Los procesos coordinados por los órganos del cuerpo humano sugieren una fascinante metáfora de la gestión del talento corporativo. Leer
Los procesos coordinados por los órganos del cuerpo humano sugieren una fascinante metáfora de la gestión del talento corporativo. Leer
Llega, esperamos, con el cuerpo reparado por las vacaciones. No sabe hasta qué punto era justo y necesario. Entre las muchas metáforas que ilustran los resortes de la gestión empresarial, uno se acerca hasta el extremo a su mundo interior. Literalmente. El líder lleva una empresa dentro. Explica los detalles el doctor Antonio Escribano Zafra. Catedrático de Nutrición Deportiva por la UCAM, llevó su conocimiento al fútbol profesional, con un éxito que coronó en 2017 el Premio Nacional de su modalidad y que le ha llevado a participar en eventos de gestión del talento.. Existe una tradición académica de metáforas anatómicas aplicadas a la empresa. La más común es la del ciclo de vida, puesta de moda por el artículo Evolution and Revolution as Organizations Grow de Larry Greiner en la HBR o el libro The Theory of the Growth of the Firm, de Edith Penrose. Escribano va más allá al «interpretar el organismo humano como una empresa biológica, energética y material, integrando fisiología, bioquímica, nutrición, economía de recursos y cadena agroalimentaria». Con un elemento diferencial: «La factura material, energética y funcional de una vida humana y la cuantificación de los recursos» como «energía, proteínas, grasas, hidratos de carbono, agua, oxígeno, alimentos ingeridos, latidos, respiraciones, sueño y regeneración celular».. En su metáfora, el objetivo principal de la empresa es «sobrevivir, mantenerse en equilibrio, conservar la salud, sostener la funcionalidad y prolongar la vida con la mayor calidad posible». Nada fácil. Una pequeña muestra de las facturas: «En una vida aproximada de 80 años, incluso en una persona sedentaria o con actividad basal, el organismo puede necesitar unas 58.400.000 kcal de energía total». Es necesario, por lo tanto, el perfecto funcionamiento del «conjunto integrado de sistemas, órganos, tejidos, células y moléculas que trabajan de forma coordinada».. El cerebro «actúa como CEO, director general y centro estratégico de mando». «Recibe información del exterior y del interior, interpreta señales, anticipa riesgos, prioriza recursos, coordina respuestas y toma decisiones», incide Escribano. Como cualquier CEO, debe priorizar: «En situaciones de crisis, no todas las funciones reciben la misma inversión». Y tiene una retribución acorde; es «muy costoso», ya que «necesita energía, oxígeno, agua, glucosa, aminoácidos, grasas estructurales, vitaminas y minerales. Gran parte de las 58.400.000 kcal de una vida se destina a sostener la función cerebral».. El personal técnico cualificado se divide en varios departamentos. El sistema nervioso es la red de comunicación rápida: «Transmite información en milisegundos, coordina movimientos, procesa estímulos, regula reflejos, controla funciones viscerales y permite la conducta consciente. Es equivalente a una red digital de alta velocidad». El endocrino es «una red de comunicación hormonal más lenta, pero sostenida y profunda»; y el inmunológico «actúa como departamento de seguridad, auditoría, vigilancia y reparación».. Estos sistemas necesitan recursos concretos –»proteínas para fabricar receptores, enzimas, anticuerpos y moléculas de señalización»–, pero también «grasas para membranas y mediadores», así como «minerales» y «energía para funcionar y agua como medio de transporte y reacción». Todo ello se organiza en un presupuesto, que en el cuerpo humano «se expresa en calorías», que «representan el capital energético necesario para mantener abiertas las operaciones». El metabolismo ejerce de «departamento contable. Registra entradas, salidas, reservas y déficits. Si el presupuesto energético es insuficiente durante demasiado tiempo, la empresa empieza a consumir sus propios activos: masa muscular, reservas grasas, proteínas funcionales y capacidad de reparación. Si es excesivo y mal gestionado, puede aparecer obesidad, resistencia a la insulina, hígado graso, inflamación crónica y enfermedad metabólica».. La metáfora se extiende por las «materias primas» de las que se abastece la empresa –alimentos y nutrientes–, con sus procesos de transformación y una «logística» de la que se encargan los sistemas digestivo, circulatorio y respiratorio. También detalla la gestión de los recursos críticos, las numerosas auditorías internas, el acecho de la bancarrota y un largo etcétera. Una conclusión: «Cuidar el cuerpo es gestionar bien la empresa más importante». Téngalo en cuenta durante los últimos días de chiringuito o los primeros de vuelta al tajo.. Según Escribano, «alimentarse bien es asegurar materias primas de calidad; hacer ejercicio, invertir en maquinaria, músculo, circulación y autonomía; dormir, permitir mantenimiento y reparación; preservar la masa muscular…». Y para un largo etcétera, consulte a su médico de cabecera.
Actualidad Económica // elmundo
