Europa, la Europa central, no está preparada para tan altas temperaturas como se están viviendo estos días. El mejor ejemplo lo tuvimos este lunes con la imagen del tranvía de la ciudad alemana de Leipzig, que se vio interrumpido tras derretirse las juntas de los raíles. O lo de Francia, donde las temperaturas están siendo tan anormales que su ministro de Trabajo va a viajar a España para saber de primera mano cómo afrontamos aquí una ola de calor en materia laboral.El cambio climático es un hecho. «Las olas de calor ya no son episodios aislados o excepcionales. Son crisis recurrentes, cada vez más frecuentes, más intensas y más duraderas», asegura el director de la Oficina de la OMS para Europa, Hans Kluge.Las olas de calor ya no son episodios aislados o excepcionales»Lo que ocurre es que la subida anormal de las temperaturas se está notando más en algunas regiones del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Europa se calienta «a un ritmo superior al doble de la media mundial». Efectivamente, en los últimos días, algunas ciudades europeas han superado los 30°C en plena madrugada.El aumento de las temperaturas ha destapado múltiples fallos en el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento o el mantenimiento de las condiciones básicas para una vida confortable. Y por supuesto, este inusual calor constituye una seria amenaza para la salud. La organización de salud de la ONU cifra en más de 1.300 los fallecimientos en el continente europeo con relación directa a la ola de calor desde el 21 de junio.Europa se calienta a un ritmo superior al doble de la media mundial»La Europa del norte no está preparada para el calor del surLas estimaciones de la OMS muestran que las muertes relacionadas con la ola de calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% más elevadas sin las medidas de adaptación que se habían implantado. En el caso de las personas de 80 años o más, el número de fallecidos podría haber sido el doble.Son crisis recurrentes, cada vez más frecuentes, más intensas y más duraderas»No hablamos de la Europa mediterránea (Grecia, Italia, Portugal y España) sino de los países de Europa central y hasta de la isla de Gran Bretaña. No están preparados para lo que no es frecuente, del mismo modo que nosotros no lo estábamos para una gran nevada como la que dejó Filomena en 2021.Poner o no poner aire acondicionadoPor ejemplo, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 85% de los hogares en Alemania no tienen aire acondicionado ni ventiladores (en España, el porcentaje llega al 63%). De media, solo alrededor del 20% de los europeos tienen instalado en casa uno de estos aparatos (en comparación con el 90% en Estados Unidos).El continente se enfrenta a un dilema, según sostiene CNN News: abrazar el aire acondicionado intensivo en energía, con los impactos climáticos negativos que trae, o encontrar formas alternativas para hacer frente a su futuro cada vez más caliente. «En Europa
Las altas temperaturas (40°C de día y hasta 30°C de noche) son una seria amenaza para la salud y muestran la falta de preparación de las infraestructuras y los servicios públicos.
20MINUTOS.ES – Internacional
Europa, la Europa central, no está preparada para tan altas temperaturas como se están viviendo estos días. El mejor ejemplo lo tuvimos este lunes con la imagen del tranvía de la ciudad alemana de Leipzig, que se vio interrumpido tras derretirse las juntas de los raíles. O lo de Francia, donde las temperaturas están siendo tan anormales que su ministro de Trabajo va a viajar a España para saber de primera mano cómo afrontamos aquí una ola de calor en materia laboral.El cambio climático es un hecho. «Las olas de calor ya no son episodios aislados o excepcionales. Son crisis recurrentes, cada vez más frecuentes, más intensas y más duraderas», asegura el director de la Oficina de la OMS para Europa, Hans Kluge.Las olas de calor ya no son episodios aislados o excepcionales»Lo que ocurre es que la subida anormal de las temperaturas se está notando más en algunas regiones del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Europa se calienta «a un ritmo superior al doble de la media mundial». Efectivamente, en los últimos días, algunas ciudades europeas han superado los 30°C en plena madrugada.El aumento de las temperaturas ha destapado múltiples fallos en el transporte, la sanidad, la educación, el alojamiento o el mantenimiento de las condiciones básicas para una vida confortable. Y por supuesto, este inusual calor constituye una seria amenaza para la salud. La organización de salud de la ONU cifra en más de 1.300 los fallecimientos en el continente europeo con relación directa a la ola de calor desde el 21 de junio.Europa se calienta a un ritmo superior al doble de la media mundial»La Tierra sigue calentándose año tras añoLa temperatura media global de la Tierra ha aumentado aproximadamente 1,5°C respecto a los niveles preindustriales. Los acuerdos de París, en la COP21, pusieron el límite en esos 1’5°C de media, pero hoy se calcula que para 2030 se habrá rebasado. Porque el calentamiento se ha acelerado notablemente en los últimos años, con los registros climáticos de la NASA y la Unión Europea confirmando que el ritmo actual de aumento ronda los 0,35°C por década. La temperatura promedio de la superficie del planeta en 2024 fue la más cálida registrada desde que comenzó el mantenimiento de registros en 1880, según datos recopilados por la agencia espacial de EEUU. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos según sus registros, y que los últimos once años son los más cálidos jamás registrados.La Europa del norte no está preparada para el calor del surLas estimaciones de la OMS muestran que las muertes relacionadas con la ola de calor en Europa en 2023 habrían sido un 80% más elevadas sin las medidas de adaptación que se habían implantado. En el caso de las personas de 80 años o más, el número de fallecidos podría haber sido el doble.Son crisis recurrentes, cada vez más frecuentes, más intensas y más duraderas»No hablamo
