Las mayúsculas sirven para iniciar un escrito, abrir una oración después de punto y distinguir los nombres propios. Por eso escribimos Ana, Barcelona o Mediterráneo, pero usamos minúscula en los nombres comunes que los acompañan, como la ciudad de Barcelona o el mar Mediterráneo. También llevan mayúscula las palabras principales de las denominaciones oficiales, como Ministerio de Cultura o Real Academia Española.. Uno de los errores más frecuentes consiste en escribir con mayúscula los cargos, profesiones y tratamientos para darles importancia. Lo adecuado es el presidente, la ministra, el rey, la doctora o el papa, incluso cuando se refieren a una persona concreta. En cambio, la institución conserva la mayúscula en frases como la ministra de Hacienda o el presidente del Gobierno.. También se escriben con minúscula los días de la semana, los meses y las estaciones. Lo correcto es lunes, julio, primavera o verano, salvo que aparezcan al principio de una oración o dentro de un nombre oficial, como Día Internacional del Trabajo. En los títulos de libros, películas y obras artísticas solo lleva mayúscula la primera palabra y los nombres propios, de ahí Cien años de soledad y no Cien Años De Soledad.. Las mayúsculas tampoco deben utilizarse para convertir cualquier palabra en algo solemne. Escribir Empresa, Dirección, Universidad o Ayuntamiento solo está justificado cuando forman parte de una denominación oficial (como Universidad de Salamanca, Ayuntamiento de Madrid o Dirección General de Tráfico) o sustituyen claramente su nombre completo (por ejemplo, escribir el Ayuntamiento para referirse expresamente al de tu ciudad).. Cabe destacar que las mayúsculas no pierden la tilde. Si una palabra debe llevarla según las reglas generales de acentuación, se mantiene aunque esté escrita por completo en letras capitales. Por eso lo correcto es ÁFRICA, MÚSICA y ÚLTIMO, no AFRICA, MUSICA ni ULTIMO. La antigua costumbre de omitirlas nació cuando algunas máquinas de escribir y sistemas de impresión dificultaban su colocación, pero hoy no existe ninguna razón ortográfica para suprimirlas.
Las mayúsculas sirven para iniciar un escrito, abrir una oración después de punto y distinguir los nombres propios.
Las mayúsculas sirven para iniciar un escrito, abrir una oración después de punto y distinguir los nombres propios. Por eso escribimos Ana, Barcelona o Mediterráneo, pero usamos minúscula en los nombres comunes que los acompañan, como la ciudad de Barcelona o el mar Mediterráneo. También llevan mayúscula las palabras principales de las denominaciones oficiales, como Ministerio de Cultura o Real Academia Española.. Uno de los errores más frecuentes consiste en escribir con mayúscula los cargos, profesiones y tratamientos para darles importancia. Lo adecuado es el presidente, la ministra, el rey, la doctora o el papa, incluso cuando se refieren a una persona concreta. En cambio, la institución conserva la mayúscula en frases como la ministra de Hacienda o el presidente del Gobierno.. También se escriben con minúscula los días de la semana, los meses y las estaciones. Lo correcto es lunes, julio, primavera o verano, salvo que aparezcan al principio de una oración o dentro de un nombre oficial, como Día Internacional del Trabajo. En los títulos de libros, películas y obras artísticas solo lleva mayúscula la primera palabra y los nombres propios, de ahí Cien años de soledad y no Cien Años De Soledad.. Las mayúsculas tampoco deben utilizarse para convertir cualquier palabra en algo solemne. Escribir Empresa, Dirección, Universidad o Ayuntamiento solo está justificado cuando forman parte de una denominación oficial (como Universidad de Salamanca, Ayuntamiento de Madrid o Dirección General de Tráfico) o sustituyen claramente su nombre completo (por ejemplo, escribir el Ayuntamiento para referirse expresamente al de tu ciudad).. Cabe destacar que las mayúsculas no pierden la tilde. Si una palabra debe llevarla según las reglas generales de acentuación, se mantiene aunque esté escrita por completo en letras capitales. Por eso lo correcto es ÁFRICA, MÚSICA y ÚLTIMO, no AFRICA, MUSICA ni ULTIMO. La antigua costumbre de omitirlas nació cuando algunas máquinas de escribir y sistemas de impresión dificultaban su colocación, pero hoy no existe ninguna razón ortográfica para suprimirlas.
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