La polución salta cualquier frontera. Lo comprobaron los vecinos de Sevilla cuando este agosto vieron cómo el enorme incendio de Niebla, en la provincia de Huelva, desplomaba los niveles de calidad del aire en la capital andaluza. O los de Madrid unos días antes cuando el Gobierno les pidió que no salieran a la calle por el humo que llegaba desde los fuegos incontrolados de la Sierra Oeste y la provincia de Ávila. Esta contaminación, cargada de nocivas partículas, viaja decenas o cientos de kilómetros. Incluso en ocasiones, atraviesa países y océanos. “La calidad del aire en nuestras ciudades, pueblos o países no solo está influenciada por actividades locales, sino que puede verse afectada por la contaminación de países vecinos o bastante lejanos”, explica Ian Marnane, jefe de la Unidad de Medio Ambiente y Salud de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).. Seguir leyendo
Copernicus desgrana por primera vez la polución transfronteriza que recorre miles de kilómetros y está alimentada por las emisiones y el calor. El estudio ubica a España en la zona más problemática dentro de Europa
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La polución salta cualquier frontera. Lo comprobaron los vecinos de Sevilla cuando este agosto vieron cómo el enorme incendio de Niebla, en la provincia de Huelva, desplomaba los niveles de calidad del aire en la capital andaluza. O los de Madrid unos días antes cuando el Gobierno les pidió que no salieran a la calle por el humo que llegaba desde los fuegos incontrolados de la Sierra Oeste y la provincia de Ávila. Esta contaminación, cargada de nocivas partículas, viaja decenas o cientos de kilómetros. Incluso en ocasiones, atraviesa países y océanos. “La calidad del aire en nuestras ciudades, pueblos o países no solo está influenciada por actividades locales, sino que puede verse afectada por la contaminación de países vecinos o bastante lejanos”, explica Ian Marnane, jefe de la Unidad de Medio Ambiente y Salud de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).. El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus, conocido por sus siglas en inglés CAMS, publica este miércoles un novedoso estudio centrado en esa contaminación transfronteriza, con el caso del ozono troposférico, el que respiramos los seres humanos, ocupando un lugar destacado. Porque, según detalla este análisis, titulado Atmosphere Watch y publicado hoy a la madrugada, el 40% de la población mundial ha estado expuesta este 2026 a niveles extremadamente altos de ozono.. El estudio ofrece un completo retrato de lo que ha ocurrido en los ocho primeros meses del año y se nutre de millones de datos que provienen de observaciones satelitales, redes terrestres y aeronaves del sistema global de predicción de la contaminación atmosférica de CAMS. Este año ha estado precisamente marcado en el planeta por un calor por encima de lo normal debido al cambio climático y, desde junio, incrementado por un fenómeno de El Niño que está registrando niveles récord. Y esto ha afectado también a la contaminación por ozono y la ligada a los incendios.. “La exposición al ozono a nivel del suelo durante los primeros ocho meses de 2026 fue extremadamente alta y persistente en toda Asia, mientras que se observaron varios días con una exposición muy alta en Europa y Norteamérica en medio de frecuentes olas de calor veraniegas”, resume el estudio. “Oceanía fue el continente menos afectado”.. El 60% de la población asiática ha estado expuesta a niveles extremadamente altos de ozono en los ocho meses analizados. Además, “estos niveles de ozono estuvieron acompañados de una contaminación significativa por partículas, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre en regiones industrializadas y densamente pobladas”, advierten los autores. En el caso de Europa, “las sucesivas olas de calor de junio a agosto” también han incrementado los niveles de ozono. Como resultado, “el 50 % de la población europea estuvo expuesta” a niveles de ozono malos, muy malos o extremadamente malos este año, señala el informe.. Italia —con especial incidencia en el norte—, España —notablemente la costa Mediterránea y el valle del Guadalquivir— y Grecia destacan como los países europeos más afectados. Laurence Rouil, la directora del CAMS, apunta a una clara diferencia entre el norte y el sur: “No es sorprendente. En realidad, los países del sur, los mediterráneos, están más expuestos a una alta concentración de ozono debido a la luz solar y las altas temperaturas”.. La contaminación por ozono troposférico surge cuando se combinan varios factores: por un lado, ese calor —que está aumentando de la mano del cambio climático— y la luz solar. Pero además se necesitan unos precursores