La monstruosa riada que arrasó Nepal a finales de agosto mostró con dureza el riesgo al que se enfrentan quienes viven en cordilleras montañosas. Más aún en un contexto de cambio climático, que con su aumento de las temperaturas hace más inestables los glaciares. Un nuevo estudio publicado este jueves trata de poner cifras concretas a este peligro en el Himalaya y llega a la conclusión de que alrededor de 300.000 personas habitan en cauces fluviales susceptibles de inundaciones, mientras la superficie de edificios situados en estos lugares ha aumentado casi un 50% de 2016 a 2023.. Seguir leyendo
Un nuevo estudio alerta de que cada vez más población habita en lugares de riesgo expuestos a inundaciones en la cordillera montañosa
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La monstruosa riada que arrasó Nepal a finales de agosto mostró con dureza el riesgo al que se enfrentan quienes viven en cordilleras montañosas. Más aún en un contexto de cambio climático, que con su aumento de las temperaturas hace más inestables los glaciares. Un nuevo estudio publicado este jueves trata de poner cifras concretas a este peligro en el Himalaya y llega a la conclusión de que alrededor de 300.000 personas habitan en cauces fluviales susceptibles de inundaciones, mientras la superficie de edificios situados en estos lugares ha aumentado casi un 50% de 2016 a 2023.. Los dramáticos ecos de Nepal todavía resuenan. Según los datos oficiales, la avenida causó al menos 1.455 muertos y sigue habiendo 5.285 desaparecidos, pero el Gobierno nepalí anunció el 5 de octubre que daba por terminada la búsqueda activa, informa Inma Bonet desde Pekín. De hecho, el primer ministro de Nepal, Balendra Shah, pidió hace unos días en la Asamblea General de la ONU en Nueva York justicia climática y compensaciones por las pérdidas relacionadas con la emergencia climática, ya que su territorio es uno de los más vulnerables a este tipo de desastres a pesar de generar menos del 0,1% de las emisiones globales.. Para evitar en lo posible catástrofes similares, los expertos coinciden en que hace falta monitorizar los glaciares —algo complejo en zonas recónditas y países pobres— y trazar un mapa de riesgos, algo que lo que también incidió Shah. Esto último es lo que trata de hacer un paper publicado este jueves en Scientific Reportsy centrado en las cuencas del Himalaya en Nepal, India y China. Tras constatar la dificultad de encontrar datos de alta resolución sobre las viviendas situadas en zonas peligrosas, los investigadores se valen de cinco herramientas (Google Open Buildings, OBT, OpenBuildingMap, Overture y OpenStreetMap) para determinar los edificios que se encuentran a una distancia de menos de 50 metros en vertical de un cauce, que son aquellos que más podrían padecer una riada.. Estos datos los combinan con la modelización de zonas inundables por GLOF (siglas en inglés de glacier lake outburst flood), es decir, las inundaciones repentinas provocadas por el desborde de un lago glaciar, un evento similar al que ocurrió en Nepal. Como señalaban trabajos anteriores, el cambio climático y su aumento de las temperaturas están impulsando estos eventos: las riadas se han multiplicado por seis en el último siglo.. El estudio de Scientific Reports concluye que la superficie de edificios situada a una distancia vertical inferior a 50 metros de los cauces aumentó un 46% en solo ocho años (de 2016 a 2023), mientras que la de aquellos ubicados dentro de las zonas de inundación modeladas por GLOF aumentó un 77% en ese mismo periodo. “Nuestro trabajo revela que cada vez hay más personas y bienes situados en zonas de posible exposición a inundaciones en todo el Himalaya. Por eso, hay que gestionar esta situación mediante decisiones de planificación basadas en el riesgo”, comenta por correo C. Scott Watson, autor principal del estudio e investigador del programa Future Leaders de la agencia estatal de Reino Unido UKRI.. Watson, que también dirige el Observatorio de Lagos Glaciales para el Estudio de los Riesgos de Inundaciones Derivados del Cambio Climático (GLO-FHICC), explica que su metodología es distinta de la de otros trabajos como el publicado en 2023 en Nature Communications, que llegaba a la conclusión de que unos 15 millones de personas en todo el mundo viven bajo la amenaza de este tipo de lagunas heladas.. “Ese estudio toma como base una zona horizontal de un kilómetro junto a los cauces fluviales situados aguas abajo de los lagos glaciares y considera que toda la población dentro de esta zona estaba expuesta a las inundaciones repentinas de origen glaciar (GLOF)”, dice Watson. “En cambio, nosotros aplicamos una zona de 50 metros verticales en torno a esos mismos cauces. En valles montañosos escarpados, un kilómetro en horizontal podría abarcar regiones con cientos de metros de diferencia de altitud, que en la realidad no estarían expuestas a inundaciones; por eso usamos una distancia vertical, que consideramos que representa mejor la exposición a posibles inundaciones”, continúa.. Javier Lillo Ramos, de la Universidad Rey Juan Carlos —que no ha participado en el paper—, dice al portal Science Media Centre España: “El crecimiento demográfico de zonas potencialmente inundables, unido a los efectos del cambio climático, tendrá como consecuencia un rápido aumento en pérdidas de vidas humanas y bienes materiales en estas regiones himalayas. Tal y como señalan los autores del estudio, para mitigar estos catastróficos efectos es fundamental disponer de conjuntos de datos de exposición validados y multitemporales”.. Watson asume que su método “no sustituye la necesidad fundamental de realizar una cartografía detallada del riesgo de inundaciones”, pero sí ofrece “un indicador de cribado sencillo para identificar los puntos críticos de exposición” a este tipo de catástrofes naturales. Precisamente, el primer ministro nepalí también pidió la cooperación entre los países montañosos y el desarrollo de sistemas de alerta temprana. Monitorizar glaciares y lagunas no es sencillo, pero salva vidas: el año pasado, un pueblo de Suiza fue evacuado dos días antes de que otro glaciar colapsara.
