He invitado a mis vecinas a tomar un café. La semana pasada les anuncié que me voy a quedar su casa. La mía es más confortable, pero la suya, aunque es muy fría, prácticamente ártica, tiene mucho potencial. Aunque me advirtieron de que no estaban dispuestas, yo les avisé de que no dudaré en utilizar un bate para destrozarles el cerrojo. Ante su insólito asombro, volví a contactarlas: su piso será mío sí o sí, pero ahora estoy dispuesto a comprárselo. Mientras tanto, la comunidad de propietarios no muestra especial indignación, así que sigo adelante con mis planes. Y yo, como soy tan solidario, les he convocado a mi salón para cerrar esta operación multilateral. Mi casa, ni que decir tiene, es muy blanca.
He invitado a mis vecinas a tomar un café. La semana pasada les anuncié que me voy a quedar su casa.
20MINUTOS.ES – Internacional
He invitado a mis vecinas a tomar un café. La semana pasada les anuncié que me voy a quedar su casa. La mía es más confortable, pero la suya, aunque es muy fría, prácticamente ártica, tiene mucho potencial. Aunque me advirtieron de que no estaban dispuestas, yo les avisé de que no dudaré en utilizar un bate para destrozarles el cerrojo. Ante su insólito asombro, volví a contactarlas: su piso será mío sí o sí, pero ahora estoy dispuesto a comprárselo. Mientras tanto, la comunidad de propietarios no muestra especial indignación, así que sigo adelante con mis planes. Y yo, como soy tan solidario, les he convocado a mi salón para cerrar esta operación multilateral. Mi casa, ni que decir tiene, es muy blanca.
