Los batidos sustitutivos han conquistado los estantes refrigerados de los supermercados este verano. Suelen estar entre los yogures proteicos y el kéfir probiótico y prometen reemplazar una comida entera de manera saludable. Las grandes empresas lácteas han identificado la oportunidad perfecta para sacar sus propias líneas de estas bebidas en un nicho de mercado cada vez más obsesionado con la nutrición, pero con poco tiempo para cocinar.. Seguir leyendo
La industria alimentaria apuesta por comidas líquidas, pero los expertos advierten de que alimentarse es mucho más que ingerir la cantidad adecuada de nutrientes
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Los batidos sustitutivos han conquistado los estantes refrigerados de los supermercados este verano. Suelen estar entre los yogures proteicos y el kéfir probiótico y prometen reemplazar una comida entera de manera saludable. Las grandes empresas lácteas han identificado la oportunidad perfecta para sacar sus propias líneas de estas bebidas en un nicho de mercado cada vez más obsesionado con la nutrición, pero con poco tiempo para cocinar.. Son una alternativa muy atractiva para dos tipos de consumidores: los que lidian con agendas exigentes y los participantes de una cultura del fitness consciente de los peligros de los ultraprocesados y obsesionada con las macros. Tienen un alto contenido en proteínas, minerales y vitaminas, algo de lo que presume su publicidad. Permiten conocer con antelación cuántas calorías exactas se van a consumir y se pueden beber en unos minutos sin manchar nada. Pero no convencen a todo el mundo.. “Lo cierto es que son un pobre sustituto de la relación integral con la comida real”, afirma Maira Bes-Rastrollo, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. La experta reconoce que las nuevas bebidas están bien diseñadas, pero recuerda que los alimentos frescos son mucho más complejos que la suma de sus nutrientes: contienen sustancias naturales, componentes bioactivos y distintos tipos de fibra que aún no se pueden imitar.. “Un batido es un excelente recurso logístico de emergencia, pero no una alternativa biológica equivalente”, admite Bes-Rastrollo. “De momento no está diseñado para sustituir permanentemente la comida real”.. La reaparición de estos productos es, sin embargo, fiel reflejo de una tendencia social a la que las empresas lácteas han encontrado respuesta, explica Esther Sainz, nutricionista especializada en el tratamiento de trastornos de la conducta alimentaria (TCA): “Vivimos en un contexto que valora mucho la productividad y la eficiencia; el acto de comer ha pasado de ser una necesidad biológica y un acto social a convertirse en una tarea que hay que resolver rápidamente”.. La pérdida de habilidades culinarias y la dificultad para conciliar el trabajo con la vida personal han convertido el cocinar a diario en una fuente de estrés o de lujo. “Estos batidos están en auge no porque a la gente le gusten más que una buena ensalada, sino porque la estructura social dificulta enormemente seguir comiendo de verdad”, coincide con Sainz la catedrática.. Las empresas comparten el diagnóstico y han encontrado en esa falta de tiempo una oportunidad. Kaiku lleva varios meses vendiendo su serie de batidos sustitutivos, llamada ÑAM. Alpro, que pertenece al grupo Danone, también ha lanzado su línea. Y en junio, Nestlé compró la totalidad de Yfood, una de las primeras startups en alcanzar el éxito europeo con estos productos.. “Cada vez más personas buscan soluciones prácticas para cuidar su alimentación, pero sin complicaciones”, explican desde Kaiku. Nestlé justifica su apuesta en términos similares: “Los consumidores quieren cuidarse, pero su estilo de vida no siempre les permite hacerlo”.. Otra de las preocupaciones de los especialistas es que estos batidos terminen convirtiéndose en un recurso habitual para perder peso. El primer batido sustitutivo en hacerse famoso fue Slim Fast. Salió al mercado estadounidense en 1977 con la promesa de ayudar a adelgazar y dominó el mercado de los sustitutivos alimenticios durante muchos años después. Su éxito ha