Los servicios veterinarios rusos sacrificaron el ganado del granjero siberiano que amenazó con quemarse a lo bonzo si mataban a sus animales por un supuesto brote de pasteurelosis, informó este lunes la prensa local. Según el portal Gente del Baikal, los veterinarios volvieron al día siguiente para completar la tarea acompañados de las fuerzas de seguridad a la localidad de Chernokuria, en la región de Novosibirsk.. Piotr Polezháev, el único propietario al que no le habían visitado debido al supuesto brote de pasteurelosis en la zona, se roció gasolina cuando el convoy se acercó a su granja. «Si destruyen mi ganado, me quedo sin medios de subsistencia. No tendré más remedio que prenderme fuego. Me rocié gasolina y los coches se dieron la vuelta y se marcharon. Hoy los espero de nuevo», dijo en un vídeo en las redes sociales, donde asegura que lleva 35 años al frente de su granja.. En cambio, según los vecinos, Piotr y su esposa, Marina, cedieron finalmente ante las presiones de sus familiares y de las autoridades, aunque, como otros granjeros, mantienen que sus animales fueron vacunados y estaban completamente sanos. «No merece la pena morir por las vacas», les dijeron. Las autoridades locales, que culpan a los pequeños granjeros de los brotes, adelantaron el sábado que en «unos dos días» terminarían la campaña de sacrificio de animales, en su mayoría vacas, para evitar la propagación de la enfermedad.. Con todo, según los medios, el descontento entre los afectados no disminuye, ya que las autoridades no les han presentado ningún documento oficial sobre la enfermedad que padecen sus animales ni han procedido a realizar análisis pormenorizados ni de los animales vivos ni de los muertos. Además, tanto granjeros como especialistas recuerdan que tanto la rabia como la pasteurelosis se pueden curar con antibióticos sin necesidad de matar al animal.. La falta de transparencia informativa ha disparado las especulaciones. Algunos medios comunicaron que las autoridades podrían estar ocultando casos de fiebre aftosa, muy contagiosa y especialmente peligrosa para la ganadería, así como para el comercio ganadero internacional. Además del daño moral causado a los granjeros privados, el coste del sacrificio de miles de cabezas de ganado ronda ya los 20 millones de dólares.. El diario Moskovski Komsomolets sugirió este lunes que la ministra de Agricultura, Oxana Lut, podría ser destituida, ya que algunos ya han comparado las protestas de los ganaderos con las de los mineros en los últimos años de la Unión Soviética. Además, la prensa independiente ha recordado cómo Lut ascendió en 2024 a ministra con el apoyo de la familia Pátrushev, cuyo padre, Nikolái, es estrecho colaborador del presidente, Vladímir Putin.. También han destacado que su rendimiento en los diferentes cargos que ha ejercido en los últimos años deja mucho que desear, a lo que hay que sumar su gusto por el lujo y unas propiedades inmobiliarias junto a su marido por valor de más de 600 millones de rublos (unos 6,3 millones de euros), según el Fondo de Lucha contra la Corrupción fundado por el fallecido opositor, Alexéi Navalni.
«Si destruyen mi ganado, me quedo sin medios de subsistencia. No tendré más remedio que prenderme fuego», había afirmado Piotr Polezháev.
20MINUTOS.ES – Internacional
Los servicios veterinarios rusos sacrificaron el ganado del granjero siberiano que amenazó con quemarse a lo bonzo si mataban a sus animales por un supuesto brote de pasteurelosis, informó este lunes la prensa local. Según el portal Gente del Baikal, los veterinarios volvieron al día siguiente para completar la tarea acompañados de las fuerzas de seguridad a la localidad de Chernokuria, en la región de Novosibirsk.. Piotr Polezháev, el único propietario al que no le habían visitado debido al supuesto brote de pasteurelosis en la zona, se roció gasolina cuando el convoy se acercó a su granja. «Si destruyen mi ganado, me quedo sin medios de subsistencia. No tendré más remedio que prenderme fuego. Me rocié gasolina y los coches se dieron la vuelta y se marcharon. Hoy los espero de nuevo», dijo en un vídeo en las redes sociales, donde asegura que lleva 35 años al frente de su granja.. En cambio, según los vecinos, Piotr y su esposa, Marina, cedieron finalmente ante las presiones de sus familiares y de las autoridades, aunque, como otros granjeros, mantienen que sus animales fueron vacunados y estaban completamente sanos. «No merece la pena morir por las vacas», les dijeron. Las autoridades locales, que culpan a los pequeños granjeros de los brotes, adelantaron el sábado que en «unos dos días» terminarían la campaña de sacrificio de animales, en su mayoría vacas, para evitar la propagación de la enfermedad.. Con todo, según los medios, el descontento entre los afectados no disminuye, ya que las autoridades no les han presentado ningún documento oficial sobre la enfermedad que padecen sus animales ni han procedido a realizar análisis pormenorizados ni de los animales vivos ni de los muertos. Además, tanto granjeros como especialistas recuerdan que tanto la rabia como la pasteurelosis se pueden curar con antibióticos sin necesidad de matar al animal.. La falta de transparencia informativa ha disparado las especulaciones. Algunos medios comunicaron que las autoridades podrían estar ocultando casos de fiebre aftosa, muy contagiosa y especialmente peligrosa para la ganadería, así como para el comercio ganadero internacional. Además del daño moral causado a los granjeros privados, el coste del sacrificio de miles de cabezas de ganado ronda ya los 20 millones de dólares.. El diario Moskovski Komsomolets sugirió este lunes que la ministra de Agricultura, Oxana Lut, podría ser destituida, ya que algunos ya han comparado las protestas de los ganaderos con las de los mineros en los últimos años de la Unión Soviética. Además, la prensa independiente ha recordado cómo Lut ascendió en 2024 a ministra con el apoyo de la familia Pátrushev, cuyo padre, Nikolái, es estrecho colaborador del presidente, Vladímir Putin.. También han destacado que su rendimiento en los diferentes cargos que ha ejercido en los últimos años deja mucho que desear, a lo que hay que sumar su gusto por el lujo y unas propiedades inmobiliarias junto a su marido por valor de más de 600 millones de rublos (unos 6,3 millones de euros), según el Fondo de Lucha contra la Corrupción fundado por el fallecido opositor, Alexéi Navalni.
