Jesús, un vecino de Barakaldo, lo perdió prácticamente todo por amor… o, más bien, por la ilusión de un amor que nunca existió. La factura de aquella historia asciende a más de 300.000 euros, una vivienda vendida, la herencia de sus padres evaporada y una pesada carga económica que todavía arrastra con deudas con Hacienda y la Renta de Garantías de Ingreso. Detrás de semejante desastre se encontraba una supuesta mujer de 35 años, morena, originaria de Singapur, residente en Madrid y, según él mismo describió, «guapísima».La víctima relató su experiencia en Y ahora Sonsoles, donde se mostró arrepentido por haber caído en la trampa. «Reconozco que fui estúpido», admitió. Además, explicó que cuando comenzaron los hechos, en 2024, atravesaba una depresión, una etapa de fragilidad emocional que los delincuentes supieron aprovechar.Todo comenzó con un mensaje que aparentaba haber sido enviado por error. Sin embargo, aquel supuesto despiste formaba parte del plan para captar su atención. Un gancho para iniciar una conversación que, con el paso de los días, fue estrechando el vínculo entre ‘ambos’.Tras ganarse su confianza, la falsa empresaria comenzó a alimentar una ilusión romántica. Le aseguraba que él era su único amigo en España y que, juntos, recorrerían el mundo. «Ahí empezó a preguntarme si tenía ahorros», ha explicado.Una vez Jesús respondió a esa cuestión, la presunta enamorada le convenció para invertir en lo que describía como una «plataforma secreta de criptomonedas». Según le insistía, se trataba de un sistema exclusivo y confidencial del que no debía hablar con nadie porque, de hacerlo, ambos obtendrían menores beneficios.La primera aportación fue modesta, apenas 200 euros. Sin embargo, el aparente crecimiento de la inversión y las constantes promesas de rentabilidades extraordinarias le convencieron de que estaba ante la oportunidad de su vida. En total destinó 150.000 euros. El dinero desaparecía mientras la página mostraba beneficios ficticios que, según se comentó, eran alterados mediante inteligencia artificial para hacer creer a los inversores que su patrimonio seguía multiplicándose. Le llegaron a exigir otros 68.000 euros para desbloquear la cuenta y acceder al supuesto capital acumulado.La manipulación sentimental fue determinante para que el engaño se prolongara. «Me encegué de ella, me enamoré de ella. Yo la veía como si fuera una diosa», confesó Jesús.Cuando finalmente descubrió que todo había sido una mentira, pensó que todavía podía recuperar parte de lo perdido. Contactó con un supuesto abogado que le señaló que podría recuperar el capital a cambio de 2.000 euros, pero resultó ser otra estafa. Poco después, otra mujer volvió a aprovecharse de él y logró sonsacarle otros 6.000 euros.
La víctima ha relatado su caso en ‘Y ahora Sonsoles’.
Jesús, un vecino de Barakaldo, lo perdió prácticamente todo por amor… o, más bien, por la ilusión de un amor que nunca existió. La factura de aquella historia asciende a más de 300.000 euros, una vivienda vendida, la herencia de sus padres evaporada y una pesada carga económica que todavía arrastra con deudas con Hacienda y la Renta de Garantías de Ingreso. Detrás de semejante desastre se encontraba una supuesta mujer de 35 años, morena, originaria de Singapur, residente en Madrid y, según él mismo describió, «guapísima».La víctima relató su experiencia en Y ahora Sonsoles, donde se mostró arrepentido por haber caído en la trampa. «Reconozco que fui estúpido», admitió. Además, explicó que cuando comenzaron los hechos, en 2024, atravesaba una depresión, una etapa de fragilidad emocional que los delincuentes supieron aprovechar.Todo comenzó con un mensaje que aparentaba haber sido enviado por error. Sin embargo, aquel supuesto despiste formaba parte del plan para captar su atención. Un gancho para iniciar una conversación que, con el paso de los días, fue estrechando el vínculo entre ‘ambos’.Tras ganarse su confianza, la falsa empresaria comenzó a alimentar una ilusión romántica. Le aseguraba que él era su único amigo en España y que, juntos, recorrerían el mundo. «Ahí empezó a preguntarme si tenía ahorros», ha explicado.Una vez Jesús respondió a esa cuestión, la presunta enamorada le convenció para invertir en lo que describía como una «plataforma secreta de criptomonedas». Según le insistía, se trataba de un sistema exclusivo y confidencial del que no debía hablar con nadie porque, de hacerlo, ambos obtendrían menores beneficios.La primera aportación fue modesta, apenas 200 euros. Sin embargo, el aparente crecimiento de la inversión y las constantes promesas de rentabilidades extraordinarias le convencieron de que estaba ante la oportunidad de su vida. En total destinó 150.000 euros. El dinero desaparecía mientras la página mostraba beneficios ficticios que, según se comentó, eran alterados mediante inteligencia artificial para hacer creer a los inversores que su patrimonio seguía multiplicándose. Le llegaron a exigir otros 68.000 euros para desbloquear la cuenta y acceder al supuesto capital acumulado.La manipulación sentimental fue determinante para que el engaño se prolongara. «Me encegué de ella, me enamoré de ella. Yo la veía como si fuera una diosa», confesó Jesús.Cuando finalmente descubrió que todo había sido una mentira, pensó que todavía podía recuperar parte de lo perdido. Contactó con un supuesto abogado que le señaló que podría recuperar el capital a cambio de 2.000 euros, pero resultó ser otra estafa. Poco después, otra mujer volvió a aprovecharse de él y logró sonsacarle otros 6.000 euros.
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