La segunda ola de calor del verano en Francia, que se prolongó del 3 al 22 de julio, se tradujo en un exceso de mortalidad de 1.243 personas, según las estimaciones presentadas este miércoles por la agencia oficial de sanidad.
La Agencia Nacional de Salud Pública de Francia (Santé Publique France) explicó que las tres cuartas partes de esos fallecidos eran personas de 75 años o más, aunque el incremento de la mortalidad se hizo notar en todos los grupos de edad a partir de los 45 años.
Esas proyecciones se añaden a las que ya se habían comunicado de los 5.764 fallecidos adicionales en la que fue la primera ola de calor del 17 al 30 de junio y a los 300 muertos atribuidos durante el primer episodio de canícula (que no se ajustó a las reglas meteorológicas de una ola de calor).
No incluyen los de la tercera ola de calor, que empezó el 28 de julio y que el servicio oficial de meteorología francés (Météo France) no había dado por finalizada, al menos hasta este miércoles. El director de la división de sanidad medioambiental y trabajo de Santé Publique France, Sébastien Denys, indicó que la segunda ola de calor había sido más larga, pero menos intensa que la primera, en junio.
Del total de los fallecimientos, un 51,1% se registró en hospitales, un 25,9% en domicilios particulares y un 18,5% en residencias de ancianos. En cuanto al número total de muertos imputables al calor -el exceso de mortalidad ahora cifrado no es directamente imputable a las temperaturas o tal vez no sólo- no se conocerá hasta septiembre u octubre.
La Agencia Nacional de Salud Pública de Francia informó que las personas mayores, específicamente las de 75 años o más, representaron tres cuartas partes de estas muertes.
20MINUTOS.ES – Internacional
La segunda ola de calor del verano en Francia, que se prolongó del 3 al 22 de julio, se tradujo en un exceso de mortalidad de 1.243 personas, según las estimaciones presentadas este miércoles por la agencia oficial de sanidad.
La Agencia Nacional de Salud Pública de Francia (Santé Publique France) explicó que las tres cuartas partes de esos fallecidos eran personas de 75 años o más, aunque el incremento de la mortalidad se hizo notar en todos los grupos de edad a partir de los 45 años.
Esas proyecciones se añaden a las que ya se habían comunicado de los 5.764 fallecidos adicionales en la que fue la primera ola de calor del 17 al 30 de junio y a los 300 muertos atribuidos durante el primer episodio de canícula (que no se ajustó a las reglas meteorológicas de una ola de calor).
No incluyen los de la tercera ola de calor, que empezó el 28 de julio y que el servicio oficial de meteorología francés (Météo France) no había dado por finalizada, al menos hasta este miércoles. El director de la división de sanidad medioambiental y trabajo de Santé Publique France, Sébastien Denys, indicó que la segunda ola de calor había sido más larga, pero menos intensa que la primera, en junio.
Del total de los fallecimientos, un 51,1% se registró en hospitales, un 25,9% en domicilios particulares y un 18,5% en residencias de ancianos. En cuanto al número total de muertos imputables al calor -el exceso de mortalidad ahora cifrado no es directamente imputable a las temperaturas o tal vez no sólo- no se conocerá hasta septiembre u octubre.
