Aunque la inmutable actualidad nos transporta a un césped rectangular donde 22 jugadores juegan a meter o esquivar gol, a Anthony Marciano le interesa más la cancha con dos canastas y una pelota que van reteniendo 10 competidores. No obstante, si bien el baloncesto es una parte muy importante de la trama de su última película, él deja claro que no era su intención dirigir una cinta deportiva, sino “sobre la amistad y el trabajo, que es algo que se da en cualquier disciplina”. Así, llega hoy a los cines “El sueño americano”. Es la primera vez en su carrera que el creador adapta una historia real, concretamente la de Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana. Dos nombres que, aunque de primeras suenen anónimos, incluso para los forofos de la NBA, son habituales en los partidos más codiciados de los Estados Unidos. De hecho, así nació la curiosidad de Marciano por ellos. Cuando él veía fotos o repeticiones de juegos, se fijaba en el dúo masculino que solía aparecer de fondo. Tras una investigación en la red se enteró que eran paisanos suyos, por lo que el “coup de foudre” (flechazo) se oficializó. Bouna y Jérémy eran dos hombres de clase baja (el primero de origen ghanés crecido en uno de los barrios más pobres del país, el otro un trabajador en un videoclub que a duras penas llegaba a fin de mes), que se aliaron para convertirse en agentes de la liga baloncestista más importante del mundo. El éxito, aunque tardó, se hizo realidad, llegando a firmar contratos millonarios con jóvenes promesas. “Los biopics suelen coger figuras que ya son muy conocidas por el público, pero a mí me interesan mucho más aquellas, como podríamos ser tú o yo, que sin ser mediáticos consiguieron grandes éxitos”, explica el realizador. A pesar de lo “increíble” que el artista considera que son sus dos protagonistas, se lamenta de que sus vidas en el país galo no sean sonadas. “Los agentes siempre pasan desapercibidos. «Todo el mundo sabe quién es Mbappé, pero pocos su representante” Anthony Marciano , comenta. Esta frustración impulsó aún más su deseo de plasmar en la pantalla los triunfos de aquellos que no suelen copar los titulares. Alegato a la meritocracia Los actores que se encargan de dar cara y voz a estos dos hombres con muchos sueños pero pocos recursos son Jean-Pascal Zadi y Raphael Quënard. Marciano, que también es guionista, no contó con los Bouna y Jérémy de carne y hueso durante el proceso creativo, algo que agradece para alejar su obra del reportaje y, ergo, le pudiera añadir un tono fílmico. Sin embargo, sí que leyeron posteriormente el guion y matizaron algunos aspectos de sus vidas privadas. Por lo tanto, aquellas escenas de carácter más íntimo (sobre todo las correspondientes al tema sentimental) son puntos que no estaban incluidos en una primera escritura. La dramaturgia ha tenido que ser de su agrado, pues, cual Copa Mundial, tanto Jérémy como Bouna están acompañand
El director galo Anthony Marciano quiere que el mundo, sobre todo su país, conozca las vidas de Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana, agentes del baloncesto que empezaron de cero
Aunque la inmutable actualidad nos transporta a un césped rectangular donde 22 jugadores juegan a meter o esquivar gol, a Anthony Marciano le interesa más la cancha con dos canastas y una pelota que van reteniendo 10 competidores. No obstante, si bien el baloncesto es una parte muy importante de la trama de su última película, él deja claro que no era su intención dirigir una cinta deportiva, sino “sobre la amistad y el trabajo, que es algo que se da en cualquier disciplina”. Así, llega hoy a los cines “El sueño americano”. Es la primera vez en su carrera que el creador adapta una historia real, concretamente la de Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana. Dos nombres que, aunque de primeras suenen anónimos, incluso para los forofos de la NBA, son habituales en los partidos más codiciados de los Estados Unidos. De hecho, así nació la curiosidad de Marciano por ellos. Cuando él veía fotos o repeticiones de juegos, se fijaba en el dúo masculino que solía aparecer de fondo. Tras una investigación en la red se enteró que eran paisanos suyos, por lo que el “coup de foudre” (flechazo) se oficializó. Bouna y Jérémy eran dos hombres de clase baja (el primero de origen ghanés crecido en uno de los barrios más pobres del país, el otro un trabajador en un videoclub que a duras penas llegaba a fin de mes), que se aliaron para convertirse en agentes de la liga baloncestista más importante del mundo. El éxito, aunque tardó, se hizo realidad, llegando a firmar contratos millonarios con jóvenes promesas. “Los biopics suelen coger figuras que ya son muy conocidas por el público, pero a mí me interesan mucho más aquellas, como podríamos ser tú o yo, que sin ser mediáticos consiguieron grandes éxitos”, explica el realizador. A pesar de lo “increíble” que el artista considera que son sus dos protagonistas, se lamenta de que sus vidas en el país galo no sean sonadas. “Los agentes siempre pasan desapercibidos. «Todo el mundo sabe quién es Mbappé, pero pocos su representante” Anthony Marciano , comenta. Esta frustración impulsó aún más su deseo de plasmar en la pantalla los triunfos de aquellos que no suelen copar los titulares. Alegato a la meritocracia Los actores que se encargan de dar cara y voz a estos dos hombres con muchos sueños pero pocos recursos son Jean-Pascal Zadi y Raphael Quënard. Marciano, que también es guionista, no contó con los Bouna y Jérémy de carne y hueso durante el proceso creativo, algo que agradece para alejar su obra del reportaje y, ergo, le pudiera añadir un tono fílmico. Sin embargo, sí que leyeron posteriormente el guion y matizaron algunos aspectos de sus vidas privadas. Por lo tanto, aquellas escenas de carácter más íntimo (sobre todo las correspondientes al tema sentimental) son puntos que no estaban incluidos en una primera escritura. La dramaturgia ha tenido que ser de su agrado, pues, cual Copa Mundial, tanto Jérémy como Bouna están acompañand
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