Tras años de alertar de que se estaba cerrando la ventana de oportunidad para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París más ambicioso —y seguro para la humanidad—, el área de medio ambiente de la ONU ha terminado por asumir este miércoles una “dura realidad”: la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales se ha esfumado. Lo hace por primera vez en el informe de referencia que desde 2010 presenta para analizar los planes climáticos de los países y las trayectorias que se deben seguir para cumplir con los acuerdos internacionales. En las anteriores entregas se señalaba que todavía había “una oportunidad” si se hacía “un esfuerzo hercúleo”, recuerda Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente). “Ahora está claro que ese esfuerzo hercúleo no se hizo; procrastinamos con el clima. Y, en consecuencia, ahora decimos que esta ventana se ha cerrado”.. Seguir leyendo
El programa de medio ambiente de Naciones Unidas aboga por una nueva hoja de ruta de recortes de emisiones y la captura de CO₂ de la atmósfera para embridar el cambio climático
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Tras años de alertar de que se estaba cerrando la ventana de oportunidad para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París más ambicioso —y seguro para la humanidad—, el área de medio ambiente de la ONU ha terminado por asumir este miércoles una “dura realidad”: la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales se ha esfumado. Lo hace por primera vez en el informe de referencia que desde 2010 presenta para analizar los planes climáticos de los países y las trayectorias que se deben seguir para cumplir con los acuerdos internacionales. En las anteriores entregas se señalaba que todavía había “una oportunidad” si se hacía “un esfuerzo hercúleo”, recuerda Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente). “Ahora está claro que ese esfuerzo hercúleo no se hizo; procrastinamos con el clima. Y, en consecuencia, ahora decimos que esta ventana se ha cerrado”.. ¿Y qué significa un mundo 1,5 grados más caliente? “Inundaciones mortales, olas de calor brutales, incendios forestales furiosos, vidas perdidas, economías paralizadas, desigualdades cada vez mayores”, resume António Guterres, secretario general de la ONU. Se trata, justamente, de los impactos ligados a unos fenómenos extremos que se están sintiendo en todos los rincones del planeta y que con cada décima de grado de incremento de la temperatura global serán más frecuentes e intensos.. Para calcular el nivel de calentamiento, se toma como referencia el periodo comprendido entre 1850 y 1900, antes de que el ser humano empezara a usar de forma masiva unos combustibles fósiles que a la postre han acabado por cambiar el clima. Porque cuando el carbón, el petróleo y el gas se queman para generar energía, emiten los gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta. El Acuerdo de París, firmado en 2015, estableció el objetivo de que las emisiones anuales se redujeran de tal forma que el calentamiento no superara los 2 grados y, en la medida de lo posible, los 1,5 respecto a los niveles preindustriales. Esa metaera para final de siglo, pero la ciencia lleva ya años advirtiendo de que las emisiones han sido tan altas en las últimas décadas que los 1,5 están muy cerca de rebasarse de forma estable, algo que se prevé que ocurra en la próxima década.. Ahora el Pnuma asume esa realidad y en la edición número 16 del Informe sobre la Brecha de las Emisiones plantea un nuevo escenario, algo así como un plan B. “No significa que renunciemos al objetivo más ambicioso del Acuerdo de París”, sostiene Andersen. Lo que se propone es fijar el tope del aumento de la temperatura entre los 1,7 y 1,8 grados y luego intentar volver a bajar de los 1,5. Pero para ello habría que recurrir a técnicas de captura del exceso de gases de efecto invernadero que se han acumulado en la atmósfera y que, en algunos casos, permanecerán durante cientos de años en el aire. Y esa captura es “incierta, arriesgada y costosa”, como reconoce la coordinadora científica del informe, Anne Olhoff.. Por eso, la principal estrategia tiene que seguir encaminándose a la reducción rápida y drástica de las emisiones a través de una transición energética para dejar atrás los combustibles fósiles. El informe traza una ruta: las emisiones de efecto invernadero se deberán reducir un 18% para 2030, 45% para 2035 y 69% para 2040, tomando como referencia los niveles de 2025. Esto implica tasas anuales medias de reducción del 5,7% en los próximos diez años. De nuevo, se trata de un esfuerzo hercúleo al que no apuntan de momento los datos. Porque los planes climáticos actuales presentados por los países en el marco del Acuerdo de París apuntan a recortes de entre un 5% y un 8% de las emisiones para 2030 y de entre un 11% y un 15% en 2035. Esta trayectoria de las emisiones conduce a un calentamiento de 2,6 grados, según advierte el análisis de este departamento de la ONU.. Emisiones de 2025. De momento, el camino descendente de las emisiones mundiales no ha comenzado. De hecho, en el Pnuma no tienen claro ni siquiera que hayan tocado techo. Los datos recogidos en el informe que se publica este miércoles apuntan a que en 2025 las emisiones de efecto invernadero fueron similares a las de 2024. Es una buena noticia porque parece que se ha roto la tendencia de fuerte crecimiento de las décadas pasadas. Pero no es suficiente con que se estanquen, deben empezar a caer con fuerza si se quiere abrir de nuevo la ventana para dejar el calentamiento en el nivel lo menos catastrófico posible.. “Los avances de los últimos años demuestran que esto aún se puede hacer”, añade Andersen, que apunta a los avances en la transición energética esta década. “Desde la adopción del Acuerdo de París [diciembre de 2015], la capacidad global de electricidad renovable ha crecido tres veces más rápido de lo previsto, con la proliferación de energía solar fotovoltaica aumentando siete veces más rápido”. Además, apunta la responsable del Pnuma, “el suministro total de energía procedente del carbón y el petróleo ha crecido más lentamente de lo previsto”.. Andersen, además, recuerda que “varios miembros del G20 han mostrado reducciones sostenidas de sus emisiones, y algunos están alineando las políticas con compromisos de emisiones netas cero” para mediados de este siglo.. Geoingeniería. La otra pata a la que apunta el Pnuma, la de la captura de las emisiones, es una pura interrogación ahora mismo. En el informe se dimensiona el problema: si se cumplieran los recortes previstos, se necesitaría además retirar de la atmósfera y almacenar bajo tierra “aproximadamente 320 gigatoneladas” de dióxido de carbono, el principal de los gases de efecto invernadero. Esto equivale “a alrededor de ocho años de las emisiones mundiales de dióxido de carbono similares a las de 2024″.. Keywan Riahi, uno de los autores del informe del Pnuma, explica que para conseguirlo hay “procesos naturales como, por ejemplo, la reforestación y la gestión de humedales” que pueden ayudar a aumentar la retención natural del dióxido de carbono. Pero hay señales que apuntan ya a que la capacidad de sumidero de los sistemas naturales se está “debilitando debido al propio cambio climático”. Con lo que surgen las hipotéticas “soluciones de ingeniería”. Pero “todas esas tecnologías conllevan riesgos”, advierte Riahi, quien aboga por “prepararse ahora para poder extraer dióxido de carbono de la atmósfera a gran escala en 10 o 20 años”.
