El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reforzado en las últimas horas su presión sobre Europa en torno a Groenlandia, insistiendo en su postura de que Washington debe hacerse con su control por razones de seguridad nacional y global. En las horas previas a su viaje a Suiza, en el que participará en el Foro Económico Mundial de Davos, el republicano ha filtrado varios mensajes del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente de la República de Francia, Emmanuel Macron, al tiempo que ha lanzado un mensaje contundente a los líderes europeos con relación a la isla de hielo: «Tenemos que tenerla», una afirmación recogida por la BBC que vuelve a evidenciar la crisis diplomática en el seno de la OTAN.. El mandatario estadounidense anunció asimismo que se reunirá en Davos con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para abordar la situación de Groenlandia, tras una «conversación telefónica muy interesante» entre ambos. El propio Trump difundió el anuncio a través de su red social Truth Social, donde subrayó el carácter estratégico de la isla ártica. «Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial. No hay vuelta atrás. ¡En eso todos estamos de acuerdo!», escribió. Además, el mandatario filtró un mensaje remitido telemáticamente por Rutte, en el que el neerlandés le agradece su trabajo en Siria y dice estar «comprometido a encontrar una manera de avanzar en Groenlandia».. Además de los mensajes de Rutte, Trump difundió varios mensajes privados remitidos por el presidente francés, Emmanuel Macron, en el que expresaba su incomprensión ante la estrategia de Washington sobre Groenlandia y proponía una reunión del G7 tras el foro de Davos. Aparentemente, el mandatario francés manifestaba su incomprensión ante la estrategia de Washington sobre Groenlandia y proponía una reunión del G7 tras el foro de Davos. «Amigo, estamos totalmente alineados con Siria, y podemos hacer grandes cosas en Irán», señala, antes de añadir: «No entiendo que estás haciendo con Groenlandia».. En el mensaje, Macron también propone «organizar una reunión con el G7, después del Foro de Davos, en París para el jueves por la tarde». Macron señala que puede invitar a «los ucranianos, daneses, sirios y los rusos en los márgenes», al tiempo que invita a cenar a Trump antes de su regreso a EEUU ese mismo jueves.. Amenazas de aranceles. En declaraciones a la prensa antes de viajar a Suiza, Trump endureció aún más su tono frente a los socios europeos que se oponen a sus planes. Preguntado por lo que dirá a los líderes del continente en Davos, respondió de forma tajante: «Miren, tenemos que tenerla. Ellos no pueden protegerla», según recoge la BBC.. Esta misma semana, Trump había evitado descartar explícitamente el uso de la fuerza militar para hacerse con el control del territorio y ha amenazado con imponer aranceles punitivos a varios países europeos aliados si continúan bloqueando su propuesta. Entre los Estados señalados figuran Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Según el presidente, estos gravámenes podrían alcanzar el 10% a partir de febrero y elevarse hasta el 25% en junio si no se alcanza un acuerdo. «Lo haré al 100%», aseguró al ser preguntado por esta posibilidad, indica la BBC.. Además, Trump ha vinculado su endurecimiento de postura a no haber recibido el Premio Nobel de la Paz, galardón que, según él, merecía por haber «detenido ocho guerras». En un mensaje dirigido al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, culpó a Noruega de no haberle concedido el premio y afirmó que, a partir de ahora, ya no se siente obligado a «pensar únicamente en la paz». El líder noruego le recordó que el Nobel lo otorga un comité independiente y no el Gobierno de Oslo.. Las reacciones en el Viejo Continente no se han hecho esperar. El primer ministro británico, Keir Starmer, subrayó que cualquier decisión sobre el futuro de Groenlandia corresponde exclusivamente a su población y al Reino de Dinamarca, y calificó de «incorrecto» el uso de aranceles como herramienta de presión entre aliados, según recoge The Guardian. Desde Bruselas, fuentes comunitarias han advertido de que la Unión Europea no permanecerá pasiva ante eventuales medidas comerciales punitivas y que responderá si Washington cruza determinadas líneas.. Europa se moviliza con respecto a Groenlandia. En el plano militar, la tensión ha impulsado movimientos concretos. Dinamarca y Groenlandia, junto a varios aliados de la OTAN, han acordado incrementar la presencia y los ejercicios militares en el Ártico y en el Atlántico Norte. Pequeños contingentes de personal militar europeo han sido enviados a la isla en misiones de reconocimiento, mientras que el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, y la ministra de Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, tienen previsto reunirse con el secretario general de la OTAN, según recoge la BBC.. Más allá de la disputa diplomática, Groenlandia ocupa un lugar central en la disposición de seguridad del Ártico. Aunque poco poblada, el terreno rica en recursos y estratégicamente situada, lo que lo convierte en una zona clave para los sistemas de alerta temprana frente a ataques con misiles y para el control de rutas marítimas emergentes ante la previsión de deshielo acelerado. Precisamente ese valor geopolítico explica que la retórica de Trump haya despertado preocupación en Europa, en una crisis que amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos para la Alianza Atlántica en los últimos años.
«Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial. No hay vuelta atrás. ¡En eso todos estamos de acuerdo!», escribió en Truth Social.
20MINUTOS.ES – Internacional
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reforzado en las últimas horas su presión sobre Europa en torno a Groenlandia, insistiendo en su postura de que Washington debe hacerse con su control por razones de seguridad nacional y global. En las horas previas a su viaje a Suiza, en el que participará en el Foro Económico Mundial de Davos, el republicano ha lanzado un mensaje contundente e inequívoco a los líderes europeos con relación a la isla de hielo: «Tenemos que tenerla», una afirmación recogida por la BBC que vuelve a evidenciar la crisis diplomática en el seno de la OTAN.. El mandatario estadounidense anunció asimismo que se reunirá en Davos con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para abordar la situación de Groenlandia, tras una «conversación telefónica muy interesante» entre ambos. El propio Trump difundió el anuncio a través de su red social Truth Social, donde subrayó el carácter estratégico de la isla ártica. «Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial. No hay vuelta atrás. ¡En eso todos estamos de acuerdo!», escribió. Además, el mandatario filtró un mensaje remitido telemáticamente por Rutte, en el que el neerlandés le agradece su trabajo en Siria y dice estar «comprometido a encontrar una manera de avanzar en Groenlandia».. Además de los mensajes de Rutte, Trump difundió varios mensajes privados remitidos por el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el que el mandatario francés expresaba su incomprensión ante la estrategia de Washington sobre Groenlandia y proponía una reunión del G7 tras el foro de Davos. Aparentemente, el mandatario francés manifestaba su incomprensión ante la estrategia de Washington sobre Groenlandia y proponía una reunión del G7 tras el foro de Davos.. Amenazas de aranceles. En declaraciones a la prensa antes de viajar a Suiza, Trump endureció aún más su tono frente a los socios europeos que se oponen a sus planes. Preguntado por lo que dirá a los líderes del continente en Davos, respondió de forma tajante: «Miren, tenemos que tenerla. Ellos no pueden protegerla», según recoge la BBC.. Esta misma semana, Trump había evitado descartar explícitamente el uso de la fuerza militar para hacerse con el control del territorio y ha amenazado con imponer aranceles punitivos a varios países europeos aliados si continúan bloqueando su propuesta. Entre los Estados señalados figuran Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Según el presidente, estos gravámenes podrían alcanzar el 10% a partir de febrero y elevarse hasta el 25% en junio si no se alcanza un acuerdo. «Lo haré al 100%», aseguró al ser preguntado por esta posibilidad, indica la BBC.. Además, Trump ha vinculado su endurecimiento de postura a no haber recibido el Premio Nobel de la Paz, galardón que, según él, merecía por haber «detenido ocho guerras». En un mensaje dirigido al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, culpó a Noruega de no haberle concedido el premio y afirmó que, a partir de ahora, ya no se siente obligado a «pensar únicamente en la paz». El líder noruego le recordó que el Nobel lo otorga un comité independiente y no el Gobierno de Oslo.. Las reacciones en el Viejo Continente no se han hecho esperar. El primer ministro británico, Keir Starmer, subrayó que cualquier decisión sobre el futuro de Groenlandia corresponde exclusivamente a su población y al Reino de Dinamarca, y calificó de «incorrecto» el uso de aranceles como herramienta de presión entre aliados, según recoge The Guardian. Desde Bruselas, fuentes comunitarias han advertido de que la Unión Europea no permanecerá pasiva ante eventuales medidas comerciales punitivas y que responderá si Washington cruza determinadas líneas.. Europa se moviliza con respecto a Groenlandia. En el plano militar, la tensión ha impulsado movimientos concretos. Dinamarca y Groenlandia, junto a varios aliados de la OTAN, han acordado incrementar la presencia y los ejercicios militares en el Ártico y en el Atlántico Norte. Pequeños contingentes de personal militar europeo han sido enviados a la isla en misiones de reconocimiento, mientras que el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, y la ministra de Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, tienen previsto reunirse con el secretario general de la OTAN, según recoge la BBC.. Más allá de la disputa diplomática, Groenlandia ocupa un lugar central en la disposición de seguridad del Ártico. Aunque poco poblada, el terreno rica en recursos y estratégicamente situada, lo que lo convierte en una zona clave para los sistemas de alerta temprana frente a ataques con misiles y para el control de rutas marítimas emergentes ante la previsión de deshielo acelerado. Precisamente ese valor geopolítico explica que la retórica de Trump haya despertado preocupación en Europa, en una crisis que amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos para la Alianza Atlántica en los últimos años.
