Los arbitrajes están permitiendo más contacto sin señalar infracciones ni enseñar tarjetas. También hay menos intervención del VAR y pocos penaltis. Leer
Los arbitrajes están permitiendo más contacto sin señalar infracciones ni enseñar tarjetas. También hay menos intervención del VAR y pocos penaltis. Leer
El partido inaugural del Mundial 2026 arrancó con un duelo entre México y Sudáfrica que acabó con 23 faltas, tres amarillas y tres jugadores expulsados. Con la participación de 48 equipos y una ronda eliminatoria más, parecía que, si estas estadísticas se mantenían, esta Copa del Mundo iba a marcar registros históricos. Lo está haciendo, solo en algunos apartados disciplinarios: está habiendo menos faltas, los árbitros enseñan menos amarillas pero, por el contrario, el ritmo de tarjetas rojas es mucho más alto que en años anteriores.La fase de grupos de esta Copa del Mundo se cerró con la cifra más baja más faltas señaladas en los últimos 60 años. En total fueron 1.484 faltas en los primeros 66 partidos, lo que supone un promedio de 22,5 señaladas por encuentro. No se daba un número tan bajo desde el Mundial de Inglaterra en 1966. En Rusia y Qatar, donde hubo menos encuentros, se promediaron 26,9 y 24,1 de media. En Italia en 1990 fueron 40. La razón no es que los jugadores se midan en los partidos, sino que el criterio arbitral está siendo más permisivo. Para favorecer el ritmo de juego en una competición donde ya se han instaurado dos parones de tres minutos como pausa de hidratación, los árbitros no están sancionando acciones que en otros campeonatos han sido consideradas infracciones. Se permite el contacto mucho más, se interrumpe menos y eso lleva a que se hayan visto imágenes de jugadores reclamando falta por choques que están acostumbrados a que se piten en sus competiciones domésticas. Un ejemplo llevado al extremo fue el partido entre España y Uruguay en Guadalajara. También fue la selección protagonista de una extraña estadística a la que no está acostumbrada: en el debut, Cabo Verde sólo le hizo una falta y se llevó el empate.También se ha puesto un umbral más alto en las amonestaciones, al menos en las tarjetas amarillas. En ese partido también se comprobó. Los árbitros muestran únicamente 2,5 tarjetas por partido, el promedio más bajo desde España 1982. En Rusia y Qatar fueron el doble. A los colegiados les está costando llevarse la mano al bolsillo y eso que la FIFA permite limpiarse de tarjetas tras la primera fase, donde el equipo que más vio fue Paraguay, con siete, y de los favoritos, el que menos fue Francia, con una. En esta fase de cruces, serán eliminadas para los jugadores de las selecciones semifinalistas.Contrasta que, pese a que hay menos amarillas, hayan aumentado las expulsiones. Arrancó el Mundial con tres rojas, dos de Sudáfrica y una para México, directas por cortar una acción de peligro, y los primeros partidos se mostraron cinco más. En total, ocho, una cifra que supera a todas las que enseñaron en los Mundiales de Rusia y Qatar, que fueron cuatro en todo el torneo en cada uno de ellos. El récord se dio en Alemania en 2006, con 28 expulsiones, y cuatro de ellas fueron en un partido: el Portugal-Países Bajos de octavos de final, en el que los dos equipo
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