Los de Puigdemont están dispuestos a apoyar la quita del FLA, pero mantienen sus reticencias a aceptar el nuevo modelo de financiación, pese a reportar 4.700 millones más a Cataluña Leer
Los de Puigdemont están dispuestos a apoyar la quita del FLA, pero mantienen sus reticencias a aceptar el nuevo modelo de financiación, pese a reportar 4.700 millones más a Cataluña Leer
Salvador Illa y Oriol Junqueras asisten con relativa impasiblidad a la oposición de las comunidades autónomas del PP al nuevo modelo de financiación autonómica, que privilegiará a Cataluña mediante la concesión del principio de ordinalidad, por la que se convertirá en la tercera autonomía que más recibirá del Estado al ser también la tercera que más aporta.El temor real del president socialista de la Generalitat y del líder de la formación independentista catalana radica en la posición que tomará Junts cuando la financiación alcance el Congreso, tras el verano, para acometer las reformas legislativas necesarias para que sea aplicable y entre las que figura la modificación de la Ley Órganica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).El voto favorable del partido que dirige Carles Puigdemont resultará determinante para sacar adelante dichas modificaciones legislativas y, por ende, para que la nueva financiación autonómica, la «financiación singular» que Illa y ERC pactaron a cambio de la investidura del socialista y que después avaló el Gobierno de Pedro Sánchez, se convierta en realidad.Tanto el PSC como ERC son muy escépticos ante el hecho de que Junts acabe colaborando, especialmente después de haber roto con Sánchez y de estar reclamando el final de la legislatura española.Los neoconvergentes se niegan a ofrecer un posicionamiento definitivo, pues saben de la campaña de descrédito a la que se enfrentan si rechazan un acuerdo que reportaría 4.700millones extra para Cataluña. Por el momento, siguen aduciendo que el modelo acordado entre el PSC y ERC es insuficiente y que deben apostar por un concierto económico a la vasca como el que prometió ERC cuando prestó sus votos al socialista para ungirlo nuevo presidente del Ejecutivo catalán. Esa promesa se fue después diluyendo hasta derivar en el modelo de financiación actual: muy favorable para Cataluña, pero lejano al concierto.Así como Junts está dispuesto a colaborar con otras cuestiones que deberán afrontarse en el corto plazo, como la condonación de 17.104 millones de euros para Cataluña pactada entre Junqueras y Sánchez, sigue mostrándose muy reticente a tragar con la financiación que el líder de ERC y el presidente del Gobierno han acordado.«Ese modelo perpetúa el café para todos», asevera el portavoz de Junts, Josep Rius, al tiempo que emplaza a los diputados de ERC y el PSC en el Congreso a establecer una alianza con su partido a favor del concierto económico en lugar de conformarse con la conquista de la ordinalidad para Cataluña.Pero ni los republicanos ni los socialistas aceptan esa alternativa. Socios estables en Cataluña -acaban de sacar adelante unidos los Presupuestos de la Generalitat-, su intención es pasar el verano presionando a Junts y señalándolo como culpable de la futura infrafinanciación de los servicios públicos de Cataluña para que acabe dando su brazo a torcer y avale la nueva financiación auto
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