Un hombre ha tenido que ser rescatado en la localidad madrileña de Arganda del Rey tras caer en un contenedor soterrado al intentar recuperar las llaves de la casa de su madre. Gustavo, un vecino del municipio, ha sido el que ha escuchado los gritos de ausixilio del hombre, al que ha tenido que rescatar un equipo de bomberos.»Salía de comer del bar como todos los días y escuché ‘¡por favor, socorro!’ y no había nadie. No sabía de dónde venía», ha asegurado Gustavo, que al principio ignoró un poco los gritos, hasta que se percató de que venían del contenedor soterrado.»Miré y estaba el señor dentro. Estaba blanco como mi camiseta, empapado en sudor. Como pude, le saqué la cabeza para que cogiera oxígeno», ha continuado relatando el vecino de Arganda del Rey, que recibió rápidamente la ayuda de los vecinos y entre todos le dieron «agua fría, toallitas» y le mojaron la nuca porque hacía mucho calor.»Pasó la Guardia Civil por aquí, los silbé, pararon y ellos iniciaron el protocolo y el sistema de emergencia», ha explicado Gustavo, que ha asegurado que el señor era «bastante grande» y ha explicado en el programa de Sonsoles Ónega cómo terminó el hombre en el interior del contenedor.»Empezó metiendo los pies, pero son puertas basculantes, entonces, cuando el peso suyo venció, la puerta le hizo heridas en las manos, que las tenía ensangrantadas, y cayó. Evidentemente, de ahí no puedes salir tú solo», ha contado el vecino, que ha aclarado que la víctima del accidente «no está bien de la cabeza» y que «su mayor preocupación eran las llaves de la casa de su madre».
El individuo intentó recuperar las llaves que habían caído accidentalmente en un contenedor oculto.
En el suburbio madrileño de Arganda del Rey, un hombre fue salvado tras caer en un contenedor subterráneo, donde intentaba recuperar las llaves de la casa de su madre. Gustavo, que reside cerca de la ciudad, fue el individuo que escuchó los gritos de angustia del hombre, que posteriormente requirió la ayuda de un equipo de bomberos. Al salir del bar todos los días para comer, con frecuencia oía una súplica desesperada de ‘ayuda’ a pesar de estar solo en mi entorno. «No estaba al tanto de su origen», admitió Gustavo, inicialmente ignorando los gritos, pero finalmente reconociendo que venían del contenedor enterrado. Al inspeccionar, descubrí que el hombre estaba dentro de las instalaciones». Estaba tan pálido como mi camisa, empapado de sudor. Lo mejor que pude fue desprenderle la cabeza para asegurar que recibiera oxígeno», explicó un residente de Arganda del Rey. Los vecinos acudieron rápidamente en su ayuda, proveyéndole de agua fría, toallas y empapándole el cuello, ya que estaba excesivamente caliente. Gustavo, el vecino de Arganda del Rey, está en ‘Ahora Sonsoles’.
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