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Casi nadie del mundo del golf lamentará el fracaso del LIV, esa grosera intrusión del Fondo Soberano de Arabia Saudí en los «links» tradicionales y sus reglas de siempre para dinamitarlos mediante cifras astronómicas. Cantidades imposibles que lo han llevado a la bancarrota y obligado a muchas estrellas de los greens y los roughs a abandonarlo.. De asalariados a acreedores, de firmantes a litigantes, Jon Rahm, Sergio García y otros (Bryson DeChambeau, Cam Smith, Dustin Johnson…) han roto amarras incluso con el LIV 2.0, una secuela «pobre» del LIV original, sostenida por la inyección económica de BC Partners. Pero el remendado proyecto paga menos y, además, no ofrece garantías de continuidad. Se tambalea, dado que la firma británica precisa de la permanencia en la «escudería» de un número suficiente de jugadores destacados para invertir en un negocio que tenía a Jon Rahm como reclamo máximo.. El de Barrika recibía de LIV por contrato un fijo de entre 300 y 500 millones de dólares procedentes de fuentes diversas. Una cifra que le mareó y le hizo abdicar de sus pregonados principios y sus promesas de fidelidad al viejo sistema. Él también tenía un precio. Muy alto, eso sí, tal vez irresistible para cualquiera. El golf, sorprendido y decepcionado, lo entendió a medias. Lo comprendió sin llegar a justificarlo. Lo aceptó sin admitirlo, y Jon bajó unos cuantos peldaños en la estima de los aficionados.. Se halla en vías de recuperarla, aunque no está arrepentido. Escarmentado acaso, aunque no arrepentido. No entona con sinceridad su palinodia. No es un converso sentimental al modelo antiguo. Se separa del LIV porque le deben unos milloncejos. Desde que fichó por él en diciembre de 2023, su carrera experimentó un retroceso no sólo afectivo. Es cierto que, en estas tres temporadas con los saudíes, ganó cuatro torneos. Pero la relativa invisibilidad y una cierta marginalidad del nuevo y repudiado circuito lo mantuvieron algo alejado del radar principal.. Nos gustaría pensar que el batacazo del LIV expresa que el dinero es poderoso, pero no omnipotente ni inagotable. Imaginar que quizás suponga un punto de inflexión en las relaciones del deporte con las monarquías teocráticas de Oriente Medio, a las que, por otra parte, y en las guerras entre suníes y chiíes, se les acumulan los problemas en los Estrechos de Ormuz y Bab-el-Mandeb, por donde exportan gran parte de su petróleo. El sábado, un ataque al aeropuerto Rey Jálid de Riad a cargo de los hutíes de Yemen, amamantados con veneno por Irán, causó al menos una docena de muertos y más de 300 heridos, muchos de ellos en estado crítico.. El LIV era otra de esas maniobras de los Estados del Golfo para blanquear, por medio del deporte, de su financiación, organización y, en definitiva, compra, unos regímenes odiosos. Sociedades reñidas con el concepto y la aplicación de la democracia y los derechos humanos imperantes, dentro de sus imperfecciones, en el laico Occidente. Su riqueza, de la que dependemos en buena medida, los protege, pero no los indulta.. Sea como fuere, bienvenido, Jon.
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