Sólo queda 1 minuto y 25 segundos para el fin del mundo. Es una predicción, la que cada año hace el Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) con su Doomsday Clock, el Reloj del Apocalipsis. Nunca, desde que lo crearon, el mundo había estado tan cerca del final: 85 segundos.. En realidad, se trata de una metáfora. Los científicos hacen cálculos y nos avisan de cuánto tiempo parece quedar para que la humanidad destruya el planeta. Y parece que se nos da bien: cada año lo hacemos peor. Desde 2007, el reloj incluye en sus valoraciones el deterioro del planeta debido al calentamiento global y la crisis del cambio climático.. El Doomsday Clock se creó en 1947. Las agujas simbólicas de este reloj se van moviendo, dependiendo de la situación de la humanidad, acercándose a la medianoche, que es la hora que representa la «destrucción total y catastrófica» del mundo y de nuestra especie. La aguja se mantiene siempre a minutos de la medianoche, ya que no cesa la amenaza a nuestra especie debido a las guerras o al cambio climático, entre otras cosas.. Anualmente, durante los últimos 79 años, los científicos modifican la hora según lo cerca que creen está la humanidad de su aniquilación total. Algunos años la hora cambia, otros no. El reloj pretende abrirnos los ojos, mostrar los problemas que afectan a nuestro mundo y a la supervivencia. Su intención es promover políticas y concienciar para reducir las amenazas de extinción.. ¿Qué significaría que las agujas de este reloj marcaran la medianoche? Que no podríamos ni contarlo. «Cuando el reloj marca la medianoche, significa que ha habido algún tipo de intercambio nuclear o un cambio climático catastrófico que ha aniquilado a la humanidad», explica a CNN Rachel Bronson, expresidenta y directora ejecutiva de Bulletin y ahora asesora principal. «Realmente nunca queremos llegar a ese punto, y no lo sabremos cuando lo hagamos», dice.. Pero ahora mismo estamos ante el dato más cercano a la destrucción que se ha dado nunca; esos 85 segundos. Vamos de mal en peor. Los científicos lo explican por la guerra de Rusia en Ucrania, los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán, los enfrentamientos fronterizos entre India y Pakistán, las continuas tensiones en la península de Corea, las amenazas de China hacia Taiwán, los efectos del cambio climático, las amenazas biológicas y los avances en «tecnologías disruptivas» como la inteligencia artificial.. Ojalá volviéramos a 1991. En 2025, el Bulletin of the Atomic Scientists fijó el reloj a 89 segundos para la medianoche, lo que, en ese momento, era lo más cerca que el mundo había estado de esa hora fatídica. Pero el siglo XXI había empezado mucho mejor. En 2002, el reloj estaba a 7 minutos de la medianoche. Aunque habíamos estado mejor. Resulta envidiable pensar que en 1991 las agujas estaban a 17 minutos del final.. Aquel año, Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el primer Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START I). Además, Washington anunció la retirada de numerosas armas nucleares tácticas y la Unión Soviética toma medidas similares. En 1991, el editorial del Boletín anunció que «la carrera armamentística nuclear Este-Oeste, que duró 40 años, ha terminado». Luego desapareció la URSS. Fue el momento en que más lejos estuvo el reloj del final.. Lejos quedaba 1953, cuando sólo 2 minutos nos separaron del apocalipsis. EEUU acababa de probar su primer dispositivo termonuclear como parte de la Operación Ivy, antes de que la URSS hiciera lo mismo. Fue el momento más cercano a la medianoche (junto a 2018) hasta 2020.. 2018 resultó fatídico como aquel 1953: a 120 segundos del fin. La base de aquella predicción fue la incapacidad de los líderes mundiales para afrontar las amenazas inminentes de guerra nuclear y el cambio climático.. En 2019, seguíamos a dos minutos para la medianoche. El Boletín citaba la persistencia del cambio climático y el abandono por parte de la administración Trump de los esfuerzos estadounidenses para liderar al mundo hacia la descarbonización; la retirada de EEUU del Acuerdo de París, el Plan de Acción Integral Conjunto y el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio; los esfuerzos de modernización nuclear de EEUU y Rusia; las amenazas de la guerra de la información y otros peligros derivados de «tecnologías disruptivas» como la biología sintética, la inteligencia artificial y la ciberguerra.. Y fuimos a peor. En 2020, estábamos a 100 segundos del apocalipsis. Las razones, parecidas: las crecientes amenazas de una guerra nuclear, como el fin del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) entre EEUU y Rusia, así como el aumento de las tensiones entre Washington e Irán, junto con la continua desatención al cambio climático.. En los informes anuales de 2021 y 2022, el Boletín mantuvo sin cambios la configuración horaria de a «100 segundos de la medianoche». Pero las proyecciones empeoraron en 2023, cuando quedamos a 90 segundos del fin.. Fue debido en gran parte, aunque no exclusivamente, a la invasión rusa de Ucrania y al mayor riesgo de escalada nuclear derivado del conflicto. Moscú dejó el último tratado de armas nucleares que le quedaba con Washington y llevó su guerra a los reactores nucleares de Chernóbil y Zaporiya. Además, Corea del Norte reanudó su discurso nuclear, lanzando una prueba de misil balístico de alcance intermedio sobre Japón en octubre de 2022.
1991 fue el momento en que mejor estuvo la humanidad desde 1947: las agujas estaban a 17 minutos del final.
