Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases relacionadas con la música.. Dar la nota. La expresión se relaciona con el lenguaje musical. Un director, un instrumento o un solista puede dar la nota que sirve de referencia para comenzar o afinar, pero una nota que sobresale demasiado o desentona rompe la armonía del conjunto. De ahí pasó al habla cotidiana para señalar a quien destaca de manera inoportuna. Actualmente se utiliza para describir un comportamiento exagerado o discordante con el que alguien llama la atención más de lo conveniente.. Ser un cantamañanas. La palabra «cantamañanas» no alude a alguien que cante al amanecer. Su origen se sitúa habitualmente en el Siglo de Oro, cuando algunas personas respondían «mañana» para aplazar un encargo, un favor o una deuda que no pensaban atender. De repetir continuamente aquella promesa habría nacido este nombre. Con el tiempo pasó a designar a una persona informal, fantasiosa, irresponsable y poco digna de crédito, que promete con facilidad y rara vez cumple lo acordado.. Dar el do de pecho. Esta expresión procede del canto operístico y se relaciona con el tenor francés Gilbert Duprez, quien en 1831 interpretó un do agudo con una voz más plena de lo habitual, sin recurrir al falsete empleado hasta entonces. Aunque se habla de «pecho», la nota no sale únicamente de esa parte del cuerpo, sino de una mezcla de resonancias. La dificultad y el efecto de aquella ejecución hicieron que la locución pasara a significar esforzarse al máximo o lucirse.. Dar la murga. La murga era una compañía de músicos de escasa calidad que tocaba ante las casas con la esperanza de recibir dinero, comida o algún obsequio. También acabó dando nombre a los grupos callejeros que interpretaban canciones satíricas durante el carnaval. Como aquellas actuaciones podían resultar ruidosas, repetitivas y cansinas, «dar la murga» pasó a significar molestar con palabras o acciones insistentes. Hoy se dice de quien importuna o repite algo hasta agotar la paciencia ajena.. Irse con la música a otra parte. La expresión se relaciona con los músicos y cómicos ambulantes que recorrían pueblos, calles, plazas y tabernas para actuar a cambio de unas monedas, comida o alojamiento. Cuando no gustaban, molestaban o no conseguían ninguna recompensa, debían recoger sus instrumentos y probar suerte en otro lugar. De aquella situación habría nacido la invitación a marcharse «con la música a otra parte». Actualmente se utiliza para despedir a alguien cuya presencia, conversación o insistencia resulta inoportuna y ya no es bienvenida.
Descubre el origen de cinco expresiones relacionadas con la música en el lenguaje popular, su sentido original y por qué seguimos usándolas hoy.
Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases relacionadas con la música.. Dar la nota. La expresión se relaciona con el lenguaje musical. Un director, un instrumento o un solista puede dar la nota que sirve de referencia para comenzar o afinar, pero una nota que sobresale demasiado o desentona rompe la armonía del conjunto. De ahí pasó al habla cotidiana para señalar a quien destaca de manera inoportuna. Actualmente se utiliza para describir un comportamiento exagerado o discordante con el que alguien llama la atención más de lo conveniente.. Ser un cantamañanas. La palabra «cantamañanas» no alude a alguien que cante al amanecer. Su origen se sitúa habitualmente en el Siglo de Oro, cuando algunas personas respondían «mañana» para aplazar un encargo, un favor o una deuda que no pensaban atender. De repetir continuamente aquella promesa habría nacido este nombre. Con el tiempo pasó a designar a una persona informal, fantasiosa, irresponsable y poco digna de crédito, que promete con facilidad y rara vez cumple lo acordado.. Dar el do de pecho. Esta expresión procede del canto operístico y se relaciona con el tenor francés Gilbert Duprez, quien en 1831 interpretó un do agudo con una voz más plena de lo habitual, sin recurrir al falsete empleado hasta entonces. Aunque se habla de «pecho», la nota no sale únicamente de esa parte del cuerpo, sino de una mezcla de resonancias. La dificultad y el efecto de aquella ejecución hicieron que la locución pasara a significar esforzarse al máximo o lucirse.. Dar la murga. La murga era una compañía de músicos de escasa calidad que tocaba ante las casas con la esperanza de recibir dinero, comida o algún obsequio. También acabó dando nombre a los grupos callejeros que interpretaban canciones satíricas durante el carnaval. Como aquellas actuaciones podían resultar ruidosas, repetitivas y cansinas, «dar la murga» pasó a significar molestar con palabras o acciones insistentes. Hoy se dice de quien importuna o repite algo hasta agotar la paciencia ajena.. Irse con la música a otra parte. La expresión se relaciona con los músicos y cómicos ambulantes que recorrían pueblos, calles, plazas y tabernas para actuar a cambio de unas monedas, comida o alojamiento. Cuando no gustaban, molestaban o no conseguían ninguna recompensa, debían recoger sus instrumentos y probar suerte en otro lugar. De aquella situación habría nacido la invitación a marcharse «con la música a otra parte». Actualmente se utiliza para despedir a alguien cuya presencia, conversación o insistencia resulta inoportuna y ya no es bienvenida.
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