En febrero de este año un grupo de mujeres sevillanas comprometidas con el feminismo, procedentes de distintos ámbitos profesionales como el académico o el sanitario, el mundo del derecho o la psicología o referentes del activismo en los barrios, empezaron a reunirse para analizar las consecuencias del auge de las corrientes ultraderechistas que atraviesan Europa y reflexionar y debatir a cerca de cómo mejorar nuestro sistema democrático para potenciar la igualdad. Ese grupo cristalizó en la plataforma Feministas frente al fascismo, que iba a presentarse públicamente con la celebración este miércoles de una jornada titulada Desafíos y oportunidades ante la erosión de los sistemas democráticos, en el Pabellón de Uruguay de la Universidad de Sevilla. Así estaba anunciado en la publicidad de la iniciativa, a la que se habían inscrito alrededor de 200 personas, pero esta misma semana el equipo de gobierno de la US informó a las organizadoras de que cancelaba el evento porque “no se autorizan actos que tengan connotación política”. Está decisión ha soliviantado a buena parte de la comunidad universitaria y de los colectivos sociales sevillanos, que no dan crédito a que una institución que debe impulsar el pensamiento crítico y la participación ciudadana vete esta jornada que, finalmente, se va a celebrar en la sede del sindicato Comisiones Obreras.. Seguir leyendo
El acto inaugural de la plataforma, formada por mujeres referentes en varios ámbitos se hará en la sede de CC OO. “Pensar que algo que tenga un matiz político no cabe en la universidad es vaciarla de contenido”
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En febrero de este año un grupo de mujeres sevillanas comprometidas con el feminismo, procedentes de distintos ámbitos profesionales como el académico o el sanitario, el mundo del derecho o la psicología o referentes del activismo en los barrios, empezaron a reunirse para analizar las consecuencias del auge de las corrientes ultraderechistas que atraviesan Europa y reflexionar y debatir a cerca de cómo mejorar nuestro sistema democrático para potenciar la igualdad. Ese grupo cristalizó en la plataforma Feministas frente al fascismo, que iba a presentarse públicamente con la celebración este miércoles de una jornada titulada Desafíos y oportunidades ante la erosión de los sistemas democráticos, en el Pabellón de Uruguay de la Universidad de Sevilla. Así estaba anunciado en la publicidad de la iniciativa, a la que se habían inscrito alrededor de 200 personas, pero esta misma semana el equipo de gobierno de la US informó a las organizadoras de que cancelaba el evento porque “no se autorizan actos que tengan connotación política”. Está decisión ha soliviantado a buena parte de la comunidad universitaria y de los colectivos sociales sevillanos, que no dan crédito a que una institución que debe impulsar el pensamiento crítico y la participación ciudadana vete esta jornada que, finalmente, se va a celebrar en la sede del sindicato Comisiones Obreras.. “Parece incomprensible y lamentable que una universidad pública ponga límites al debate y la reflexión crítica acerca de los problemas que afectan a la sociedad, los nuevos retos a que se enfrenta o los distintos marcos ideológicos que son pertinentes para explicarlos. La Universidad de Sevilla tiene una función social que no debe eludir”, ha escrito Mar González, investigadora y profesora de Psicología de la US, además de una de las fundadoras e impulsoras de Feministas frente al fascismo, en una carta abierta publicada este miércoles. “La única explicación que encontramos para la cancelación es que mencionamos la palabra fascismo”, señala Amparo Díaz, abogada especialista en violencia de género y trata, miembro de la plataforma y una de las ponentes en una de las mesas de la jornada. “La palabra fascismo existe, se estudia en la universidad, y allí se debe permitir el debate sobre todos los movimientos sociales: feminismo, comunismo, fascismo, socialdemocracia”, incide.. “Churchill se definía como antifascista, o eres demócrata o eres antifascista, cuando me llamaron de la plataforma Feministas frente al fascismo, no lo dude. ¿Quién no va a estar