La UE afronta un problema demográfico que afecta a todo el sistema: la vivienda, el mercado laboral o las pensiones ven cómo los cambios de dinámica en las sociedades hacen que todo se vuelva más complejo. Esa es la conclusión general del informe sobre demografía publicado por la Comisión Europea este martes. «La población europea está cambiando, y las políticas de Europa deben adaptarse a ello. Vivimos más tiempo y gozamos de mejor salud que nunca, lo que constituye uno de nuestros mayores logros. Sin embargo, el cambio demográfico está transformando nuestras sociedades, nuestras economías y nuestros mercados laborales, y debemos actuar ahora para convertir esta transformación en una oportunidad», avisó sobre el tema precisamente la comisaria Dubravka Suica.España se consolida como el epicentro de la longevidad en la Unión Europea, liderando la esperanza de vida al nacer en 2025 con proyecciones que sugieren que las mujeres superarán los 90 años para finales de siglo. Sin embargo, este éxito social convive con un envejecimiento sin precedentes: la edad mediana de la población española ha escalado hasta los 46 años en 2025, lo que supone un incremento de cuatro años en apenas una década y transforma al país en una «sociedad de la longevidad» donde los mayores de 80 años ganarán un peso creciente. Ante este panorama, recoge el informe de la Comisión, el Gobierno ya despliega su Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico para tratar de adaptar los sistemas de salud y pensiones a una estructura poblacional donde la experiencia de la vejez es cada vez más extensa y diversa, reconoce Bruselas.En el otro extremo de la pirámide, España enfrenta una crisis de natalidad crítica con una de las tasas de fertilidad más bajas del continente, situada en torno a 1,1 hijos por mujer en 2025, una cifra que se proyecta muy lejos del nivel de reemplazo incluso para el año 2100. Esta falta de relevo generacional agrava una profunda fractura territorial, donde el interior rural de la península se vacía progresivamente mientras el crecimiento se concentra de forma selectiva en las costas mediterráneas y los archipiélagos. Aunque la inmigración (con cerca de un 20% de la población nacida en el extranjero) actúa como un motor esencial para compensar la pérdida de fuerza laboral.El impacto más inmediato, en general en todo el territorio comunitario, se da en el mercado de trabajo. La UE se enfrenta a un periodo donde el crecimiento económico ya no estará respaldado por una población en aumento. Se estima que la Unión perderá, de media, 1,2 millones de personas en edad laboral (15-64 años) cada año entre 2025 y 2050. En un escenario sin migración, esta pérdida anual podría duplicarse hasta los 2,4 millones, lo que subraya la necesidad de elevar la productividad mediante la innovación y la integración de la inteligencia artificial.Para mitigar este vacío, en el documento la Comisión Europea enfatiza la necesid
El informe sobre demografía presentado este martes por la Comisión Europea alerta de un «invierno demográfico», con problemas en el acceso a la vivienda y para el futuro del mercado laboral.
20MINUTOS.ES – Internacional
La UE afronta un problema demográfico que afecta a todo el sistema: la vivienda, el mercado laboral o las pensiones ven cómo los cambios de dinámica en las sociedades hacen que todo se vuelva más complejo. Esa es la conclusión general del informe sobre demografía publicado por la Comisión Europea este martes. «La población europea está cambiando, y las políticas de Europa deben adaptarse a ello. Vivimos más tiempo y gozamos de mejor salud que nunca, lo que constituye uno de nuestros mayores logros. Sin embargo, el cambio demográfico está transformando nuestras sociedades, nuestras economías y nuestros mercados laborales, y debemos actuar ahora para convertir esta transformación en una oportunidad», avisó sobre el tema precisamente la comisaria Dubravka Suica.España se consolida como el epicentro de la longevidad en la Unión Europea, liderando la esperanza de vida al nacer en 2025 con proyecciones que sugieren que las mujeres superarán los 90 años para finales de siglo. Sin embargo, este éxito social convive con un envejecimiento sin precedentes: la edad mediana de la población española ha escalado hasta los 46 años en 2025, lo que supone un incremento de cuatro años en apenas una década y transforma al país en una «sociedad de la longevidad» donde los mayores de 80 años ganarán un peso creciente. Ante este panorama, recoge el informe de la Comisión, el Gobierno ya despliega su Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico para tratar de adaptar los sistemas de salud y pensiones a una estructura poblacional donde la experiencia de la vejez es cada vez más extensa y diversa, reconoce Bruselas.En el otro extremo de la pirámide, España enfrenta una crisis de natalidad crítica con una de las tasas de fertilidad más bajas del continente, situada en torno a 1,1 hijos por mujer en 2025, una cifra que se proyecta muy lejos del nivel de reemplazo incluso para el año 2100. Esta falta de relevo generacional agrava una profunda fractura territorial, donde el interior rural de la península se vacía progresivamente mientras el crecimiento se concentra de forma selectiva en las costas mediterráneas y los archipiélagos. Aunque la inmigración (con cerca de un 20% de la población nacida en el extranjero) actúa como un motor esencial para compensar la pérdida de fuerza laboral.El impacto más inmediato, en general en todo el territorio comunitario, se da en el mercado de trabajo. La UE se enfrenta a un periodo donde el crecimiento económico ya no estará respaldado por una población en aumento. Se estima que la Unión perderá, de media, 1,2 millones de personas en edad laboral (15-64 años) cada año entre 2025 y 2050. En un escenario sin migración, esta pérdida anual podría duplicarse hasta los 2,4 millones, lo que subraya la necesidad de elevar la productividad mediante la innovación y la integración de la inteligencia artificial.Para mitigar este vacío, en el documento la Comisión Europea enfatiza la ne
