La visita oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia certifica el deshielo entre ambos países tras seis años de desencuentros diplomáticos por el giro de la posición de España sobre el Sáhara Occidental. La normalización permite a Moncloa recomponer la relación con un socio estratégico y con uno de sus principales suministradores de gas, con quien el Gobierno ha sellado un acuerdo «político» para aumentar el suministro gasístico, que en estos momentos representa cerca de un 35% del total de importaciones de España. Sánchez y el presidente argelino, Abdelmayid Tebboune, han hablado de una «nueva etapa» que tendrá su primera gran escenificación en octubre, cuando España acogerá una Reunión de Alto Nivel (RAN) entre ambos gobiernos, la primera desde el deterioro de las relaciones, con la que Madrid y Argel aspiran a consolidar la reconciliación y avanzar en su «partenariado» energético.El viaje de Sánchez ha servido así para sellar el final de una crisis que estalló en 2022, cuando el Gobierno español respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara como la opción «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. Argelia, principal aliada del Frente Polisario, respondió suspendiendo el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España y bloqueando buena parte de los intercambios comerciales. Las relaciones comenzaron a recomponerse progresivamente, pero no ha sido hasta esta visita cuando ambos gobiernos han dado formalmente por superada aquella etapa, aunque, de momento, sin ningún acuerdo concreto.La aspiración del Gobierno era negociar con Argelia un aumento del 10% del suministro de gas argelino, lo que permitiría reducir el peso del gas natural licuado que viene de Estados Unidos. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento, el Gobierno considera prioritario reforzar esta relación con Argelia para dar estabilidad al suministro. El compromiso alcanzado por Sánchez y Tebboune supone un paso más en las negociaciones gasísticas entre gobiernos, pero todavía no cuenta con carácter formal. Durante su comparecencia junto al mandatario argelino, Sánchez ha asegurado que España ve en Argelia no solo a un país vecino, sino también a un «socio estratégico» y a un «país amigo». «Es fundamental reforzar el diálogo político entre España y Argelia. El diálogo es la base sobre la que se construye todo lo demás», ha defendido el presidente desde Argel, adonde ha viajado directamente desde Nueva York tras la victoria de España en el Mundial. Tebboune le ha felicitado por el triunfo de la Selección, que Sánchez también ha celebrado con un reconocimiento a los jugadores y al equipo técnico por su «juego» y su «esfuerzo».La reconciliación tendrá una segunda escenificación en octubre, cuando España acogerá la VIII Reunión de Alto Nivel entre ambos gobiernos. La cumbr
El compromiso político aún no concreta cantidades, pese a que Moncloa aspiraba a elevar un 10% el suministro de gas. El presidente español ha evitado mencionar el Sáhara Occidental, aunque Tebboune confirma que abordaron la cuestión.
20MINUTOS.ES – Internacional
La visita oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia certifica el deshielo entre ambos países tras seis años de desencuentros diplomáticos por el giro de la posición de España sobre el Sáhara Occidental. La normalización permite a Moncloa recomponer la relación con un socio estratégico y con uno de sus principales suministradores de gas, con quien el Gobierno ha sellado un acuerdo «político» para aumentar el suministro gasístico, que en estos momentos representa cerca de un 35% del total de importaciones de España. Sánchez y el presidente argelino, Abdelmayid Tebboune, han hablado de una «nueva etapa» que tendrá su primera gran escenificación en octubre, cuando España acogerá una Reunión de Alto Nivel (RAN) entre ambos gobiernos, la primera desde el deterioro de las relaciones, con la que Madrid y Argel aspiran a consolidar la reconciliación y avanzar en su «partenariado» energético.El viaje de Sánchez ha servido así para sellar el final de una crisis que estalló en 2022, cuando el Gobierno español respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara como la opción «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. Argelia, principal aliada del Frente Polisario, respondió suspendiendo el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España y bloqueando buena parte de los intercambios comerciales. Las relaciones comenzaron a recomponerse progresivamente, pero no ha sido hasta esta visita cuando ambos gobiernos han dado formalmente por superada aquella etapa, aunque, de momento, sin ningún acuerdo concreto.La aspiración del Gobierno era negociar con Argelia un aumento del 10% del suministro de gas argelino, lo que permitiría reducir el peso del gas natural licuado que viene de Estados Unidos. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento, el Gobierno considera prioritario reforzar esta relación con Argelia para dar estabilidad al suministro. El compromiso alcanzado por Sánchez y Tebboune supone un paso más en las negociaciones gasísticas entre gobiernos, pero todavía no cuenta con carácter formal. Durante su comparecencia junto al mandatario argelino, Sánchez ha asegurado que España ve en Argelia no solo a un país vecino, sino también a un «socio estratégico» y a un «país amigo». «Es fundamental reforzar el diálogo político entre España y Argelia. El diálogo es la base sobre la que se construye todo lo demás», ha defendido el presidente desde Argel, adonde ha viajado directamente desde Nueva York tras la victoria de España en el Mundial. Tebboune le ha felicitado por el triunfo de la Selección, que Sánchez también ha celebrado con un reconocimiento a los jugadores y al equipo técnico por su «juego» y su «esfuerzo».La reconciliación tendrá una segunda escenificación en octubre, cuando España acogerá la VIII Reunión de Alto Nivel entre ambos gobiernos. La cu
