¿Era realmente necesario que Abascal viajara a Ceuta, considerando que numerosas figuras sociales y económicas de la ciudad autónoma optaron por asistir al evento en Madrid? Leer
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Tú a Palacio y yo al Tarajal. Las celebraciones del 12 de octubre arrojaron un llamativo intercambio de sitios. Por un lado, una nutrida representación de las ciudades de Ceuta y Melilla acudió a la recepción ofrecida por los Reyes en Madrid. El gesto suponía un reconocimiento institucional tanto de la españolidad de las ciudades autónomas como del apoyo del resto del país hacia los ceutíes y melillenses. El papel único de la Corona, como representante tanto del Estado como de la nación, permitía el doble simbolismo.
Al mismo tiempo, el tercer partido de España, el que más crece en los sondeos, el que parece llamado a desempeñar un papel fundamental en el próximo Gobierno, y el que se pretende defensor máximo de la nación española, no estaba presente en los actos de Madrid. Vox prefirió celebrar el 12 de octubre… en Ceuta. Allí, su líder argumentó que prefería ausentarse de los actos institucionales en la capital a cambio de mostrar su apoyo a los ceutíes. Que aquella era una forma más plena de conmemorar la Hispanidad.
Este razonamiento presenta varios problemas. Está el contraste con quienes sí acudieron a Palacio: ¿tan necesario era que Abascal fuese ayer a la ciudad autónoma, cuando muchos de los líderes sociales y económicos de Ceuta vieron oportuno ir a la recepción de Madrid? ¿Quiere Vox dar a entender que su líder conoce mejor que los propios ceutíes qué tipo de actos ofrecen un mayor espaldarazo a sus reivindicaciones? ¿Y no queda aún más cuestionada la oportunidad del gesto de Vox cuando, al día siguiente, sería nada menos que Felipe VI quien viajase a la ciudad autónoma? ¿De verdad existe una oposición entre participar en los actos del 12 de octubre en Madrid y mostrar solidaridad con los ceutíes, cuando quien está en el centro de los primeros ofrecerá, solo 24 horas después, un apoyo igual de cercano y mucho más representativo del que pueda aportar Abascal? No olvidemos, por otra parte, que este es el segundo año consecutivo en el que Vox no participa en los actos del 12 de octubre. El curso pasado alegaron que se negaban a compartir espacios con el Gobierno. Así pues, ¿Ceuta es una razón, o es una excusa para seguir escenificando su rechazo a Sánchez?
También hay un debate aquí sobre el vínculo entre nación e instituciones. Desde el universo de Vox se señala a menudo que la nación es anterior y superior al ordenamiento constitucional de 1978, y a las instituciones cuya legitimidad nace de él. El propio Abascal dijo hace unos años que «España es anterior y superior a la Constitución». Sin embargo, la ausencia en los actos del 12 de octubre da a entender algo distinto. De sugerir que hay nación más allá de las instituciones actuales se pasa a pretender que la nación está realmente al margen de ellas. No hablamos de diferenciar entre la parte y el todo, o entre representantes y representados, sino de una oposición: por un lado estaría la España oficial y por el otro la España real. Y, para estar con la segunda, no se puede estar con la primera. Así seguimos engordando la lista de presuntas legitimidades alternativas, y de autoproclamados portavoces de las calles, del pueblo o de la nación, de este tiempo irresponsable que nos ha tocado vivir.
España // elmundo
¿Realmente merecía la visita de Abascal a Ceuta la atención cuando varias figuras sociales y económicas de la ciudad autónoma asistieron al evento en Madrid? Leer