químicos como, por ejemplo, “el dióxido de nitrógeno” emitido por el tráfico y los combustibles fósiles y otros “compuestos orgánicos volátiles emitidos por la industria, disolventes, algunos productos domésticos y vegetación”, explica Rouil.. “El ozono troposférico responde a una combinación compleja de factores”, resume la responsable de la CAMS. Por eso resulta mucho más complicado combatirla. De hecho, desde 2005 en Europa se ha producido una clara disminución de las emisiones de los precursores químicos que están detrás de la generación del ozono troposférico. Sin embargo, no se ha reducido este tipo de contaminación. Es lo que Rouil llama “la paradoja del ozono”, una polución transfronteriza. Porque los precursores químicos que la desencadenan pueden recorrer miles de kilómetros movidos por el aire. Además, el propio ozono, que permanece activo durante días, también puede desplazarse ignorando las fronteras. Rouil insiste en que es necesario “reducir las emisiones de los precursores” pero hay que tener en cuenta que “las respuestas en términos de concentración no siempre son proporcionales”.. Este no es un problema solo de Europa. De hecho, “solo el 5% de la población mundial ha estado expuesta a niveles buenos de ozono a largo plazo y el 15% a niveles razonables durante 2026″, señala el estudio. Sin embargo, en el hemisferio sur hay muchos menos episodios debido a que tiene menos emisiones precursoras y el área cubierta por los océanos es mucho mayor que en el norte.. Otro de los fenómenos de contaminación transfronteriza que se analizan en el Atmosphere Watch es el de los incendios, que “liberan una amplia gama de contaminantes, incluyendo partículas finas, óxidos de nitrógeno y muchos compuestos orgánicos volátiles y gases de efecto invernadero”. “Aunque las emisiones globales por la quema de biomasa han disminuido en las últimas décadas, la exposición global al humo de los incendios forestales está aumentandodebido a los incendios más extremos cerca de zonas pobladas”, señala el estudio. De nuevo, una vez emitidos a la atmósfera, “estos contaminantes pueden ser transportados lejos del lugar donde arden los incendios, convirtiendo una emergencia local en un episodio regional o continental de calidad del aire”. Esa polución puede atravesar miles de kilómetros e, incluso, océanos, como ocurre con entre Norteamérica y Europa de forma recurrente.. El análisis de CAMS destaca de 2026 en Europa el caso de Francia, España y Bélgica por los “megaincendios” que han padecido. “El 22 de julio, se produjeron grandes incendios forestales en las regiones de Gironda y las Landas, en Francia. Casi al mismo tiempo en España, otro gran incendio se inició en la provincia de Ávila. El fuego en Francia quemó casi 50.000 hectáreas, obligando a evacuar a 40.000 personas, en una de las mayores evacuaciones en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, y causando impactos significativos en la calidad del airea cientos de kilómetros de distancia. En España, el incendio de Ávila se unió a otro en Madrid, que quemó más de 50.000 hectáreas, con 56.000 evacuaciones y cerca de 30.000 personas confinadas en interiores para evitar las nocivas emisiones de humo”. Y añade: “tanto Madrid como Ávila registraron las mayores emisiones de carbono de incendios forestales desde al menos 2003″.. Si los incendios hacen que aumente la concentración de las nocivas partículas finas, los episodios de polvo del desierto contribuyen a disparar las partículas más gordas, las conocidas como PM10, que también causan importantes problemas de salud. En el Atmosphere Watch se explica que cada año “alrededor de 2.000 millones de toneladas de arena y polvo entran en la atmósfera”. Existe algo así como un “cinturón global de polvo”, que incluye a algunos de los mayores desiertos del planeta —desde China y el desierto de Gobi en Mongolia, pasando por la península arábiga hasta el Sahara—, que juegan un papel fundamental. Entre todos destaca el Sahara, cuyo polvo “suele ser transportado a través del Mediterráneo hacia Europa o cruzando el Atlántico Norte hasta el Caribe”. El estudio apunta a varios grandes eventos de transporte de estas partículas en febrero, que afectaron particularmente a España.. El informe incluye un listado de las ciudades europeas de más de 250.000 habitantes que han registrado un mayor número de alertas por polvo en lo que va de 2026. De las 20 urbes, 12 son españolas. Destacan, en primer y segundo lugar, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, con 20 y 18 días respectivamente. También están en esa lista Córdoba (17 días), Palma de Mallorca (15), Sevilla (15), Málaga (14), Murcia (14), Granada (11), Alicante (11), Valladolid (10), Valencia (10) y Vigo (10).
