 horas, decides que no es lo que tú pensabas y no te sentías bien. Por otro lado, yo defiendo que para estar en un trabajo que no te gusta es que tienes que tener una necesidad enorme».Ante esto, Paula ha señalado: «No se trata de ser débil. Simplemente, sentí y, como tengo la posibilidad de no entrar ahí y abrir mi abanico a otras oportunidades, pues lo hice. Vivo con mi madre. Lo primero que hice fue llamarla y me dijo que me diera un poquito más de tiempo, pero también con ella tengo mi lugar seguro. Ella me dio esa seguridad y la oportunidad de abrirme a otras oportunidades».»El hecho de que yo dejara el trabajo no era porque las condiciones fueran malas. Quizá, antes de entrar ahí, lo idealicé porque estaba buscando trabajo, pero no tengo necesidad… Es verdad que a los jóvenes no nos viene mal el dinerillo», ha agregado Paula que, finalmente, ha explicado: «A día de hoy, me apasiona el contacto con la gente, crear vínculos, transmitir… Las redes me permiten hacerlo».
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