La precampaña adquiere un tono surreal entre la selva judicial del socialismo y el desenfreno de Ayuso con Milei Leer
Audio generado con IA
La última novedad al final de la mañana la desperezan Esteban Urreiztieta y Ángela Martialay en la portada de este periódico donde resuelvo la vida desde hace 29 años. Dicen los compañeros, después de una investigación hasta donde nadie sabía, que las facturas presentadas por el PSOE, entre 2017 y 2024, a requerimiento del juez Ismael Moreno con Pedro Sánchez ya al frente de la aventura, no cuadran. Quizá por el camino se traspapelaron hojas, como los folios volanderos de Federico García Lorca según la ficción de La bola negra, película de Javier Calvo y Javier Ambrosi escrita a pulso con el poetísimo Alberto Conejero. En el juzgado dan aviso al PSOE del extravío. El presente judicial del partido es una arboleda frondosa para los próximos meses. Quién sabe si la urgencia electoral suena más allá de Maricarmen. Esta información adelantada y de algún modo secreta desprende tufo a carbonilla por la presunta financiación irregular, algo que dictará el tribunal. Mientras la Justicia avanza el otoño añade un rock salvaje a otra de las causas de esta precampaña camastrona. La UCO y los juzgados hacen senda a su paso, aunque a estas alturas a Sánchez no le vale únicamente con ondear el amor por bandera. El mogollón de tribunales que se avecina le lanzará demasiados trastos a la cabeza. Lo tiene previsto, para eso hizo en aquel mitin enamorado capitulaciones matrimoniales.
Este es un tiempo escatológico. Nadie se salva. Deja a Sánchez y ve a Santiago Abascal, que tanto le debe. Dice el el de Vox en Galicia: «No hay mal que por bien no venga». Entre mi difunta tía abuela Matilde (entusiasta de la frase hecha) y el Franco críptico de la vejez, este hombre (al que rechazaron con empeño en A Coruña) suena antiguo como la nostalgia de una dictadura. Qué manera de atizar por el lado que no es una precampaña donde cada vez parece más difícil mirar con gusto hacia el futuro. Sólo hay que escuchar a Javier Milei, socio de videollamada, para tomar conciencia del sensacional disparate. Milei juega al eco soltando alaridos donde Abascal e Isabel Díaz Ayuso sirven de pared para que rebote el eco del exabrupto. Pedazo de referente que se han buscado.
El PP de Alberto Núñez Feijóo (en este momento hay dos o tres haciéndose luz de gasmutuamente) anuncia su selección nacional mientras Ayuso se sacude de encima al partido ahogándose en abrazos con Milei. Por un lado, Cayetana Álvarez de Toledo pasa de las tinieblas a la capitanía de la esgrima dialéctica; del otro, Borja Sémper ejerce la suavidad del vuelo en parapente. Dos profesionales antitéticos para dar escenificar el yin y el yan de la derecha, a ver quién se hace con el mando de la válvula. De momento, Semper tendrá que sacudirse el miedo a tener miedo a los modales de los suyos, esos que atizan el circo armando un vídeo hecho con IA desarrollando avatares de Begoña Gómez, José Luis Ábalos y Santos Cerdán (la presunta corrupción, la corrupción total y el puterío) para subrayar que no está el horno socialista para bollos. Los vídeos contra el adversario son fórmula vieja en las campañas. Otro atajo barato.
El PSOE, que por su parte empezó a calentar el ambiente ondeando el amor, está concentrando el voto a la izquierda de sí mismo. Es la jugada más clara. El mismo PSOE con penitentes descalzos arrastrando cadenas por tanto machismo concentrado en las figuras de los Ábalos, los Pacosalazares y demás piezas defectuosas de la curia socialista. Está bien empezar por el amor, pues a partir de ahí cualquier cosa es posible. Incluso el sindiós de las decenas de miles de votos de los nacionalizados por la ‘ley de nietos’, como leo en las crónicas de Juanma Lamet, el mejor informado. Esto no va a impedir lo más probable: que la derecha y la extrema dcha. alcancen mayoría absoluta el 29N.
La campaña sólo puede ser bronca. La histeria ha cristalizado definitivamente en las calles. Hay quien habla de comunismo con alegría de cencerro. Así llevamos años, con gente advirtiendo fantasmas marxistas en un país de pleno rendimiento capital. Pero ya todo vale. Sólo importa aniquilar al enemigo. Si alguna vez existió mesura (y sé que existió) no queda rastro. Lo que funciona hoy es la dialéctica de la fama minutera y el diorama de la burrada. También el desengaño como punto de partida hacia nuevas metas. La política actual es un enjambre de atajos. Qué va a ser de nosotros es algo para lo que nadie tiene respuesta. El calor (y la temperatura revanchista es alta) dilata las ideologías. Cada día sucede algo extraordinario: a ciertas horas el mecanismo de la derecha se acelera y a mitad del descampado de la tarde se cala. Para la izquierda de más allá del PSOE no hay ni coche ni descampado. A última hora Sánchez pedirá el sobrero al final del festejo. La realidad esta adquiriendo paulatinamente un clima surreal.
España // elmundo
La precampaña adquiere un tono surreal entre la selva judicial del socialismo y el desenfreno de Ayuso con Milei Leer
