El organismo advierte de mayores dificultades para acceder al mercado laboral e identifica 13 ocupaciones con máxima exposición a la IA, que van desde tareas administrativas y financieras hasta desarrollo web Leer
El organismo advierte de mayores dificultades para acceder al mercado laboral e identifica 13 ocupaciones con máxima exposición a la IA, que van desde tareas administrativas y financieras hasta desarrollo web Leer
Audio generado con IA. España suma empleo juvenil y reduce su tasa de paro, aunque también aumenta el número de jóvenes que buscan trabajo sin encontrarlo. Según cálculos realizados a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el segundo trimestre de 2026 había 1,48 millones de ocupados de 16 a 24 años, 89.400 más que un año antes. En ese mismo trimestre había también 460.000 jóvenes de esas edades en paro, 9.400 más que en el mismo periodo de 2025. La tasa de paro bajó del 24,54% al 23,77% porque la población activa juvenil creció proporcionalmente más que el número de desempleados.. Las dificultades para acceder al empleo también centran el diagnóstico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En su informe Global Employment Trends for Youth 2026: Back to the future, sostiene que la recuperación del mercado laboral juvenil posterior a la pandemia se ha estancado. El organismo vincula ese freno a la desaceleración económica, la menor creación de empleo, las tensiones geopolíticas y el rápido cambio tecnológico que dificultan la transición de la educación al trabajo decente.. Las cifras describen un ligero aumento del desempleo juvenil a nivel mundial. La tasa de paro entre las personas de 15 a 24 años pasó del 12,3% en 2023 al 12,4% en 2025. En ese año, había 67 millones de jóvenes desempleados. Además, 257 millones de jóvenes no trabajaban, no estudiaban ni recibían formación, lo que equivale al 20% de la población joven, frente al 19,7% registrado en 2023.. Estos indicadores muestran dos dimensiones del problema. La tasa de paro mide el desempleo entre los jóvenes que participan en el mercado laboral. En cambio, el porcentaje de jóvenes que no trabajan, no estudian ni reciben formación incluye también a quienes están fuera del mercado laboral y no buscan empleo. Por eso, una tasa de paro baja, por sí sola, no garantiza que los jóvenes estén trabajando, estudiando o formándose.. El informe señala que, en los países del norte, sur y occidente de Europa, el paro juvenil pasó del 14,2% en 2023 al 15% en 2025, un aumento de 0,8 puntos porcentuales. Las dificultades no afectan únicamente a quienes tienen menor formación. El organismo señala que, en esta región, los obstáculos para encontrar trabajo aumentaron tanto entre quienes terminaron la educación secundaria como entre los universitarios.. Además, en 2024 la población juvenil creció más que el empleo total, lo que plantea dudas sobre la capacidad de esas economías para incorporar a las nuevas generaciones. La OIT no se limita a recomendar mejoras educativas, también reclama políticas que impulsen la creación de empleo y servicios que faciliten la transición de los jóvenes al mercado laboral.. La OIT estima que el 6,1% de los empleos ocupados en el mundo por personas de 15 a 29 años se concentra en ocupaciones con exposición significativa o máxima a la IA. Esto implica que parte de sus tareas puede automatizarse, pero no necesariamente que los puestos de trabajo desaparezcan.. El informe identifica las 13 ocupaciones más expuestas: personal encargado de introducir datos en sistemas informáticos; mecanógrafos y operadores de procesadores de texto; empleados de contabilidad y teneduría de libros; empleados de estadística, finanzas y seguros; agentes y corredores de valores y finanzas; personal de apoyo administrativo no clasificado en otras categorías; analistas financieros; empleados de nómina; vendedores de centros de llamadas; desarrolladores web y multimedia; agentes de créditos; empleados generales de oficina y empleados de personal.. El panorama no es uniforme. Según el organismo, en la mayoría de los países analizados aumentó el número de jóvenes empleados en áreas técnicas de alta cualificación, como ciencia, ingeniería, salud y tecnologías de la información y la comunicación. En esa dirección, la OIT propone combinar competencias técnicas, sociales y cognitivas, así como reforzar el aprendizaje permanente para afrontar la transformación del mercado laboral.. La mejora del empleo juvenil en España es un avance, pero ahí no termina el reto. Como advierte la OIT, no basta con generar más puestos, sino que estos deben ofrecer seguridad, dignidad y oportunidades para avanzar hacía la vida adulta.
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