In the regional president’s team, they predict an increase in tension after experiencing three «violent acts» and road closures yesterday.
La de Santoña es una de las pocas casas-palacio históricas que se conservan en el centro de Madrid. Levantado en el siglo XVI, el palacete ha ido incorporando estilos conforme acumulaba restauraciones: su escalinata es de mármol de Carrara, tiene estancias propias del rococó francés y hasta un salón de esencia oriental. Desde 1933 es la sede de la Cámara de Comercio, y ayer durante poco más de una hora fue un búnker.
Ese tiempo, 72 minutos en concreto, es el que pasó Isabel Díaz Ayuso encerrada en su interior junto a su equipo, prensa, personal de la casa y asistentes a un foro sobre longevidad. La presidenta de la Comunidad de Madrid sufrió un multitudinario escrache -con mil manifestantes, según los sindicatos- por parte de los docentes, en huelga desde el pasado miércoles, que obligó a retrasar su salida y blindar con presencia de antidisturbios las diferentes entradas al edificio.
Sólo mediante cargas, más de una hora después del inicio de la protesta, la Policía Nacional consiguió abrir una vía de salida para la presidenta regional, que minutos antes criticaba precisamente la falta de protección por parte de Delegación del Gobierno ante el aumento de tensión en las calles. «Quiero saber por qué no hay policía ni refuerzos allá donde es evidente que estas cosas están sucediendo», clamó Ayuso después de que su consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, sufriera otro escrache y tuviera que suspender el acto que tenía en agenda. Otro alto mando, un director general de Educación, fue increpado también durante una visita a un instituto en Vallecas.
La semana ha empezado, creen en los pasillos de la Comunidad de Madrid, con las diversas movilizaciones activas en la capital -la acampada por la vivienda en Sol, la huelga indefinida de los docentes y los sanitarios preparando el terreno para su paro- mirándose en el espejo de lo que ocurre en las calles de París, Milán o Lisboa. A primera hora de ayer, 200 manifestantes cortaron el acceso a la capital por la A-3 y sembraron el caos en el tráfico. «Yo quisiera saber si lo que estamos viendo en el resto de Europa va a trasladarse también a las calles de Madrid», se preguntaba ayer Ayuso, entre gritos y reproches por parte de los manifestantes educativos.
De hecho, fuentes del Ejecutivo regional consideran que, a pesar de no haber llegado a la imagen tan cruda y violenta que sufrió Cristina Cifuentes en 2012, cuando era delegada del Gobierno, gracias a la intervención policial que despejó ayer el camino de Ayuso, el escrache vivido tres lustros después por la presidenta autonómica es «peor». No es tampoco el primer piquete que padece en primera persona y por sorpresa Ayuso, pero sí, inciden estas fuentes, el más multitudinario y que más ha puesto contra las cuerdas el operativo de la presidenta madrileña. «Nos ha recordado a aquel escrache», cuentan desde el equipo de la dirigente madrileña.
Esa imagen, la de una marea verde bloqueando, siendo disuelta por la Policía y obligando a evacuar a Ayuso bajo fuertes medidas de protección, se sitúa como uno de los momentos de máxima tensión en las últimas semanas, cuando aumentaron las movilizaciones en la capital. Ayuso no sólo ve en estos hechos la materialización en España de la «violencia» que recorre Europa en estos momentos, sino también la del discurso de la «izquierda antidemocrática», que tres semanas atrás, en pleno estallido de la acampada por la vivienda en Sol, auguró que «no habrá paz en las calles de Madrid». Un aviso que el Partido Popular y los consejeros de Ayuso entienden literalmente como una «amenaza», además de como un llamamiento a «quemar las calles» antes de la elecciones del 29 de noviembre.
Otros dirigentes regionales populares, como el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, evitan por ahora equiparar las «gravísimas» protestas vistas en Francia con las manifestaciones de las últimas semanas en Madrid. Eso sí, preguntado ayer por el aumento de la tensión, aseveró que existe un repunte en los «episodios de violencia» que prueban la evolución de la movilización hacia otros escenarios. Mientras, los sindicatos siguen llamando al escrache tras el éxito del triple piquete político de ayer y el corte en la A-3. «Son cada vez más radicales y con síntomas de mayor agresividad», definió ayer la consejera Mercedes Zarzalejo.
España // elmundo
In the regional president’s team, they predict an increase in tension after experiencing three «violent acts» and road closures yesterday.
