La dura lucha por el podio y el maillot blanco entre el mexicano (22 años) y el francés (19) anticipa el futuro del ciclismo. Además de Ayuso (23), España se ilusiona con Benjamín Noval (17) Leer
La dura lucha por el podio y el maillot blanco entre el mexicano (22 años) y el francés (19) anticipa el futuro del ciclismo. Además de Ayuso (23), España se ilusiona con Benjamín Noval (17) Leer
Del ciclismo se ha apoderado la chiquillada como no se recordaba. Impensable resulta ya acudir a un Tour a aprender, como le ocurrió a Miguel Indurain en el comienzo de su carrera, abandonos programados y trabajo a la vera de Perico Delgado para, ya con 27 años, asestar el golpe definitivo. La media de edad del podio del último Tour es la más baja de la historia (23,4 años). El sexto, Skeljmose, tiene 25 y Juan Ayuso, séptimo, 23.Pero si algo ha dibujado el quinto Tour de Pogacar ha sido la rivalidad que está por venir. Su compañero Isaac del Toro (22) ganó por el tercer puesto del podio la primera de las batallas que se antojan multitud a Paul Seixas (19), debutantes ambos. Lo logró con la ayuda de su compinche Tadej, encantando en la labor («ha sido un honor») y sobreviviendo a la reconocida enfermedad en el UAE que también le afectó, como reconoció el último día. El francés, por su parte, ha tenido que convivir con la presión de convertirse en el ciclista más joven en debutar desde 1937 (Adrian Cento), con la de todo un país que lleva décadas en busca de un ganador (desde Hinault en 1985) y con el estrés de lo inexplorado: nunca había disputado más de una semana de competición. «Creo que podemos tener una gran batalla. No puedo predecir el futuro, pero, ¿por qué no?», adelantó el ‘Torito’ estos días.Significativo resultó en Seixas su rendimiento en la durísima etapa reina del sábado, donde mostró el de Lyon la mayor de sus debilidades, para decepción de toda Francia: se dejó 1:50 con Del Toro y cualquier opción del maillot blanco y el podio. «Llegó un punto en el que alcancé mis límites y me derrumbé. Intenté ser más fuerte de lo normal y exploté», afirmó el chico por el que pujan los equipos más fuertes del pelotón, ofertas económicas nunca antes vistas. «Ahora sé que puedo hacerlo», admitió en L’Equipe, tras cerrar en París su Tour.En el Decathlon, pese a que hubo muchas dudas y críticas alrededor, no se arrepienten de la osadía de afrontar un esfuerzo semejante a esa edad. «Estamos muy contentos. Es extraordinario terminar cuarto. Ni una sola vez flaqueó físicamente, con una competencia increíble. Misión cumplida. Con 19 años, ha acumulado una experiencia que pocos ciclistas tienen a esa edad», se congratuló Dominique Serieys, director del equipo galo.Aunque todo se desmoronó para él en el Col de Sarenne, hundido en brazos de sus padres en la meta de Alpe d’Huez, fueron tres semanas marcadas por una increíble constancia y fortaleza mental. Desde una caída previa en Barcelona, hasta un ligero constipado en la primera semana. Siempre cerca de los mejores, en todos los terrenos.Más satisfecho todavía se muestra Josean Fernández Matxin con el rendimiento de su pupilo Del Toro, perseguido por fans mexicanos en cada ciudad como si de una estrella del rock se tratara. El chico, además, ha inyectado en Pogacar un punto de diversión que ha afectado, positivamente, al rendimiento del
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