Europa debe hacer valer su posición clave para las economías de China y EEUU para prosperar en el nuevo orden geopolítico. Leer
Europa debe hacer valer su posición clave para las economías de China y EEUU para prosperar en el nuevo orden geopolítico. Leer
Los mensajes de los líderes europeos en Davos, y especialmente las palabras que articulaban el histórico discurso del primer ministro canadiense Mark Carney, todavía resuenan y reflejan un claro despertar de los aliados tradicionales de EEUU ante las líneas rojas que ha cruzado la Administración Trump 2.0. y el estado de alerta en el que deberán mantenerse los gobiernos de la Alianza Atlántica durante los próximos tres años de mandato del presidente estadounidense. Pero también subyace la idea fuerza de que, en una era marcada por el choque entre dos superpotencias, como son EEUU y China, el objetivo de alcanzar una mayor autonomía estratégica en Europa debería entenderse como un plan común para afrontar los retos y fortalecer la resiliencia socioeconómica, y no como un escenario de sustitución de bloques hegemónicos.. Es decir, los europeos deberíamos evitar remplazar la interdependencia con EEUU, en un contexto en el que la política económica y exterior de la Administración Trump no refleja el sentimiento mayoritario de sus ciudadanos ni de algunos representantes del Partido Republicano, por la fácil opción de construir nuevas dependencias críticas con China, cuyas autoridades también hacen uso de instrumentos económicos como elemento de coerción para lograr sus propios objetivos estratégicos.. El punto de partida es complejo y abordarlo exige mayores dosis de realismo, unidad y audacia. Sin olvidar que la pérdida de liderazgo económico o tecnológico frente a EEUU y China es sólo responsabilidad de los europeos, que durante décadas no quisimos superar nuestras suspicacias internas para crear un mercado único real en ámbitos como la tecnología, la defensa, el mercado de capitales o la energía. Por ello nos enfrentamos a un momento histórico para la supervivencia de la UE, ya que, en un mundo de creciente fragmentación geoeconómica, polarización social y desinformación no sólo será necesario defender los valores de las democracias liberales, sino también reducir las dependencias excesivas frente a las dos mayores potencias mundiales.. El diagnóstico sobre las debilidades europeas es claro, pero también es momento de poner en valor algunas de las fortalezas con las que cuenta el continente para hacer frente al fin del orden mundial, piedra angular de la estabilidad y la prosperidad de las últimas décadas. En este sentido, y en un contexto en el que todavía no queda claro cómo transcurrirán las negociaciones sobre el futuro de Groenlandia o si será posible alcanzar con Rusia un acuerdo de paz que garantice la seguridad de Ucrania y del continente, la UE debe de hacer valer su posición de que es un mercado clave tanto para EEUU como China, o no olvidar que según algunas estimaciones del Bloomberg los europeos poseen el 49 % del total de acciones estadounidenses en manos de inversores extranjeros. Al mismo tiempo que gobiernos, ahorradores, instituciones financieras y fondos de inversión del continente podrían concentrar aproximadamente un 30% de la deuda pública estadounidense en manos de tenedores extranjeros.. En un escenario global en el que se observan señales de que la fragmentación del orden mundial vigente desde la II Guerra Mundial, la situación presupuestaria de EEUU o los intentos de injerencias de la Casa Blanca sobre la Fed están provocando cambios en la toma de decisiones de los inversores y de algunos bancos centrales sobre sus activos referenciados en dólares.. Los últimos datos del Tesoro de EEUU reflejan que, hasta el pasado mes de noviembre, India ha reducido durante los últimos 12 meses un 20% sus tenencias de deuda pública a largo plazo estadounidense frente a los registros máximos alcanzados en 2023. Según el Banco Central de India, los bonos del Tesoro estadounidense representan actualmente aproximadamente un 30% de las reservas de divisas del país, frente a un 40 % hace tan sólo un año. Todo ello en un contexto en el que China ha reducido significativamente su exposición a los bonos soberanos de la primera potencia mundial hasta situarla en su menor nivel desde septiembre de 2008.. Paralelamente, el Consejo Mundial del Oro sigue ofreciendo datos que muestran la estrategia de China, India, Brasil o Turquía de aumentar sus reservas de oro, en línea con la toma de decisión del Banco Central de Polonia que ha anunciado que seguirá incrementando sus compras del metal precioso.. Por ello, parece inevitable que, tras el repliegue del orden mundial vigente en los últimos 80 años y la ausencia de una nueva definición de la gobernanza mundial, la necesidad de aumentar la autonomía estratégica de los aliados tradicionales de EEUU provoqué mayores dosis de proteccionismo comercial. En este sentido, si bien el Gobierno de Canadá ha tenido que anunciar que no está abierto a firmar un acuerdo de libre comercio con China ante el impacto que podría tener sobre la economía la amenaza lanzada por el presidente de EEUU de imponer aranceles de un 100% a las importaciones de bienes canadienses, el primer ministro Carney ha lanzado la campaña buy Canadian, apelando a los consumidores y al tejido empresarial para que prioricen la adquisición de bienes o tecnología nacional.. Junto al creciente proteccionismo económico, es inevitable que la erosión o ausencia de un orden mundial estable no tenga consecuencias directas y crecientes sobre el sistema financiero internacional, tanto en su arquitectura como en su funcionamiento diario. De ahí que gane peso la apuesta por la diversificación de las inversiones, poniendo un mayor foco en las oportunidades que ofrecen otras regiones o potencias intermedias, y se dibuje en el horizonte un posible escenario de desdolarización, que si bien no parece inminente podría representar una oportunidad para el euro. Para ello, la UE y los Estados miembros deberán apostar por avanzar en la unión fiscal y financiera, sin olvidar el papel clave que podría jugar la unión del mercado de capitales defendida por el Canciller Merz o la emisión recurrente de eurobonos ligados a objetivos comunes y a los proyectos que el continente europeo tendrá que abordar para acelerar su autonomía estratégica y ganar influencia geoeconómica. No obstante, su uso no tendría que representar una mutualización total e incondicional de los niveles de deuda pública a nivel nacional.. En un contexto en el que el sentimiento europeísta crece entre los ciudadanos, señalando las encuestas más recientes, como la del Grand Continent, que aproximadamente un 70% de los europeos creen que la protección a los desafíos actuales debe venir de la UE o de medidas adoptadas en bloque por los Estados miembros. Ante este crédito social sobre el proyecto europeo, los gobiernos deberían olvidar el ciclo político y apostar por una mayor integración en cuestiones críticas que no se limitan a la defensa, la tecnología, el mercado de capitales, la competitividad de las empresas o tejer alianzas con las potencias intermedias, sino también a la necesidad de unificar aspectos esenciales del Estado de Bienestar. Tiempo de realismo, unidad y audacia, no exenta de sacrificios.. *Alicia Coronil es economista jefe de Singular Bank asesora del Círculo de Empresarios, y miembro consejo Asesor de LLYC.
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