Un fuerte terremoto de magnitud 7 ha sacudido este jueves la región autónoma del Tíbet, en el oeste de China, y ha dejado al menos 16 muertos, 65 heridos, y 12.489 evacuados, según han informado las autoridades locales. Citando autoridades locales, la agencia de noticias china Xinhua señala que once de los heridos están graves mientras que más de 300 casas se derrumbaron por el fuerte temblor.
El seísmo se ha producido a las 22.33 hora local (16.33 hora en la España peninsular), con su epicentro situado a unos 183 kilómetros al este-noreste de la ciudad de Nagqu y a una profundidad de 18 kilómetros, según los últimos datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El organismo estadounidense también ha confirmado al menos seis réplicas con magnitudes entre 5,2 y 4,3. La más cercana se produjo a 193 kilómetros al noreste de la misma ciudad y la segunda, a 219 kilómetros al este-noreste. La zona afectada se encuentra en la meseta tibetana, a unos 4.800 metros de altitud y en una región de elevada actividad sísmica, donde las bajas temperaturas dificultan los rescates y se habían registrado 413 réplicas hasta las 7:00 hora local (23:00 GMT del jueves), la mayor de magnitud 4,3, según la Red Sismológica de China.
Ante la situación, la Administración Sismológica de China ha activado una respuesta de emergencia de nivel II, el segundo más alto de una escala de cuatro, según ha informado Xinhua. Por su parte, el Ministerio de Gestión de Emergencias y la oficina estatal de coordinación de rescates han activado una respuesta nacional de nivel IV y enviado equipos de trabajo a la zona afectada.
El Centro de Redes Sismológicas de China ha situado el epicentro en el condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, en una zona montañosa y escasamente poblada del norte del Tíbet, a más de 300 kilómetros de Lhasa, la capital regional. Según este organismo, el terremoto se ha producido a una profundidad de 10 kilómetros, frente a los 18 estimados por el USGS.
Las autoridades locales han movilizado equipos de rescate y bomberos para evaluar los daños en las localidades próximas al epicentro, donde se han registrado grietas en algunas viviendas. Las imágenes difundidas por medios estatales muestran a vecinos que han abandonado sus hogares para refugiarse en el exterior o en sus vehículos.
Los ministerios de Finanzas y de Gestión de Emergencias también asignaron 50 millones de yuanes (unos 7,4 millones de dólares) para financiar las labores de rescate, la evacuación y el alojamiento de los damnificados, mientras que la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma destinó otros 30 millones de yuanes (unos 4,5 millones de dólares) a la recuperación de emergencia.
Los servicios de emergencia continúan trabajando para determinar el alcance de los daños y atender a los afectados, mientras las autoridades tratan de establecer un balance definitivo de víctimas. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó concentrar los esfuerzos en la búsqueda de supervivientes y la atención a los heridos, además de garantizar el alojamiento de los damnificados y reparar las infraestructuras dañadas, de acuerdo con Xinhua. Xi advirtió de las dificultades que plantean la elevada altitud de la zona, las bajas temperaturas y las posibles réplicas, mientras que el primer ministro, Li Qiang, pidió reforzar la vigilancia sísmica y prevenir desastres secundarios.
Las autoridades movilizaron a centenares de rescatistas y equipos sanitarios hacia las localidades afectadas, mientras que más de 1.600 personas participaban en las labores de emergencia en el condado de Baqing, según medios oficiales. También se enviaron tiendas de campaña, mantas y otros suministros básicos para atender a los damnificados.
El suministro eléctrico se restableció en 1.937 hogares y se reanudó la circulación de trenes en el tramo afectado del ferrocarril Qinghai-Tíbet, aunque con limitaciones de velocidad, indicaron medios estatales. El terremoto provocó además desprendimientos de rocas en tramos de la carretera nacional G317, que fueron despejados durante la madrugada, mientras que el Ministerio de Recursos Naturales activó una respuesta de nivel III para prevenir posibles deslizamientos y otros riesgos geológicos.
Las autoridades chinas han activado una respuesta de emergencia de nivel II tras el seísmo, que ha estado seguido de dos réplicas de magnitudes 5,2 y 5.
