El idioma español es rico en insultos y el diccionario de la RAE recoge un buen número de ellos. A lo largo de cuatro entregas estoy trayendo al blog una selección de veinte términos, algunos bastante curiosos, con su significado y origen. Esta es la segunda.. Fantoche. Un «fantoche» puede ser una persona grotesca, ridícula, presumida o desdeñable, pero originalmente la palabra estaba relacionada con los muñecos. Llegó al español a través del francés fantoche, procedente del italiano fantoccio, utilizado para designar una figura o muñeco. La comparación acabó trasladándose a determinadas personas por su aspecto, sus gestos exagerados o una manera de comportarse considerada artificiosa y ridícula.. Gaznápiro. «Gaznápiro» designa a una persona palurda, simplona, torpe o que se queda fácilmente embobada. Es una palabra antigua, pero su procedencia continúa siendo incierta y la propia RAE no le atribuye una etimología segura. Precisamente por eso conviene desconfiar de algunas explicaciones muy detalladas que circulan sobre su supuesto nacimiento, ya que no existe una respuesta definitiva sobre cómo se formó.. Hortera. Actualmente «hortera» se aplica sobre todo a una persona vulgar y de mal gusto, especialmente cuando pretende resultar elegante y consigue justamente lo contrario. La palabra ha tenido otros significados, entre ellos el de una escudilla de madera y el de dependiente de comercio. Su origen continúa siendo incierto, por lo que no puede asegurarse que el insulto proceda directamente de ninguna de esas acepciones antiguas.. Infeliz. Aunque solemos asociar «infeliz» con alguien desgraciado o que no es feliz, también puede utilizarse de manera despectiva para una persona apocada y de poco carácter. Procede del latín infēlix, formado sobre felix, «feliz» o «afortunado», mediante un prefijo de negación. Según el tono, llamar «infeliz» a alguien puede expresar compasión, desprecio o una mezcla de ambas cosas.. Jumento. Un «jumento» es, literalmente, un asno. La palabra procede del latín iumentum, que designaba una bestia utilizada para carga o tiro. Su empleo como insulto nace de utilizar metafóricamente el nombre del animal para llamar a alguien tonto, rudo o de escaso entendimiento, igual que sucede con «burro» o «asno». La RAE no recoge ese uso despectivo como una acepción independiente.
Segunda entrega con cinco insultos más incluidos en la RAE, repasando qué significan, de dónde vienen y cómo surgieron históricamente.
El idioma español es rico en insultos y el diccionario de la RAE recoge un buen número de ellos. A lo largo de cuatro entregas estoy trayendo al blog una selección de veinte términos, algunos bastante curiosos, con su significado y origen. Esta es la segunda.. Fantoche. Un «fantoche» puede ser una persona grotesca, ridícula, presumida o desdeñable, pero originalmente la palabra estaba relacionada con los muñecos. Llegó al español a través del francés fantoche, procedente del italiano fantoccio, utilizado para designar una figura o muñeco. La comparación acabó trasladándose a determinadas personas por su aspecto, sus gestos exagerados o una manera de comportarse considerada artificiosa y ridícula.. Gaznápiro. «Gaznápiro» designa a una persona palurda, simplona, torpe o que se queda fácilmente embobada. Es una palabra antigua, pero su procedencia continúa siendo incierta y la propia RAE no le atribuye una etimología segura. Precisamente por eso conviene desconfiar de algunas explicaciones muy detalladas que circulan sobre su supuesto nacimiento, ya que no existe una respuesta definitiva sobre cómo se formó.. Hortera. Actualmente «hortera» se aplica sobre todo a una persona vulgar y de mal gusto, especialmente cuando pretende resultar elegante y consigue justamente lo contrario. La palabra ha tenido otros significados, entre ellos el de una escudilla de madera y el de dependiente de comercio. Su origen continúa siendo incierto, por lo que no puede asegurarse que el insulto proceda directamente de ninguna de esas acepciones antiguas.. Infeliz. Aunque solemos asociar «infeliz» con alguien desgraciado o que no es feliz, también puede utilizarse de manera despectiva para una persona apocada y de poco carácter. Procede del latín infēlix, formado sobre felix, «feliz» o «afortunado», mediante un prefijo de negación. Según el tono, llamar «infeliz» a alguien puede expresar compasión, desprecio o una mezcla de ambas cosas.. Jumento. Un «jumento» es, literalmente, un asno. La palabra procede del latín iumentum, que designaba una bestia utilizada para carga o tiro. Su empleo como insulto nace de utilizar metafóricamente el nombre del animal para llamar a alguien tonto, rudo o de escaso entendimiento, igual que sucede con «burro» o «asno». La RAE no recoge ese uso despectivo como una acepción independiente.
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