contribuido durante décadas a la asociación de este tipo de productos con las dietas para perder peso.. Las empresas se alejan de esta interpretación. “No están dirigidos a adelgazar, sino a cubrir nutricional y calóricamente una comida completa en momentos puntuales y no orientados a los programas de pérdida de peso”, asegura Kaiku. Desde Nestlé insisten en la misma idea. “La propuesta de Yfood no consiste en comer menos ni en sustituir comidas tradicionales, sino en ofrecer una comida equilibrada para momentos concretos”, afirma Juan Borrell, director de Nutrición de Nestlé España.. Es cierto que ninguno de los anuncios de las nuevas bebidas apela directamente a la pérdida de peso, pero a los expertos les preocupa que no puedan zafarse tan fácilmente de ese pasado. Sainz trabaja en el centro Arbore de Madrid acompañando a jóvenes con TCA en su proceso de recuperación. Explica que un batido no puede por sí solo provocar uno de estos trastornos, que casi siempre tienen un origen multifactorial. Sin embargo, sí puede contribuir a reforzar síntomas ya presentes.. “A pesar de que existan campañas que no hablan directamente de adelgazar, siguen apelando a valores como la disciplina o el autocontrol, que claramente refuerzan una visión muy rígida de la alimentación”, cuenta. “El mensaje ha cambiado, pero el trasfondo sigue siendo el control. Hace unos años el foco estaba en perder peso; ahora está en conseguir una alimentación lo más perfecta posible”, argumenta Sainz.. Anuncio de los batidos ÑAM de Kaiku en el metro de Madrid.VICTORIA GARCIA. Parece que la clave está precisamente en la ambición de optimizar la nutrición. No es la primera vez que la falta de tiempo anima a los emprendedores a apostar por los sustitutivos. Durante los 2000 nacieron muchos sucedáneos del Slim Fast, pero poco a poco fueron evolucionando hacia un nuevo propósito: ahorrar tiempo. El proceso culminó en 2013, cuando un ingeniero veinteañero sacó al mercado los famosos polvos Soylent, que triunfaron en Silicon Valley porque permitían cubrir las necesidades nutricionales sin cocinar ni levantarse del escritorio. Los productos actuales han llevado esa búsqueda de eficiencia un paso más allá.. “El consumidor ha cambiado”, dicen desde Kaiku. “Hace 15 años la conversación giraba principalmente alrededor de adelgazar; hoy la preocupación es mucho más amplia y está relacionada con la energía, la calidad nutricional y el bienestar”. En su diseño participan expertos en nutrición, ciencia de los alimentos, calidad y seguridad alimentaria, además de equipos de marketing.. Esto los convierte en, básicamente, productos ultraprocesados. “Muchos consumidores valoran los alimentos mínimamente procesados”, afirma Borrell desde Nestlé, “pero al mismo tiempo buscan soluciones para una alimentación equilibrada cuando no disponen de tiempo; creemos que ambas tendencias pueden convivir perfectamente”. El principal reto, explican desde ambas compañías, “es concentrar los nutrientes en una botella sin sacrificar el sabor o la textura”.. La inquietud de los expertos es que los sustitutivos triunfen tanto que una tendencia acabe sustituyendo a la otra, y que la búsqueda de eficiencia termine reduciendo la alimentación a una operación puramente nutricional que abandone por el camino todo lo que rodea al acto de comer.. “La propuesta de sustituir comidas por productos formulados representa una ruptura frontal con la dieta mediterránea, convierte un estilo de vida basado en la cultura y el producto fresco en una simple operación funcional”, apunta Bes-Rastrollo. “Una sociedad que busca nutrir células y no comunidades corre el peligro de estar técnicamente impecable en lo biológico, pero profundamente empobrecida en lo humano”.. Ni Kaiku ni Nestlé contemplan que los sustitutivos vayan a reemplazar la comida tradicional, pero aseguran que, de momento, la apuesta empresarial está encontrando demanda. La industria confía en que las bebidas completas listas para tomar irán ganando terreno de la misma manera que lo han hecho los yogures proteicos, los snacks funcionales, la kombucha o los zumos probióticos.
