Paula Iglesias (Valencia, 36 años) tiene una sensación “agridulce”. La presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, cargo en el que lleva desde finales de 2024, celebra que en España se hayan realizado “importantes avances legislativos”; que sea el país europeo que más respeta los derechos del colectivo, liderando el ranking de la ILGA; o el compromiso político con las cuestiones planteadas desde movimientos sociales como el que representa. Sin embargo, le preocupa que “el odio esté campando a sus anchas”. “Está muy bien celebrarse porque el activismo, a veces, puede tener un regusto amargo”, dice, “pero no se puede perder el foco: es muy preocupante el auge del odio y que sea más visible en el día a día de las personas LGTBIQ+ en la calle, en el trabajo, en las redes”. Seguir leyendo
La líder de la Federación, que representa a más de 50 organizaciones, reivindica la celebración del Orgullo como un “acto revolucionario”: “Nos jugamos el modelo de sociedad que queremos”
Feed MRSS-S Noticias
Paula Iglesias (Valencia, 36 años) tiene una sensación “agridulce”. La presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, cargo en el que lleva desde finales de 2024, celebra que en España se hayan realizado “importantes avances legislativos”; que sea el país europeo que más respeta los derechos del colectivo, liderando el ranking de la ILGA; o el compromiso político con las cuestiones planteadas desde movimientos sociales como el que representa. Sin embargo, le preocupa que “el odio esté campando a sus anchas”. “Está muy bien celebrarse porque el activismo, a veces, puede tener un regusto amargo”, dice, “pero no se puede perder el foco: es muy preocupante el auge del odio y que sea más visible en el día a día de las personas LGTBIQ+ en la calle, en el trabajo, en las redes”. Hace dos años se puso al frente de la Federación, fundada en 1992 y que representa a más de 50 entidades de todo el territorio, pero Iglesias, que comenzó en el colectivo Lambda, lleva más de una década en el “activismo por los derechos humanos”. Es la persona más joven en presidir la Felgtbi+: “Todas las que formamos parte del equipo directivo, incluida yo, somos voluntarias, no cobramos un duro”. Lesbiana y feminista, Iglesias ha sufrido en sus carnes ese odio del que habla, sobre todo por su cargo y especialmente cuando se produce algún avance, como la reciente penalización de las falsas terapias que buscan cambiar la orientación sexual o la identidad de género de las personas. “Detrás de estas prácticas, expandidas por todo el mundo, hay redes internacionales, algunas eclesiásticas, que aportan financiación, bien para ejercer estas torturas, bien para afrontar las multas que se imponen. Por eso era necesario ir un paso más allá y castigarlas con cárcel e inhabilitación. Nos parece tremendamente importante. Si somos un referente en derechos LGTBI+, también conlleva una responsabilidad”. Para Iglesias, los discursos de odio “son la antesala de la violencia”. En ese sentido, vincula la persistente lgtbifobia con “una reacción a la visibilidad”, que se acentúa en momentos como el Orgullo. A la vez, cree que hay conciencia social sobre la importancia de los derechos LGTBIQ+: “Mucha gente se ha dado cuenta de que cuestionarlos es el primer paso para dinamitar la democracia”. “Nosotras no somos partidistas, pero sí políticas”, ahonda, “todo lo que hacemos en el día a día son decisiones políticas”. A lo largo de su historia, desde la Federación han defendido el voto rosa: pedir el apoyo a formaciones comprometidas con la defensa de los derechos LGTBIQ+: “Tenemos claro a quién no votar: a quien recorta nuestros derechos y nos quiere devolver a los márgenes”. Según un estudio que la Felgtbi+ acaba de publicar, la gran mayoría de personas del colectivo teme por los derechos conseguidos si la ultraderecha llegara al Gobierno. ― ¿No hay personas LGTBIQ+ que votan por esas opciones? ― El
