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Audio generado con IA. Felipe VI ha aprovechado la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada este miércoles en el Teatro Real de Madrid, para lanzar una reivindicación de la unidad de los 22 países que integran la Comunidad Iberoamericana después de que los esfuerzos del Monarca por conseguir una gran participación no hayan sido respondidos por los países. Ante los jefes de Estado y de Gobierno de tan sólo nueve países, y las delegaciones reunidas en la capital, el Rey ha advertido de que el mundo se encamina hacia un nuevo orden multipolar y ha defendido que las naciones iberoamericanas deben afrontar juntas los desafíos que vienen. «Elegir el camino adecuado será —como lo fue ayer, como lo es hoy— la responsabilidad histórica de las 22 naciones iberoamericanas», ha afirmado.. El Rey ha hecho un llamamiento a los dirigentes presentes para que sigan respaldando el sistema de cumbres, que cumple 35 años desde su puesta en marcha en Guadalajara (México) en 1991. «Por eso, hago un llamamiento a seguir apoyando —con fuerzas renovadas— a la Comunidad Iberoamericana de Naciones y a su sistema de Cumbres», ha señalado. Una estructura que, a su juicio, debe servir no sólo para impulsar proyectos de cooperación, sino también para demostrar que el entendimiento entre países sigue siendo posible en un contexto internacional marcado por las tensiones y las rivalidades.. «Nadie sabe con precisión cómo será el mundo de aquí a unos años. Pero sí sabemos que seguirá exigiendo respuestas y soluciones a desafíos más grandes que cualquiera de nuestros países, considerados de manera individual», ha advertido el Monarca. Frente a esa incertidumbre, ha planteado dos posibles caminos: responder «con una voz armónica o 22 voces disonantes; con una esperanza compartida o con 22 fórmulas para reflejar la incertidumbre».. Felipe VI ha situado este desafío en el contexto de un cambio de paradigma internacional. Ha recordado que cuando se celebró la primera Cumbre Iberoamericana, a comienzos de los años noventa, el mundo salía de un escenario bipolar y avanzaba hacia lo que entonces parecía un nuevo orden mundial. Tres décadas y media después, la situación vuelve a estar marcada por una transformación profunda. «Hoy advertimos, también, la inminencia de un parteaguas histórico, un cambio de paradigma, la progresiva configuración de un orden multipolar de contornos aún imprecisos pero distintos —en cualquier caso— a los que el mundo conoció a partir del año 45», ha señalado.. En su intervención, el Rey ha querido reivindicar el valor de una comunidad que comparte dos lenguas, una historia, una cultura y una serie de principios. «Como tantos españoles —cada día más—, yo me reconozco, orgullosamente, en el espejo de Iberoamérica», ha afirmado. Para el Monarca, esa identidad común constituye una herramienta imprescindible para afrontar el presente y construir el futuro. «Creo que nuestra identidad compartida — entre el pasado y el futuro, entre la memoria y la aspiración— es una brújula indispensable para navegar este convulso el siglo XXI», ha añadido.. Felipe VI ha defendido que la cita de Madrid debe servir para demostrar con resultados concretos la vigencia del proyecto iberoamericano. «Qué gran ocasión —esta de Madrid— para reivindicar nuestra comunidad con hechos, con logros tangibles», ha señalado. Y ha enumerado los principios que, a su juicio, deben seguir guiando la relación entre los países: «la palabra, el diálogo, la igualdad, el respeto a las normas, la escucha a las minorías, la ciencia, el emprendimiento y la innovación».. El Monarca ha reclamado también que los avances sociales lleguen al conjunto de la población y ha animado a los dirigentes a asumir un papel activo en la construcción del futuro compartido. «Así que aprovechémosla. Seamos protagonistas de nuestro futuro», ha exhortado.
España // elmundo
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