Los ciudadanos del Estado de Florida se han despertado este miércoles con la certeza de que están a punto de batir algún tipo de récord. Las primarias celebradas el martes certifican que a partir del próximo año tendrán o bien al primer gobernador negro de su historia, el republicano Byron Donalds, o bien al primer demócrata en más de 25 años, David Jolly. Pero esta no es la única situación excepcional que se está viviendo en este Estado del sureste. La zona sur de Estados Unidos atraviesa una ola de calor como no se recuerda en mucho tiempo.
La sequía de los estados en torno al río Colorado, en el suroeste, suscita dudas sobre el suministro futuro de agua y energía Feed MRSS-S Noticias
La sequía de los estados en torno al río Colorado, en el suroeste, suscita dudas sobre el suministro futuro de agua y energía
El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.


Los ciudadanos del Estado de Florida se han despertado este miércoles con la certeza de que están a punto de batir algún tipo de récord. Las primarias celebradas el martes certifican que a partir del próximo año tendrán o bien al primer gobernador negro de su historia, el republicano Byron Donalds, o bien al primer demócrata en más de 25 años, David Jolly. Pero esta no es la única situación excepcional que se está viviendo en este Estado del sureste. La zona sur de Estados Unidos atraviesa una ola de calor como no se recuerda en mucho tiempo.
El martes, los termómetros en Miami alcanzaron por primera vez en más de 80 años los 100 grados Fahrenheit (37,8 grados celsius). No hay registros de una temperatura así desde 1942. El Servicio Nacional Meteorológico de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés) alerta de que el sur del país seguirá sufriendo estos días los efectos de “una masa de aire sofocante, incluso para los estándares de mediados o finales de agosto”. Unos 70 millones de ciudadanos de Estados Unidos, desde Texas hasta Carolina del Sur y del Norte, se ven afectados por esta ola de calor extrema, que se convierte todavía en más insoportable por la altísima humedad.
El NWS ha anunciado este miércoles que se mantienen las “alertas de calor extremo” ya vigentes en gran parte del suroeste desértico de Estados Unidos, así como en zonas que abarcan desde las llanuras del sur del país hasta la región conocida como Sur Profundo, concepto que suele englobar la totalidad de los Estados de Louisiana, Mississippi, Alabama y Georgia, así como partes de California, Texas, Florida, Arkansas y Tennessee. “Las temperaturas mínimas nocturnas serán tan elevadas (rondando los 27 grados centígrados en algunos casos) que, sumadas a unos puntos de rocío sofocantes, apenas ofrecerán alivio frente a las abrasadoras máximas diurnas”, continúa el Servicio Meteorológico.
El calor no es el único problema derivado del cambio climático que está afectando a grandes estados del país. En un momento en el que la sequía afecta al corazón de Europa, con millones de ciudadanos sufriendo limitaciones inéditas en el acceso al agua y con problemas en el comercio, la agricultura y la energía por el escaso caudal de los grandes ríos, algo parecido ocurre en la zona suroeste de Estados Unidos. La sequía que azota al país ya ha alcanzado cotas importantes, suscitando dudas sobre el suministro de agua y de electricidad a medio plazo. Los lagos Powell y Mead, los embalses más grandes del país, se están secando. Los especialistas no ven ahora cómo salir de la crisis del sistema hídrico que rodea al río Colorado, fuente de agua y electricidad para millones de personas.
El sábado, el nivel del agua en el lago Powell, situado en la frontera entre Utah y Arizona, descendió a un mínimo histórico, según informa The New York Times. Una semana antes, el lago Mead —el mayor de los dos— había alcanzado su punto más bajo jamás registrado. El sistema conjunto de embalses no registraba niveles tan bajos desde 1957. El cambio climático ha contribuido a una sequía que se alarga ya durante décadas, la peor racha de aridez en el suroeste en al menos 1.200 años, según los científicos.
Las autoridades federales y estatales han adoptado medidas de emergencia para tratar de evitar una catástrofe, como ejecutar trasvases desde embalses más pequeños para intentar salvar el lago Powell. También han hecho llamamientos a la conservación del agua. Según datos recogidos por la agencia Efe de la Oficina de Recuperación de Estados Unidos (USBR), el lago Powell, el segundo embalse más grande del país, se sitúa en unos 3.500 pies, unos niveles preocupantes para el suministro energético y de agua en la región. Un estudio de esta agencia realizado en julio aseguraba que las reservas de agua del lago Powell corrían el riesgo de descender hasta el nivel considerado necesario para generar electricidad (unos 3.490 pies).
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
