El noruego, que no competía desde el Mundial de Tokio y en febrero pasó por el quirófano, firmó una emocionante victoria para superar a Mo Farah y seguir con su asombrosa racha: nunca ha perdido una carrera en un campeonato de Europa Leer
El noruego, que no competía desde el Mundial de Tokio y en febrero pasó por el quirófano, firmó una emocionante victoria para superar a Mo Farah y seguir con su asombrosa racha: nunca ha perdido una carrera en un campeonato de Europa Leer
Han pasado 92 años del primer europeo al aire libre, 26 ediciones desde entonces, y nunca Inglaterra acogió alguno. Curioso guiño en tierra de atletismo, roto en este 2026 en Birmingham. El Alexander Stadium reclama estrellas. Y nadie en el panorama mundial como Jakob Ingebrigtsen. Aunque haya pasado un año de su última vez, aquella decepción (10º) del Mundial de Tokio.. Pero el noruego es mucho más que su palmarés, que sus dos oros olímpicos (1.500 y 5.000), otro par mundiales, sus tres dobletes europeos (2018, 2022 y 2024)… incluso que su carisma. Es el atletismo bravo, de límites. En febrero se operó de su tendón de Aquiles. En abril retomó gradualmente los entrenamientos de alta intensidad en su casa de Sandnes. «Cuando esté listo para competir, asumiré riesgos», avanzó. Con toda esa incertidumbre y expectación, puesta a punto en Saint-Moritz, se presentó en la final del 5.000. De repente. Y, como si el tiempo no hubiera pasado, reclamó su trono, en una preciosa y emocionante carrera en la que dejó para la recta de meta su victoria ante el alemán Florian Bremm y el francés Etienne Daguinos (su compatriota Gressier se quedó sin medalla).. Nunca había perdido ninguna carrera en un Europeo, en ninguna distancia, desde 2018, una racha asombrosa que engloba siete oros. Y no iba a ser esta vez tampoco. Corrió como siempre, atrás en un grupo sin españoles en una distancia con tanta tradición nacional. Aguantó escoltado por su hermano Filip, con la calma de los elegidos. Reaccionó pasada la mitad, en 600 metros ya había remontado los 30-40 que se había dejado con la cabeza. Allí aguardó, con una sangre fría que no deja de impresionar, y su cambió irresistible llegó en la recta de meta. Como un sablazo. Una marca discreta (13:15.29), suficiente para hacer historia con su cuarto oro (todos seguidos) europeo del 5.000. Supera los tres de otro mito, Mo Farah. El último campeón que no fue Jakob fue Ilias Fifa, en 2016.. Eusebio Cáceres, en uno de sus intentos en Birmingham.Matthias SchraderAP Photo/Matthias Schrader. La jornada inaugural del Europeo dejó sensaciones agridulces en la delegación española, la más numerosa de siempre. La única opción ‘real’ de medalla del día, en el relevo mixto 4×400 -el mismo en el que hace unos meses España firmó la plata mundial indoor-, se diluyó en un quinto puesto (3:12.29), lejos del podio David García Zurita, Paula Sevilla, Asabu Pines y Blanca Hervás que ocupó, por este orden, Noruega, Gran Bretaña y Países Bajos.. Por la mañana, sin embargo, los tres saltadores de longitud firmaron un triplete para la historia: Eusebio Cáceres (8.24, su séptima final continental), Jaime Guerra (8.12) y Lester Lescay (8.03) estarán en la lucha por las medallas este martes (21:16 horas). Además, en las series de 800 metros masculino, David Barroso (1:45.90) y Mohamed Attaoui (1:45.26), avanzaron.. Parecía que la veterana de la delegación, Maribel Pérez, podría disputar la final de los 100. Así se intuyó con su 11.11 matinal, una marca que no pudo corroborar en las semifinales, ya en la tarde (11.31). También por la tarde, noche ya inglesa, Marta Serrano compró su billete para la final del 3.000 obstáculos con un sexto puesto, «carrera dura», en su serie (9.34.79).
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