20MINUTOS.ES – Internacional
Sólo queda 1 minuto y 25 segundos para el fin del mundo. Es una predicción, la que cada año hace el Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) con su Doomsday Clock, el Reloj del Apocalipsis. Nunca, desde que lo crearon, el mundo había estado tan cerca del final: 85 segundos.. En realidad, se trata de una metáfora. Los científicos hacen cálculos y nos avisan de cuánto tiempo parece quedar para que la humanidad destruya el planeta. Y parece que se nos da bien: cada año lo hacemos peor. Desde 2007, el reloj incluye en sus valoraciones el deterioro del planeta debido al calentamiento global y la crisis del cambio climático.. El Doomsday Clock se creó en 1947. Las agujas simbólicas de este reloj se van moviendo, dependiendo de la situación de la humanidad, acercándose a la medianoche, que es la hora que representa la «destrucción total y catastrófica» del mundo y de nuestra especie. La aguja se mantiene siempre a minutos de la medianoche, ya que no cesa la amenaza a nuestra especie debido a las guerras o al cambio climático, entre otras cosas.. Anualmente, durante los últimos 79 años, los científicos modifican la hora según lo cerca que creen está la humanidad de su aniquilación total. Algunos años la hora cambia, otros no. El reloj pretende abrirnos los ojos, mostrar los problemas que afectan a nuestro mundo y a la supervivencia. Su intención es promover políticas y concienciar para reducir las amenazas de extinción.. De la bomba atómica a ser conciencia de la humanidad. De la bomba atómica a ser conciencia de la humanidad. El Doomsday Clock lo creó un grupo de científicos que había trabajado en el Proyecto Manhattan, para el desarrollo de la bomba atómica. Querían recordar a la humanidad la fragilidad y la vulnerabilidad con la que podemos ser destruidos. De este reloj, a modo de terrible Pepito Grillo de la humanidad, se encargan los expertos del consejo de ciencia y seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists, en consulta con su junta directiva. De ella formaron parte en su día Albert Einstein, en diciembre de 1948, o J. Robert Oppenheimer, que fue su primer presidente. Actualmente, la junta incluye a ocho premios Nobel, muchos de ellos en física o química.. ¿Qué significaría que las agujas de este reloj marcaran la medianoche? Que no podríamos ni contarlo. «Cuando el reloj marca la medianoche, significa que ha habido algún tipo de intercambio nuclear o un cambio climático catastrófico que ha aniquilado a la humanidad», explica a CNN Rachel Bronson, expresidenta y directora ejecutiva de Bulletin y ahora asesora principal. «Realmente nunca queremos llegar a ese punto, y no lo sabremos cuando lo hagamos», dice.. Pero ahora mismo estamos ante el dato más cercano a la destrucción que se ha dado nunca; esos 85 segundos. Vamos de mal en peor. Los científicos lo explican por la guerra de Rusia en Ucrania, los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán, los enfrentamientos fronterizos entre India y Pakistán, las continuas tensiones en la península de Corea, las amenazas de China hacia Taiwán, los efectos del cambio climático, las amenazas biológicas y los avances en «tecnologías disruptivas» como la inteligencia artificial.. Ojalá volviéramos a 1991. En 2025, el Bulletin of the Atomic Scientists fijó el reloj a 89 segundos para la medianoche, lo que, en ese momento, era lo más cerca que el mundo había estado de esa hora fatídica. Pero el siglo XXI había empezado mucho mejor. En 2002, el reloj estaba a 7 minutos de la medianoche. Aunque habíamos estado mejor. Resulta envidiable pensar que en 1991 las agujas estaban a 17 minutos del final.. Aquel año, Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el primer Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START I). Además, Washington anunció la retirada de numerosas armas nucleares tácticas y la Unión Soviética toma medidas similares. En 1991, el editorial del Boletín anunció que «la carrera armamentística nuclear Este-Oeste, que duró 40 años, ha terminado». Luego desapareció la URSS. Fue el momento en que más lejos estuvo el reloj del final.. Lejos quedaba 1953, cuando sólo 2 minutos nos separaron del apocalipsis. EEUU acababa de probar su primer dispositivo termonuclear como parte de la Operación Ivy, antes de que la URSS hiciera lo mismo. Fue el momento más cercano a la medianoche (junto a 2018) hasta 2020.. 2018 resultó fatídico como aquel 1953: a 120 segundos del fin. La base de aquella predicción fue la incapacidad de los líderes mundiales para afrontar las amenazas inminentes de guerra nuclear y el cambio climático.. En 2019, seguíamos a dos minutos para la medianoche. El Boletín citaba la persistencia del cambio climático y el abandono por parte de la administración Trump de los esfuerzos estadounidenses para liderar al mundo hacia la descarbonización; la retirada de EEUU del Acuerdo de París, el Plan de Acción Integral Conjunto y el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio; los esfuerzos de modernización nuclear de EEUU y Rusia; las amenazas de la guerra de la información y otros peligros derivados de «tecnologías disruptivas» como la biología sintética, la inteligencia artificial y la ciberguerra.. Y fuimos a peor. En 2020, estábamos a 100 segundos del apocalipsis. Las razones, parecidas: las crecientes amenazas de una guerra nuclear, como el fin del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) entre EEUU y Rusia, así como el aumento de las tensiones entre Washington e Irán, junto con la continua desatención al cambio climático.. En los informes anuales de 2021 y 2022, el Boletín mantuvo sin cambios la configuración horaria de a «100 segundos de la medianoche». Pero las proyecciones empeoraron en 2023, cuando quedamos a 90 segundos del fin.. Fue debido en gran parte, aunque no exclusivamente, a la invasión rusa de Ucrania y al mayor riesgo de escalada nuclear derivado del conflicto. Moscú dejó el último tratado de armas nucleares que le quedaba con Washington y llevó su guerra a los reactores nucleares de Chernóbil y Zaporiya. Además, Corea del Norte reanudó su discurso nuclear, lanzando una prueba de misil balístico de alcance intermedio sobre Japón en octubre de 2022.
