La ministra de Defensa no había valorado aún la avalancha desde Marruecos, mientras su colega en Moncloa venía señalando que no hubo informes de Inteligencia que anticipasen la situación Leer
Audio generado con IA»Crisis entre Interior y Defensa», titulaba EL MUNDO hoy en portada. Porque Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, y otras fuentes de su departamente habían insistido desde el viernes en que el CNI, dependiente de Defensa, no había advertido de la avalancha de miles de personas hacia Ceuta. Y fuentes militares consultadas ayer por este diario respondían recordando que el control de fronteras no es competencia de Defensa, sino de Interior. Ahí estaba la crisis, el choque. Pero faltaba por escuchar a Margarita Robles, la ministra de Defensa que, a diferencia de Marlaska, todavía no había hablado sobre la crisis en Ceuta. La ministra, como es habitual, demostró su autonomía. Por un lado, en un señalamiento a Marruecos al que ningún miembro del Gobierno se había atrevido hasta ahora y, por otro lado, en la defensa de su departamento frente a las críticas veladas desde Interior. Dijo la ministra que no quería contribuir a «polémicas que no benefician a nadie» y anticipó que no la van a «pillar en ningún tipo de discusión», pero quiso clarificar la situación y por ahí soltó la carga. Empezó por su «reconocimiento al CNI», pero cuando lo extendió a otros «servicios de Información», como los de «la Policía y la Guardia Civil», apuntó a Marlaska, de quien dependen esos cuerpos de seguridad. De todos ellos dijo que eran profesionales «excelentes».En una declaración ante los medios en a Zaragoza, Robles añadió que «el Ejército va a seguir en Ceuta apoyando a la Guardia Civil», una manera, de nuevo, de marcar posición frente a Interior por las competencias que corresponden a cada uno. En los últimos días, varias informaciones periodísticas, sin prueba documental, hablaban de que el CNI habría hecho «avisos» sobre la situación. No hay constancia de ningún «informe». Ni de que los supuestos «avisos» alertasen sobre los miles de personas que llegaban. Si había multitud de indicios, empezando por las cifras de llegadas a nado constatables y las declaraciones de la autoridades de Ceuta, que apuntaban a un empeoramiento de la situación en Ceuta. Pero nadie advirtió de nada parecido a lo ocurrido: no menos de 40.000 personas -la cifra asumida por Rabat, que España ha elevado hasta unas 60.000- marchando hacia la frontera de España. Por eso, tanto Marlaska, el sábado, como el delegado del Gobierno, el domingo, desmintieron que existiese información de los servicios de Inteligencia. Eso ponía el foco sobre el CNI, que por su propia naturaleza no se puede defender. Lo hizo su responsable, Robles, este lunes, para confirmar que el problema sería de todos.
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La ministra de Defensa no había valorado aún la avalancha desde Marruecos, mientras su colega en Moncloa venía señalando que no hubo informes de Inteligencia que anticipasen la situación Leer
