Hasta ahora, cuando los artistas hacían giras, llevaban su espectáculo a varias ciudades. La nueva moda de las superestrellas son las residencias, como se denomina a hacer muchos conciertos seguidos en el mismo sitio, como acaba de hacer Shakira en Madrid, lo mismo que Bad Bunny hizo hace unos meses, si bien el puertorriqueño también llevó su espectáculo a Barcelona y otras ciudades europeas. Esto implica que, en lugar de desplazarse el cantante, su banda y su equipo, tienen que moverse los cientos de miles de asistentes —aunque las giras también generan viajes—. Lo primero implica transportar camiones y escenario, mientras que lo segundo conlleva muchísimos viajes en avión. ¿Qué es más sostenible?. Seguir leyendo
Cada vez más cantantes eligen actuar en una sola ciudad en lugar de hacer giras tradicionales, lo que conlleva que cientos de miles de personas se muevan en avión
Feed MRSS-S Noticias
Hasta ahora, cuando los artistas hacían giras, llevaban su espectáculo a varias ciudades. La nueva moda de las superestrellas son las residencias, como se denomina a hacer muchos conciertos seguidos en el mismo sitio, como acaba de hacer Shakira en Madrid, lo mismo que Bad Bunny hizo hace unos meses, aunque el puertorriqueño también llevó su espectáculo a Barcelona y otras ciudades europeas. Esto implica que, en lugar de desplazarse el cantante, su banda y su equipo, tienen que moverse los cientos de miles de asistentes —aunque las giras también generan viajes—. Lo primero implica transportar camiones y escenario, mientras que lo segundo conlleva muchísimos viajes en avión. ¿Qué es más sostenible?. Es un debate complejo, para empezar, porque no hay suficientes datos sobre la procedencia de los asistentes a estos gigantescos macroconciertos. Sí es evidente que, si un artista solo actúa en una urbe, deben ser sus fans quienes se muevan para verlo, mientras que si gira por varias ciudades, habrá más gente a quien le pille cerca. En abril y mayo, Bad Bunny pasó 10 días en el Metropolitano, donde congregó a unos 640.000 espectadores, mientras las estimaciones de los promotores señalaban que el 60% venía de fuera de Madrid (tanto de España como del extranjero).. Shakira durante uno de los conciertos en su residencia en Madrid.SAMUEL SANCHEZ. Shakira, que este lunes da su último concierto en la capital, ha podido superar los 700.000 en 13 fechas. La productora Live Nation no ofrece cifras sobre dónde se han vendido las entradas, pero la plataforma Viagogo, que comercializa entradas de reventa para estos conciertos, señala que el 51,4% de los tiques se han comprado en España (sin apuntar la ciudad), y el resto en 117 países: Estados Unidos, 9%; Alemania, 5,1%; Reino Unido, 4,8%; Francia, 2,8%… E incluso Ucrania, Colombia o México (todos por encima del 1%). Además, EL PAÍS ha constatado que muchas fans de la artista colombiana han viajado miles de kilómetros para verla.. “Distribuir los conciertos entre distintas ciudades puede ser considerablemente más sostenible que concentrarlos en una sola, incluso cuando esto implica transportar escenarios, equipos técnicos y artistas”, se arranca Eduardo Viéitez, CEO de Creast, un software para calcular y reducir el impacto ambiental en eventos. Y prosigue: “Con los datos de Viagogo, sería interesante programar un concierto en Alemania, otro en Reino Unido, otro en Francia… hasta cubrir las ciudades desde las que se desplazan los espectadores. Si la solución fuera repartir los conciertos entre Madrid, Barcelona y Sevilla, probablemente no reduciría los desplazamientos de los asistentes desde el extranjero, más intensivos en carbono, mitigando únicamente parte de los desplazamientos nacionales”.. Paco Segura, de Ecologistas en Acción, critica el modelo: “Este esquema de montar residencias es mucho más rentable para el artista que para los fans, que tienen que desplazarse si quieren verla”. En su opinión, “el problema es que se generan muchísimos vuelos de fin de semana, que conllevan grandes emisiones. La gente tiene una disociación con los desplazamientos en avión: personas concienciadas ambientalmente no ven la contradicción en hacer muchos kilómetros en avión para ir a un concierto, cuando la aviación es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. Es mucho más razonable que la gira