Desde que comenzó junio y hasta ahora, en España nueve hombres han asesinado a nueve mujeres. Solo en uno de esos casos existía una denuncia previa; en siete, vivían en la misma casa, y en cuatro estaban en fase de ruptura. De los nueve agresores, dos se han suicidado y tres lo han intentado. Y de esa violencia nueve niños y niñas han quedado huérfanos. Estos datos son la breve radiografía de los asesinatos por violencia machista de los dos últimos meses y sale del último comité de crisis ―una reunión entre el ministerio de Igualdad, Justicia, Interior y las autonomías―, convocada este martes después del clúster de la semana pasada: una concentración de tres asesinatos que se dio en apenas 24 horas, entre el lunes y el martes. Seguir leyendo
El Gobierno se plantea “recalibrar” las decisiones judiciales y policiales tras la acumulación de casos y reclama al entorno de las víctimas que denuncien
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Desde que comenzó junio y hasta ahora, en España nueve hombres han asesinado a nueve mujeres. Solo en uno de esos casos existía una denuncia previa; en siete, vivían en la misma casa, y en cuatro estaban en fase de ruptura. De los nueve agresores, dos se han suicidado y tres lo han intentado. Y de esa violencia nueve niños y niñas han quedado huérfanos. Estos datos son la breve radiografía de los asesinatos por violencia machista de los dos últimos meses y sale del último comité de crisis ―una reunión entre el ministerio de Igualdad, Justicia, Interior y las autonomías―, convocada este martes después del clúster de la semana pasada: una concentración de tres asesinatos que se dio en apenas 24 horas, entre el lunes y el martes. En diciembre de 2022 se produjo una concatenación de asesinatos, e intentos, que hicieron de aquel mes el peor desde que se registran cifras, en 2003. Y el clúster más extendido en el tiempo. Los feminicidios se analizan siempre que se producen, pero además, desde entonces, cada vez que sucede una de esas concentraciones se convocan los comités de crisis de forma urgente. De esas reuniones en las que se ponen sobre la mesa todos los detalles de los casos, hay cuestiones que sirven para mejorar o reforzar el sistema, y para detectar grietas en él y por tanto propuestas de cambios; también, muchas veces, para hacer pedagogía en torno a esta violencia que supone uno de los mayores problemas estructurales de las sociedades de todo el mundo. De este último comité, una de las primeras conclusiones según fuentes de Igualdad, es la importancia de “la proactividad de los entornos y la puesta en conocimiento de cualquier indicio a las autoridades competentes”. Un llamado que vienen haciendo de forma más insistente en los últimos años tanto este organismo como el de Interior después de años observando cómo esos entornos siguen suponiendo un porcentaje ínfimo de quienes alertan de que algo está sucediendo, y sobre todo teniendo en cuenta que en esta violencia, por sus propias características, son las mujeres que la sufren quienes más dificultades tienen para denunciar. Aún así, de las 2.713.117 denuncias que constan en el sistema desde 2009, apenas 49.187 han sido interpuestas por familiares; y 74.861 lo fueron por los servicios de asistencia o terceros en general. Es decir, apenas el 4,6% de las denuncias las presentan terceros. La semana pasada, tras el clúster de feminicidios, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Genero, Carmen Martínez Perza, en un comunicado, hizo “un llamamiento a toda la sociedad” poniendo el foco en los entornos: “Son importantísimos, sus familiares, vecinos, vecinas, compañeros de trabajo, cualquiera podemos estar al lado de esa víctima. Tenemos que hacer lo posible porque no se sienta sola y así haremos más difícil que el maltratador actúe”. En ese sentido, pero dirigido hacia otros dos ámbitos, ha ido otra de las conclusiones del com
