El portero, primer capitán, fue quien llevó la voz cantante tras el empate ante Cabo Verde. No quiere que le hablen del récord que batió ante Austria Leer
El portero, primer capitán, fue quien llevó la voz cantante tras el empate ante Cabo Verde. No quiere que le hablen del récord que batió ante Austria Leer
Casi nadie se acuerda ya, pero hubo un tiempo, hubo cuatro años, en los que la portería de la selección era un drama. Desde que Lopetegui dejó de convocar a Iker Casillas tras la Eurocopa de 2016, y hasta el 11 de noviembre de 2020, fecha del debut de este protagonista, ni Kepa ni De Gea ni nadie logró atrapar y quedarse en ese sitio tan específico. Ese 11 de noviembre de 2020, en un Amsterdam Arena vacío por la pandemia, apareció Unai Simón (Murguía, Álava, 29 años)… y hasta hoy. Hasta hoy, o hasta ayer, que Los Ángeles coronó al portero que más minutos ha estado imbatido en la historia de los Mundiales de fútbol (519). Después de lograrlo, sus horas posteriores resumen bien a un futbolista diferente.Salió, sabía que debía hacerlo, a hablar con la prensa. «Dejar la portería a cero es el trabajo de los 26 que estamos aquí. La cara visible soy yo, pero ver cómo presionan Oyarzabal, Dani, Lamine, Baena… La clave de este equipo es que trabajamos todos», dijo nada más terminar el partido con los brazos cruzados y con calma, esa calma tan suya que permitió mantener la paz en la primera semana del torneo.Porque, tras el empate contra Cabo Verde, también fue él quien primero salió a hablar con los medios. Y más allá de lo que dijo fuera, sus palabras resonaron dentro del vestuario, todavía en el estadio de Atlanta. «Calma chavales, calma, que lo vamos a hacer», se escuchó, y todo el mundo prestó atención a la palabra del capitán, que más que capitán es un padre, el padre de la familia que quieren ser ahí dentro y que ayer se desplazó a Dallas para estar ya en la sede del partido de octavos contra Portugal el próximo lunes (21.00 horas).«Él fue quien tomó las riendas. En realidad el grupo estaba tranquilo, pero a todos les vino bien escucharle», cuentan desde la concentración, donde insisten: «Sin él, este vestuario no sería posible». Lo dicen porque todos los que llegan reciben la primera carantoña de él, un hombretón de 190 centímetros que asusta cuando te mira serio. Basta buscar en Youtube un vídeo divertidísimo donde, en plena celebración de la Eurocopa, todavía en el césped del Olímpico de Berlín, Pedri, uno de sus mejores amigos en la selección, le da un pellizco en el brazo. Unai se da la vuelta y casi le da un bofetón, aunque la escena termina en un abrazo bestial y unas risas.Es inevitable volver al récord de imbatibilidad. «No quiere que le hablemos de eso, dice que vale, que muy bien, pero que ya está», insisten las mismas fuentes que estos días conviven con los jugadores. «Es un orgullo tenerle como portero y como capitán», explicaba también Luis de la Fuente, el hombre que siempre tuvo claro que sería su portero pese a dos situaciones adversas para Unai.La primera: en el Europeo sub’21 de 2019, con el actual seleccionador en el banquillo, Unai jugó el primer partido. Cometió un error y no volvió a jugar en todo el torneo.La segunda: en la primera convocatoria
Deportes // elmundo