contra el fascismo?”, señala la periodista Mercedes de Pablos, que forma parte de una de las ponencia marco Andalucía como laboratorio político: la normalización de la extrema derecha. “Que la rectora diga que esto es un acto político me parece una manera de devaluar la palabra política, porque todo es política. Propongo a la comunidad universitaria que reflexione, porque fue político cómo represaliaron al pensamiento libre, ¿Cómo se puede decir que un acto que se llama Feministas contra el fascismo no cabe en la universidad”, abunda.. Díaz recalca cómo la plataforma pensó precisamente en organizar su presentación en sociedad y la jornada que la acompañaba en la universidad “por ser un espacio independiente, precisamente porque tiene un papel histórico de reflexión, de encuentro, de crecimiento, que no está asociado a ningún partido político u organización, precisamente porque la plataforma no está adscrita a ninguna formación política”. Recuerda que en un primer momento no se puso ningún problema a que la jornada se llevara a cabo en el Pabellón de Uruguay, pero que hace unos días se les informó de que no se iba a poder contar con esa ubicación por una cuestión de organización y que fue cuando se propuso el salón de actos de la Facultad de Psicología cuando se les comunicó que la US no iba a albergar el acto “por tratarse de una soflama política”. “Considerar que algo que pueda tener un matiz político no encaja en la universidad, es convertir a la universidad en algo vacío de contenido”, advierte la abogada sevillana.. La cancelación ha movilizado a muchas organizaciones sociales que tampoco comparten ni entienden la decisión de la US. También desde el seno de la Hispalense hay muchos profesores y alumnos que se muestran en desacuerdo con la cancelación. “La universidad debe ser un espacio donde se permita que todas las ideas puedan expresarse, debatirse e incluso rebatirse”, sostiene Juan -que pide no identificarse por su nombre completo- alumno de Derecho y Administración de Empresas. Una reflexión similar a la que ha manifestado la sección del Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios del sindicato SAT de la US. “Consideramos profundamente preocupante que una universidad pública limite el uso de sus espacios para actividades abiertas destinadas a reflexionar sobre democracia, igualdad, derechos de las mujeres y el avance de discursos reaccionarios, tal y como recogía la convocatoria afectada. La universidad debe ser un lugar de pensamiento crítico, debate plural y defensa de los derechos fundamentales, nunca un espacio donde se silencien voces comprometidas con la justicia social”, indican en su comunicado.. “El feminismo no puede permanecer impasible ante el resurgimiento del fascismo, que conculca derechos y libertades allá donde gobierna. Lo que está en riesgo son los propios principios y valores democráticos, que la sociedad civil tiene el deber de defender”, alerta González en su carta abierta. El equipo de gobierno de la Hispalense se ciñe a su postura inicial: “No se autorizan actos que tengan connotación política. En la universidad no se está contra el feminismo, pero no se hace política”. “Nuestra universidad tampoco puede sustraerse de esta responsabilidad, como institución pública que es y porque, además, tiene en la memoria los dramáticos efectos de su llegada al poder: represión, encarcelamiento, expulsión, asesinato y exilio de miembros de esta comunidad tras el golpe de estado del que se acaban de cumplir 90 años”, advierte la profesora de Psicología.. La decisión de la US de cancelar la organización de la jornada en su sede no ha impedido que vaya a celebrarse. Finalmente será en la sede de Comisiones Obreras en Sevilla, un espacio con un aforo menor -aunque la polémica ha impulsado las inscripciones- y que precisamente se quería evitar para no vincular a la plataforma con ninguna organización sociopolítica. Allí se va a presentar una iniciativa que busca “mejoras y soluciones en un contexto en el que derechos que considerábamos consolidados, se les trata como si no tuvieran importancia o pertenecieran solo a unos grupos y otros tuvieran que quedarse fuera”, indica Díaz.
