Bruselas no quiere sobresaltos energéticos, aunque ahora mismo la situación no es dramática. El comisario de Energía, Dan Jorgensen, ha advertido a las capitales comunitarias de que el aumento de los precios del gas natural, impulsado por la creciente demanda mundial, podría derivar en problemas de suministro a medida que se aproxima el invierno. Por eso en una carta remitida a las capitales Bruselas insta a mantener las medidas de ahorro de electricidad y gas para contrarrestar unos niveles de almacenamiento calificados de «excepcionalmente bajos».. Según los últimos datos, los depósitos de gas de la UE se encuentran actualmente en torno al 70% de su capacidad, lo que representa cerca de doce puntos porcentuales menos que en el mismo periodo del año anterior. Esta menor reserva subterránea reduce el margen de seguridad de los países miembros justo antes de que aumente el consumo estacional.. El encarecimiento del combustible responde a las continuas interrupciones en Oriente Medio y la competencia de países como China para hacerse con cargamentos de gas natural licuado (GNL). Esta presión en los mercados internacionales ha llevado al TTF holandés, índice de referencia en Europa, a cotizar cerca de los 72 €/MWh, registrando una subida de 40 €/MWh desde las intervenciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán a finales de febrero.. Ante esta situación, los expertos advierten de que los precios podrían registrar picos superiores a los 100 €/MWh durante los momentos de mayor demanda invernal. Dichos incrementos se materializarían si los volúmenes de exportación de GNL desde el Golfo Pérsico no aumentan o si los trabajos de mantenimiento en las infraestructuras de Noruega prolongan las restricciones de exportación.. Frente al riesgo de un nuevo impacto tarifario para los hogares y las empresas, Bruselas solicita a los Estados miembros que sigan reduciendo la demanda energética de forma voluntaria, descartando por el momento la imposición de recortes obligatorios. El Ejecutivo comunitario defiende que las medidas planificadas y no coercitivas ya demostraron su eficacia durante la crisis de 2022.. Entre las herramientas recomendadas por el Ejecutivo comunitario se incluye la reducción del consumo eléctrico en horas punta para evitar la quema de gas en centrales térmicas, el fomento de tarifas eficientes y contadores inteligentes, la limitación de temperatura en edificios públicos, la restricción de calefacciones en exteriores y el apagado del alumbrado nocturno no esencial.. Asimismo, la Comisión sugiere hacer uso de la flexibilidad normativa sobre el almacenamiento, proponiendo considerar un objetivo de llenado del 80% en lugar de forzar la meta del 90%. Bruselas argumenta que salir a comprar grandes volúmenes de gas en un mercado tensionado dispara los costes, mientras que una meta del 80 % ofrece suficiente seguridad invernal distribuyendo las compras en el tiempo.. A pesar de la complejidad, Jorgensen sostiene que el sistema energético de la UE es hoy «más resiliente que antes de la invasión rusa de Ucrania, aunque matiza que la situación dista de ser cómodo». De empeorar la coyuntura, la Comisión recuerda a los países miembros que pueden recurrir a sus planes de emergencia nacionales para activar instrumentos más severos, como contratos de suministro interrumpibles o la reconversión de centrales térmicas a otros combustibles.. Finalmente, la Comisión Europea subraya que no existe un riesgo físico inminente de desabastecimiento, pero admite que el bloque está transitando de una crisis de precios a una crisis de suministro en la que el consumo se ha convertido en parte del problema. La UE prevé disponer de gas suficiente para superar el invierno, aunque advierte de que el coste de asegurarlo será considerablemente más elevado para los presupuestos públicos y los consumidores.
Los depósitos de gas de la UE se encuentran actualmente en torno al 70% de su capacidad, cerca de doce puntos porcentuales menos que en el mismo periodo de 2025, pero no se preven cortes de suministro.
20MINUTOS.ES – Internacional
Bruselas no quiere sobresaltos energéticos, aunque ahora mismo la situación no es dramática. El comisario de Energía, Dan Jorgensen, ha advertido a las capitales comunitarias de que el aumento de los precios del gas natural, impulsado por la creciente demanda mundial, podría derivar en problemas de suministro a medida que se aproxima el invierno. Por eso en una carta remitida a las capitales Bruselas insta a mantener las medidas de ahorro de electricidad y gas para contrarrestar unos niveles de almacenamiento calificados de «excepcionalmente bajos».. Según los últimos datos, los depósitos de gas de la UE se encuentran actualmente en torno al 70% de su capacidad, lo que representa cerca de doce puntos porcentuales menos que en el mismo periodo del año anterior. Esta menor reserva subterránea reduce el margen de seguridad de los países miembros justo antes de que aumente el consumo estacional.. El encarecimiento del combustible responde a las continuas interrupciones en Oriente Medio y la competencia de países como China para hacerse con cargamentos de gas natural licuado (GNL). Esta presión en los mercados internacionales ha llevado al TTF holandés, índice de referencia en Europa, a cotizar cerca de los 72 €/MWh, registrando una subida de 40 €/MWh desde las intervenciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán a finales de febrero.. Ante esta situación, los expertos advierten de que los precios podrían registrar picos superiores a los 100 €/MWh durante los momentos de mayor demanda invernal. Dichos incrementos se materializarían si los volúmenes de exportación de GNL desde el Golfo Pérsico no aumentan o si los trabajos de mantenimiento en las infraestructuras de Noruega prolongan las restricciones de exportación.. Frente al riesgo de un nuevo impacto tarifario para los hogares y las empresas, Bruselas solicita a los Estados miembros que sigan reduciendo la demanda energética de forma voluntaria, descartando por el momento la imposición de recortes obligatorios. El Ejecutivo comunitario defiende que las medidas planificadas y no coercitivas ya demostraron su eficacia durante la crisis de 2022.. Entre las herramientas recomendadas por el Ejecutivo comunitario se incluye la reducción del consumo eléctrico en horas punta para evitar la quema de gas en centrales térmicas, el fomento de tarifas eficientes y contadores inteligentes, la limitación de temperatura en edificios públicos, la restricción de calefacciones en exteriores y el apagado del alumbrado nocturno no esencial.. Asimismo, la Comisión sugiere hacer uso de la flexibilidad normativa sobre el almacenamiento, proponiendo considerar un objetivo de llenado del 80% en lugar de forzar la meta del 90%. Bruselas argumenta que salir a comprar grandes volúmenes de gas en un mercado tensionado dispara los costes, mientras que una meta del 80 % ofrece suficiente seguridad invernal distribuyendo las compras en el tiempo.. A pesar de la complejidad, Jorgensen sostiene que el sistema energético de la UE es hoy «más resiliente que antes de la invasión rusa de Ucrania, aunque matiza que la situación dista de ser cómodo». De empeorar la coyuntura, la Comisión recuerda a los países miembros que pueden recurrir a sus planes de emergencia nacionales para activar instrumentos más severos, como contratos de suministro interrumpibles o la reconversión de centrales térmicas a otros combustibles.. Finalmente, la Comisión Europea subraya que no existe un riesgo físico inminente de desabastecimiento, pero admite que el bloque está transitando de una crisis de precios a una crisis de suministro en la que el consumo se ha convertido en parte del problema. La UE prevé disponer de gas suficiente para superar el invierno, aunque advierte de que el coste de asegurarlo será considerablemente más elevado para los presupuestos públicos y los consumidores.