se mueva por varias ciudades”.. Concierto de Bad Bunny en el Estadio Metropolitano de Madrid, el pasado 30 de mayo.Claudio Álvarez. Coincide Cristina Arjona, experta en movilidad de Greenpeace: “Al pasar a este modelo, los costes ambientales se trasladan del cantante a los asistentes. El artista puede descansar más, desplazarse menos y sacar más beneficios. La industria musical sale ganando, montan el escenario solo una vez y argumentan que los desplazamientos de los tráileres son menores, pero no tienen en cuenta que se externalizan las emisiones en los vuelos de quienes acuden al concierto”.. En cambio, Alejandra Gimeno, técnica de Clima y Sostenibilidad en Ecodes, tiene dudas: “Ninguno de los dos modelos tiene una ventaja inherente. No se puede afirmar rotundamente que sea mejor o peor una residencia que una gira. Necesitamos saber cuánto se desplaza el público, cuánto se desplaza la producción y qué infraestructura se puede resolver localmente en cada caso”. Para la experta, “las emisiones dependen de muchos factores y en las giras convencionales también hay desplazamiento de personas, aunque es cierto que al moverse el artista habrá más gente que haga menos kilómetros”.. Las residencias no son algo nuevo, aunque sí se están intensificando. En 2023, Coldplay eligió dar cuatro conciertos en Barcelona y le dio una pátina de sostenibilidad. El año siguiente, la cantante inglesa Adele —quien ha confesado que no le gusta volar— ofreció 10 conciertos en la ciudad alemana de Múnich en los que reunió a unas 750.000 personas. El alemán Julian Vogels, cofundador de una empresa social para reducir las emisiones de carbono en los grandes eventos —Crowd Impact—, se propuso entonces analizar la sosteniblidad de esas citas. El experto preguntó a 1.400 asistentes para saber la procedencia del público e hizo luego los cálculos ambientales, con los que estimó que se trató de “un evento superlativo, también en cuanto a emisiones”.. Residencia de Adele en Múnich, en agosto de 2024.Kevin Mazur (Getty Images for AD). “Las grandes producciones de giras transportan su equipo técnico, el montaje del escenario, la producción… entre 20 y 50 camiones. Redondeemos a 60 camiones. Si cada uno transporta 20 toneladas, y el factor de emisión por tonelada cada 100 kilómetros es de 0,075 kilos de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), y recorren una distancia de 1.000 kilómetros por cada parada de la gira, eso equivaldría a 900 toneladas de CO₂e”, explica por correo.. Y continúa: “Si los conciertos de Bad Bunny o Shakira tienen un impacto tan catastrófico como los de Adele, se puede estimar al menos 650.000 veces en las que cada asistente genera unos 140 kilos de CO₂e, lo que ascendería a 9.100 toneladas de CO₂e. Eso es diez veces más que la logística del transporte. Por supuesto, se trata solo de un cálculo aproximado; da una idea”. Otros estudios realizados en Alemania señalan que la huella de carbono de este tipo de conciertos varía del 40% al 90% del total que generan esos eventos.. Más allá de estos aspectos, los macroeventos generan muchos residuos. “Los eventos públicos masivos están identificados como uno de los principales puntos críticos de consumo y desperdicio de productos de un solo uso. En ellos se generan grandes volúmenes de vasos, platos, cubiertos y envases de comida desechables”, critica Julio Barea, experto en residuos de Greenpeace. Por eso, piden prohibir los productos desechables y obligar a retornarlos, así como poner fuentes de agua gratuitas para evitar las botellas de agua.. Causan además muchas molestias a los vecinos: gigantescos atascos durante días, toneladas de basura en el entorno y ruidos nocturnos para los vecinos de Villaverde y Getafe en el caso de Shakira. Una portavoz del Ayuntamiento de Madrid responde que se puso en marcha un plan de movilidad adecuado, y que la promotora Live Nation tiene que pagar las tasas de limpieza por este tipo de eventos (que no concreta), mientras que el Consistorio tan solo limpia las calles. En cuanto a la contaminación acústica, apunta que “el Ayuntamiento realiza, como con cualquier otro evento, mediciones de ruido”. Ni el mánager de Shakira, ni su promotora —Live Nation— ni la Asociación de Promotores Musicales han respondido a las preguntas de este periódico.
