El danés consigue su segunda victoria en la ronda italiana en una nueva etapa con fin en alto Leer
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Todavía sin el rosa, Jonas Vingegaard, de azul, domina a su antojo y sin prisas el Giro. Segunda llegada en las alturas de un puerto de primera y segunda victoria de etapa para el pequeño gran danés. Las dos jornadas hasta ahora más exigentes y elocuentes de la carrera han conocido el mismo vencedor. Todo un resultado. Todo un pronóstico. Casi, sólo casi, toda una certeza.. Etapa entre Cervia y Corno alle Scale. Bastante larga (184 kms.) y teóricamente de un monopuerto. Una llanura un poco falsa porque no paraba de subir casi insensiblemente, como quien no quiere la cosa. Pero a la velocidad a la que se viajaba (49,6 por hora en esa primera hora y 46 sostenido más adelante) iba haciendo mella.. La carretera se iba engallando, los corredores superaron una cuesta breve pero picuda, no puntuable. Y, mirando hacia el frente, que ya era como mirar hacia arriba, se enfrentaron a los últimos 50 kms. Por entonces pedaleaban por delante 11 hombres, resultado del reagrupamiento de un par de escapadas: Milesi, Rubio, Bais, Ballerini, Loland, Geens, Marcellusi, Naberman, Ciccone, Aerts y Ulissi. En las sucesivas «fugas de las fugas» acabarían sucumbiendo todos tras superar el puerto de Querciola, de 3ª con ínfulas. Con 11 kms. al 4,3% de pendiente media y con un pico del 16%, podía ser perfectamente de 2ª. Ya sólo coronaron cinco: Rubio, Ulissi, Aerts, Milesi y Ciccone.. Un breve descenso de dos kilómetros y la carretera se encabritó en el Corno alle Scale, 108 kms. al 6,1% de pendiente media y un pico del 15%. El Decathlon, tirando y tirando, había hecho desde el principio su valiente apuesta por Felix Gall. Le dio resultado. Bueno, hasta cierto punto. Con la carretera ya poniéndose de manos todo el tiempo, cayeron uno a uno, como fruta madura, los escapados. Los últimos, Rubio y Ciccone cuando Gall atacó y sólo le siguió Vingegaard, que no atendía a los requerimientos de relevar.. El danés tenía el absoluto control del espacio y el tiempo. Bajo el triángulo del último kilómetro, demarró para ganar sin dar la impresión de exprimirse. Gall sí iba exprimido, pero ahora mismo parece el máximo aspirante a ser segundo, pese a que Eulálio saltó como un cohete desde la parte trasera del grupo para hacer quinto y conservar el rosa. Pellizzari dio el petardazo. Enric Mas quizás no acabe este Giro.. Vingegaard ofrece al final de la primera semana el aspecto de un ganador aplazado por la obligatoriedad de cumplir el programa de 21 escalas. Incluso así, la historia del ciclismo, los gajes del oficio y las voces de los rivales, roncos pero no mudos, obligan a mostrar prudencia a la hora de anunciar con tanta antelación un ganador seguro. «Omnes viae Romam ducunt». Todos los caminos conducen a Roma para Vingegaard. Pero todavía hay que recorrerlos. Y él lo sabe mejor que nadie.. El Giro descansa el lunes a la espera de la contrarreloj del martes Viareggio-Massa, de 42 kms., una distancia inusualmente larga en estos tiempos. Marcará diferencias.
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