Tras la decisión de la Comunidad de Madrid de revocar la concesión del estadio al club franjirrojo, el club ha suspendido el inicio de las reparaciones urgentes el miércoles.
Tras la decisión de la Comunidad de Madrid de revocar la concesión del estadio al club franjirrojo, el club ha suspendido el inicio de las reparaciones urgentes el miércoles.
El Rayo, y su gente, vuelven a estar bajo el foco. Después de que el martes la Comunidad de Madrid retirase la concesión de uso del estadio al club, explicando que el recinto necesita unas obras de reforma «urgentes», este miércoles, cuando el personal técnico enviado por el Gobierno Regional ha intentado entrar al campo para iniciar esas obras tan urgentes, el club franjirrojo no les ha abierto la puerta. Y la Comunidad ha optado por denunciar la situación en comisaría.Entretanto, la gente del barrio se pregunta dónde están los casi 20 millones de euros que el club se embolsó por haber sido finalista de la Conference League el año pasado. No han servido de mucho, parece; al menos, no han servido para arreglar una situación inaceptable en cuanto a instalaciones para un equipo de Primera División. Que sí, que el Rayo es un equipo de Primera, pero todo lo que lo envuelve lo acerca más a Tercera Federación. O ni eso.»Llevamos diciéndolo mucho tiempo: el campo necesita una remodelación. La noticia nos ha pillado por sorpresa, pero, al fin y al cabo, es nuestro pan de cada día. La culpa es del señor presidente», comentaba Hugo, un aficionado que esperaba ayer a las puertas del estadio, móvil en mano, las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, atento por si mencionaba algo relacionado con la situación de la Franja, la misma que llevaba pegada al pecho en ese momento.Tanto Hugo como cualquier aficionado que camina por los alrededores del estadio recuerdan, con una sonrisa inevitable a pesar de la situación actual, todo lo que un barrio obrero de Madrid consiguió el curso pasado. Una final de Conference, algo histórico, y seguir en Primera División con grandes resultados y la dignidad del equipo intacta. «Lo que conseguimos en Europa es mérito de los jugadores y de todos los esfuerzos que hizo la afición, pero cuando todo esto acabó, la gestión volvió a ser la de siempre», recordaba el chaval junto a su hermana, Nahia. Ella se preguntaba dónde estaba el dinero de esa temporada que jamás olvidarán: «Se supone que tenemos el dinero de mantenernos en Primera y el de la Conference, un plus con el que no hemos contado en ninguna temporada. ¿Dónde está todo eso?».Hugo y Nahia delante de una pintada en el Estadio de Vallecas contra Martín PresaAna VicedoUn poco más arriba, sentados a la sombra en la calle Payaso Fofó, mientras se refrescaban con una cerveza del calor agónico que sumerge a Vallecas y a toda la capital, reflexionaban Miguel Ángel y su hijo sobre la situación del club del que llevan seis años siendo abonados. «Lo que denuncia ahora la Comunidad de Madrid es algo que nosotros llevamos muchos años diciendo. El abandono del campo, la desazón de la afición con los bandazos de nuestro presidente… Creo que hay algo espurio detrás de todo esto porque se podría haber hecho mucho antes. Viajes a Miami, concesiones que se quitan, que se dan… Hay algo extraño», comentaba Miguel Ángel, quien Deportes // elmundo
