Carlos, Juan y Víctor, es decir, Sanguijuelas del Guadiana, se subieron al escenario con vistas a la Alcazaba de Badajoz y, hasta que se bajaron de él, una vez terminado el concierto, no pararon de transmitir que estaban ante una de las noches más importantes de su carrera.De los más de cien conciertos que Sanguijuelas del Guadiana llevan dentro de su gira, Verbena en Vena, con la que han recorrido toda España en los últimos años, estos dos, en su casa, en un enclave único en la provincia que los vio crecer, han sido los más especiales.Sanguijuelas del Guadiana eran muy conscientes de ello, y el despliegue técnico y artístico que vimos sobre el escenario evidencia que este se ha convertido en un proyecto que va mucho más allá de las canciones: han sabido crear y alimentar un imaginario propio -La Cochera que sirve de escenario, el Opel Meriva de Víctor con el que empezaron a girar aparcado en la entrada de la Alcazaba, la propia realización del concierto,…- que le ha robado el corazón a una Extremadura que se desvive en cada concierto por sus jóvenes más reconocidos.Dos ‘shows’ históricos… y dos temas inéditosLos dos conciertos de este fin de semana ante nada menos que 17.000 almas -más 8.000 por día- en la Alcazaba de Badajoz, una fortaleza construida entre los Siglos IX y X que reina sobre la ciudad extremeña, a los que acudieron seguidores de todo el país, han sido un hito en la carrera de Sanguijuelas del Guadiana. Tanto por la calidad de la producción como por las sorpresas que les tenían preparados a los suyos, en casa.Y es que Sanguijuelas del Guadiana ha aprovechado este momento culmen de la gira Verbena en Vena para presentar dos canciones inéditas a su público, las primeras que llegan al público desde que hace ya algo más de un año viera la luz Revolá, su primer álbum de estudio.En la parte central del concierto, y tumbando la nevera que endulza las largas tardes en La Cochera para sentarse sobre ella, Sanguijuelas del Guadiana interpretaron una canción compuesta por Carlos los días anteriores a los conciertos, preciosa y sentida, que crece desde lo acústico al estallido de energía final, con referencias a la propia Alcazaba pacense.Además, dos o tres canciones después, Sanguijuelas del Guadiana presentaron otro tema del que decían «que no sabemos si verá la luz alguna vez» en clave de rock patrio. La buena noticia no es solo lograr los dos momentos emotivos que se vivieron con ambas canciones, sino la certificación que el talento de estos chicos no es flor de un día: las dos canciones que presentaron tienen el poso del trabajo bien hecho y del arte al mismo tiempo.Sanguijuelas del Guadiana se reivindican como un proyecto consciente, que huye de las prisas y los sacrificios del mercado y la industria musical.Badajoz despidió a la banda con una ovación y la promesa de que volverán a encontrarse siempre con los Sanguijuelas del Guadiana, que tras una semana en casa vuelven a la carretera l
El grupo reúne a 17.000 personas en dos noches para la historia.
Carlos, Juan y Víctor, es decir, Sanguijuelas del Guadiana, se subieron al escenario con vistas a la Alcazaba de Badajoz y, hasta que se bajaron de él, una vez terminado el concierto, no pararon de transmitir que estaban ante una de las noches más importantes de su carrera.De los más de cien conciertos que Sanguijuelas del Guadiana llevan dentro de su gira, Verbena en Vena, con la que han recorrido toda España en los últimos años, estos dos, en su casa, en un enclave único en la provincia que los vio crecer, han sido los más especiales.Sanguijuelas del Guadiana eran muy conscientes de ello, y el despliegue técnico y artístico que vimos sobre el escenario evidencia que este se ha convertido en un proyecto que va mucho más allá de las canciones: han sabido crear y alimentar un imaginario propio -La Cochera que sirve de escenario, el Opel Meriva de Víctor con el que empezaron a girar aparcado en la entrada de la Alcazaba, la propia realización del concierto,…- que le ha robado el corazón a una Extremadura que se desvive en cada concierto por sus jóvenes más reconocidos.Los dos conciertos de este fin de semana ante nada menos que 17.000 almas -más 8.000 por día- en la Alcazaba de Badajoz, una fortaleza construida entre los Siglos IX y X que reina sobre la ciudad extremeña, a los que acudieron seguidores de todo el país, han sido un hito en la carrera de Sanguijuelas del Guadiana. Tanto por la calidad de la producción como por las sorpresas que les tenían preparados a los suyos, en casa.Y es que Sanguijuelas del Guadiana ha aprovechado este momento culmen de la gira Verbena en Vena para presentar dos canciones inéditas a su público, las primeras que llegan al público desde que hace ya algo más de un año viera la luz Revolá, su primer álbum de estudio.En la parte central del concierto, y tumbando la nevera que endulza las largas tardes en La Cochera para sentarse sobre ella, Sanguijuelas del Guadiana interpretaron una canción compuesta por Carlos los días anteriores a los conciertos, preciosa y sentida, que crece desde lo acústico al estallido de energía final, con referencias a la propia Alcazaba pacense.Además, dos o tres canciones después, Sanguijuelas del Guadiana presentaron otro tema del que decían «que no sabemos si verá la luz alguna vez» en clave de rock patrio. La buena noticia no es solo lograr los dos momentos emotivos que se vivieron con ambas canciones, sino la certificación que el talento de estos chicos no es flor de un día: las dos canciones que presentaron tienen el poso del trabajo bien hecho y del arte al mismo tiempo.Sanguijuelas del Guadiana se reivindican como un proyecto consciente, que huye de las prisas y los sacrificios del mercado y la industria musical.Badajoz despidió a la banda con una ovación y la promesa de que volverán a encontrarse siempre con los Sanguijuelas del Guadiana, que tras una semana en casa vuelven a la carretera la semana que viene.
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