El club blanco sigue de cerca la pista del campeón del mundo que podría solucionar el centro del campo de José Mourinho. El fichaje del marfileño pone en duda el futuro de la estrella brasileña Leer
El club blanco sigue de cerca la pista del campeón del mundo que podría solucionar el centro del campo de José Mourinho. El fichaje del marfileño pone en duda el futuro de la estrella brasileña Leer
Hay un Balón de Oro que quiere jugar en el Real Madrid. Se llama Rodrigo Hernández y es español. Esa sería la conclusión más fácil y simple a la que podría llegar el conjunto blanco tras el Mundial que ha elevado a España y a sus estrellas al olimpo del balón. Pero es eso, una conclusión simple, porque en Valdebebas estos días se acumulan las reflexiones y los debates futbolísticos que trascienden al español, y que tienen que ver con él, sí, pero también, y sobre todo, con Vinicius Júnior y con otros jugadores objeto de deseo como Yan Diomande, el extremo del Leipzig, cuya operación trata de cerrar, está ya muy encaminada, el club blanco.Si algo le ha enseñado al Madrid la victoria de España en el Mundial y en la Eurocopa y la del PSG en las últimas dos Champions es que en el fútbol de hoy en día los triunfos se construyen con un mediocampo dominador y un grupo de futbolistas, especialmente los delanteros, comprometidos en ataque y en defensa. El Madrid tiene a algunos de los mejores nombres del planeta, pero le ha sido imposible sostener en el tiempo un plan coral durante las últimas dos temporadas. Perdió a Kroos, sumó a Mbappé y todo se desestabilizó. El Madrid ha confirmado en el Mundial que el galo es el mejor delantero del mundo, pero también que Bellingham, por ejemplo, debe tener espacio a su alrededor para moverse con libertad, más cerca del área que de la creación. No puede ser un mediocentro.Es ahí donde aparece el nombre de Rodri. El conjunto blanco lleva semanas peinando el mercado de mediocentros buscando a un futbolista capaz de llevar el peso de la construcción del juego, porque Tchouaméni, Valverde o Bellingham son estrellas, pero no sirven para eso. El Madrid sabe que Vitinha y Joao Neves no están en venta, que cualquier inglés es demasiado caro, como Elliot Anderson y los 150 millones que acaba de pagar el Manchester City, y que jóvenes como Wharton o Kees Smit no están preparados para asumir las riendas de un equipo de este nivel.Una vez eliminados los portugueses del PSG, el siguiente en la lista es Enzo Fernández, muy del gusto de Mourinho y un jugador que quiere salir del Chelsea. Costaría poco más de 100 millones y estaría encantado de fichar por el Madrid, aunque en Valdebebas no todos lo tienen claro. Hace un par de semanas el club emitió un comunicado oficial para asegurar que no ha realizado ninguna gestión encaminada a firmar al jugador y desde entonces está a la espera.Y claro, llegamos al 19 de julio, el día de la exhibición española con un Rodri extraordinario y de la expulsión de un Enzo decepcionante, incapaz, junto a sus compañeros, de robarle la posesión y el control del juego a España. El centrocampista del City se ratificó como el mejor mediocentro de la actualidad, demostró que ha superado su grave lesión de rodilla y abrió una conversación en la ciudad deportiva del Madrid. Algunos pesos pesados del club tienen decidido que es el futbolista perfect
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