Estamos acostumbrados a escribir Miguel de Cervantes con uve, pero el autor del Quijote firmaba sus documentos como «Miguel de Cerbantes» o «Miguel de Cerbantes Saavedra». No era una falta de ortografía, porque durante los siglos XVI y XVII la escritura del español todavía presentaba numerosas vacilaciones y la elección entre determinadas letras no estaba fijada como lo está actualmente.. La alternancia entre be y uve era habitual, a lo que se añadía que las formas gráficas u y v habían funcionado durante siglos como variantes de una misma letra. Su diferenciación fue asentándose progresivamente entre los siglos XVI y XVII. Por eso encontramos una curiosa diferencia entre la escritura personal del autor y sus libros impresos. Cervantes prefería «Cerbantes» en sus firmas, mientras que en las portadas de sus obras aparecía «Cervantes» o «Ceruantes». La primera edición del Quijote de 1605, por ejemplo, presenta al autor como «Miguel de Ceruantes Saauedra».. La ortografía fue regularizándose poco a poco y la forma «Cervantes» acabó imponiéndose en las ediciones impresas y convirtiéndose en la escritura habitual de su apellido. La Real Academia Española, fundada en 1713, contribuiría posteriormente a fijar las normas ortográficas mediante sus diccionarios y tratados, entre ellos la primera Orthographía española, publicada en 1741.. Los documentos escritos de su propia mano confirman que el uso de la be no fue algo puntual. Cervantes firmó como «Cerbantes» en documentos de distintos años, mientras que en sus obras impresas fue asentándose poco a poco la grafía «Cervantes», que acabaría siendo la forma con la que conocemos hoy su apellido.
Descubre el motivo por el que Miguel de Cervantes firmaba su apellido con la letra be y cómo evolucionó la ortografía de la lengua española.
Estamos acostumbrados a escribir Miguel de Cervantes con uve, pero el autor del Quijote firmaba sus documentos como «Miguel de Cerbantes» o «Miguel de Cerbantes Saavedra». No era una falta de ortografía, porque durante los siglos XVI y XVII la escritura del español todavía presentaba numerosas vacilaciones y la elección entre determinadas letras no estaba fijada como lo está actualmente.. La alternancia entre be y uve era habitual, a lo que se añadía que las formas gráficas u y v habían funcionado durante siglos como variantes de una misma letra. Su diferenciación fue asentándose progresivamente entre los siglos XVI y XVII. Por eso encontramos una curiosa diferencia entre la escritura personal del autor y sus libros impresos. Cervantes prefería «Cerbantes» en sus firmas, mientras que en las portadas de sus obras aparecía «Cervantes» o «Ceruantes». La primera edición del Quijote de 1605, por ejemplo, presenta al autor como «Miguel de Ceruantes Saauedra».. La ortografía fue regularizándose poco a poco y la forma «Cervantes» acabó imponiéndose en las ediciones impresas y convirtiéndose en la escritura habitual de su apellido. La Real Academia Española, fundada en 1713, contribuiría posteriormente a fijar las normas ortográficas mediante sus diccionarios y tratados, entre ellos la primera Orthographía española, publicada en 1741.. Los documentos escritos de su propia mano confirman que el uso de la be no fue algo puntual. Cervantes firmó como «Cerbantes» en documentos de distintos años, mientras que en sus obras impresas fue asentándose poco a poco la grafía «Cervantes», que acabaría siendo la forma con la que conocemos hoy su apellido.
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