La selección ha recorrido 14.605 kilómetros y ha invertido 26 horas y media en desplazamientos, mientras los franceses apenas se han movido de Boston. «Hemos cuidado todo para minimizar el impacto», admiten desde el cuerpo técnico español. Leer
La selección ha recorrido 14.605 kilómetros y ha invertido 26 horas y media en desplazamientos, mientras los franceses apenas se han movido de Boston. «Hemos cuidado todo para minimizar el impacto», admiten desde el cuerpo técnico español. Leer
El Mundial también se juega en los hoteles, en las carreteras y en los aviones. En los kilómetros y horas de vuelo que los futbolistas han tenido que completar para disputar cada uno de los partidos. Y ahí existe una diferencia tan invisible como contundente entre España y Francia. Cuando el próximo martes ambos equipos salten al terreno de juego del AT&T Stadium de Dallas, la selección de Luis de la Fuente habrá recorrido 9.000 kilómetros más y habrá realizado 16 horas de vuelo más que la francesa. El triple de tiempo gastado solo en llegar a las sedes.Entre Chattanooga, Atlanta, Guadalajara (México), Los Ángeles y Dallas, España ha recorrido 14.605 kilómetros en 26 horas y media de transporte, con seis vuelos que suman 18 horas y media de avión y cuatro trayectos en autobús que alcanzan en total las ocho horas por carretera. 26 horas de transporte. Una odisea. Ha pisado dos países y, contando su campo base, cuatro estados diferentes de Estados Unidos muy alejados territorialmente. Del sur del país, donde están Atlanta o Dallas, a la Costa Oeste y el sol de Los Ángeles. Un camino tedioso que le obligó a abandonar su campo base de Chattanooga antes de dieciseisavos de final y a ser itinerante desde entonces, con todo lo que eso conlleva: hacer y deshacer maletas, controles de seguridad, cambios de hotel, camas diferentes y la dificultad para establecer una rutina estable de descanso, alimentación, recuperación y entrenamiento. «No es algo que vaya a influir. Teníamos previstos los desplazamientos y hemos cuidado los horarios, la alimentación y el descanso para minimizar el impacto. No nos preocupa», asegura un miembro del cuerpo técnico español.Más cómodo lo ha tenido la delegación francesa, obsesionada desde el inicio de la competición con quedar líder de su grupo para repetir en las eliminatorias los viajes de la primera fase. Los galos llevan más de un mes en Boston, donde han establecido su campo base y de donde casi no se han movido. Han recorrido 5.595 kilómetros, todos en avión y en vuelos cortos, de apenas una hora, y sólo ahora, en el viaje a Dallas para la semifinal, tendrán que estar más de tres horas sentados en un avión, el viaje más largo de todo el torneo.»Didier quiere que terminemos primeros porque la logística es distinta, por tema de horarios, temperaturas, las ciudades no estarían geográficamente en nuestra misma zona…», aseguró Guy Stephan en la rueda de prensa previa al tercer partido del torneo ante Noruega, clave en el desenlace de los cruces. «Si somos primeros tendremos menos viajes. Si somos segundos tendremos que viajar muchísimo más. Así que queremos ganar», declaró en ese momento Tchouaméni, que admitía la obsesión del cuerpo técnico y del grupo con aquella victoria. Noruega sacó a sus suplentes, Haaland ni siquiera jugó, Francia goleó y se aseguró seguir en Boston.Los kilometros de las seleccionesEso sí, los estadios de Boston, Philadelphia y Nueva Jers
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