20MINUTOS.ES – Internacional
Un fuerte terremoto de magnitud 7 ha sacudido este jueves la región autónoma del Tíbet, en el oeste de China, y ha dejado al menos 16 muertos, 65 heridos, y 12.489 evacuados, según han informado las autoridades locales. Citando autoridades locales, la agencia de noticias china Xinhua señala que once de los heridos están graves mientras que más de 300 casas se derrumbaron por el fuerte temblor.
El seísmo se ha producido a las 22.33 hora local (16.33 hora en la España peninsular), con su epicentro situado a unos 183 kilómetros al este-noreste de la ciudad de Nagqu y a una profundidad de 18 kilómetros, según los últimos datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El organismo estadounidense también ha confirmado al menos seis réplicas con magnitudes entre 5,2 y 4,3. La más cercana se produjo a 193 kilómetros al noreste de la misma ciudad y la segunda, a 219 kilómetros al este-noreste. La zona afectada se encuentra en la meseta tibetana, a unos 4.800 metros de altitud y en una región de elevada actividad sísmica, donde las bajas temperaturas dificultan los rescates y se habían registrado 413 réplicas hasta las 7:00 hora local (23:00 GMT del jueves), la mayor de magnitud 4,3, según la Red Sismológica de China.
Ante la situación, la Administración Sismológica de China ha activado una respuesta de emergencia de nivel II, el segundo más alto de una escala de cuatro, según ha informado Xinhua. Por su parte, el Ministerio de Gestión de Emergencias y la oficina estatal de coordinación de rescates han activado una respuesta nacional de nivel IV y enviado equipos de trabajo a la zona afectada.
El Centro de Redes Sismológicas de China ha situado el epicentro en el condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, en una zona montañosa y escasamente poblada del norte del Tíbet, a más de 300 kilómetros de Lhasa, la capital regional. Según este organismo, el terremoto se ha producido a una profundidad de 10 kilómetros, frente a los 18 estimados por el USGS.
Las autoridades locales han movilizado equipos de rescate y bomberos para evaluar los daños en las localidades próximas al epicentro, donde se han registrado grietas en algunas viviendas. Las imágenes difundidas por medios estatales muestran a vecinos que han abandonado sus hogares para refugiarse en el exterior o en sus vehículos.
Los ministerios de Finanzas y de Gestión de Emergencias también asignaron 50 millones de yuanes (unos 7,4 millones de dólares) para financiar las labores de rescate, la evacuación y el alojamiento de los damnificados, mientras que la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma destinó otros 30 millones de yuanes (unos 4,5 millones de dólares) a la recuperación de emergencia.
Los servicios de emergencia continúan trabajando para determinar el alcance de los daños y atender a los afectados, mientras las autoridades tratan de establecer un balance definitivo de víctimas. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó concentrar los esfuerzos en la búsqueda de supervivientes y la atención a los heridos, además de garantizar el alojamiento de los damnificados y reparar las infraestructuras dañadas, de acuerdo con Xinhua. Xi advirtió de las dificultades que plantean la elevada altitud de la zona, las bajas temperaturas y las posibles réplicas, mientras que el primer ministro, Li Qiang, pidió reforzar la vigilancia sísmica y prevenir desastres secundarios.
Las autoridades movilizaron a centenares de rescatistas y equipos sanitarios hacia las localidades afectadas, mientras que más de 1.600 personas participaban en las labores de emergencia en el condado de Baqing, según medios oficiales. También se enviaron tiendas de campaña, mantas y otros suministros básicos para atender a los damnificados.
El suministro eléctrico se restableció en 1.937 hogares y se reanudó la circulación de trenes en el tramo afectado del ferrocarril Qinghai-Tíbet, aunque con limitaciones de velocidad, indicaron medios estatales. El terremoto provocó además desprendimientos de rocas en tramos de la carretera nacional G317, que fueron despejados durante la madrugada, mientras que el Ministerio de Recursos Naturales activó una respuesta de nivel III para prevenir posibles deslizamientos y otros riesgos geológicos.
