Un enorme incendio en Ávila y otros tres que confluyen en Madrid afectan a unas 75.000 personas y 25.000 hectáreas quemadas en 15 municipios Leer
El oeste de la Comunidad de Madrid y el este de la provincia de Ávila se convirtieron ayer en un enorme y anunciado pandemónium de casi 20.000 hectáreas calcinadas a causa de cuatro incendios forestales, declarados en zonas boscosas de ambas regiones, que amenazaban con fusionarse en uno solo y avanzaban sin control, sin siquiera poder ser perimetrados, afectando a 75.000 ciudadanos -entre desalojados y confinadoss- ante el descontrol absoluto de la situación por parte de las autoridades, que obligó a que por vez primera en la historia de España se decretara Emergencia Nivel 3 por incendios y el Estado central tomara las riendas de la gestión de la crisis.No sólo es que las comunidades de Madrid y Castilla y León no pudieron hacer frente al fuego -Ávila, por ejemplo, depende de facto de Madrid según fuentes del sector: en la provincia apenas hay una decena de bomberos habitualmente activos, lo que se necesita se importa desde Madrid-. Es que España se vio obligada a activar el mecanismo de solidaridad europeo, que se tradujo en el envío de al menos dos aviones desde Italia y otros dos desde Grecia para intentar atacar al monstruoso fuego, que devoraba hectáreas a una velocidad nunca vista.Las autoridades señalaron que se trata de incendios «fuera de la capacidad de extinción». El «más grave en la historia de Madrid», dijo la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. Sólo quedaba evitar daños personales y «esperar a que mejoren las condiciones». La lista de 15 municipios afectados y 10 localidades desalojadas sigue in crescendo. La colaboración entre el Gobierno central y Madrid fue, por una vez, y aún con algún cruce declarativo, leal -«perfecta», dijo el ministro Marlaska-, e incluso el Rey Felipe VI se involucró participando desde Baleares, telemáticamente, en el Comité Estatal de Coordinación y Dirección (CECOD) del Plan Estatal de Emergencias.Pero ni los medios podían contener el fuego, ni la prevención, señalan los expertos, es la adecuada. No pocos, como por ejemplo el ex director general de Protección Civil Francisco Ruiz Boada, reclaman una Estrategia Nacional de Prevención de Incendios Forestales que unifique la acción fragmentaria de las autonomías. Desde la Asociación Española de Lucha Contra el Fuego se pidió, por ejemplo, que sea el Ejército el que encare emergencias de este tipo, con medios militares y no con las motobombas habituales, «que son inútiles con estos fuegos porque deben parar cada 25 minutos».Testigos presenciales hablaban de llamas de 10 y hasta 15 metros de alto. El humo de los dos núcleos de fuego llegaba a media tarde a ciudades madrileñas como Tres Cantos, a más de 90 kilómetros de allí. Polideportivos albergaron en Villamanta (Madrid) y Cebreros (Ávila) a miles de refugiados del fuego, que finalmente lo son también, de algún modo, del cambio climático, mencionado por Marlaska y en el origen de la situación según todos los expertos.Los fuegos, surgidos en Burg
España // elmundo
Un enorme incendio en Ávila y otros tres que confluyen en Madrid afectan a unas 75.000 personas y 25.000 hectáreas quemadas en 15 municipios Leer
