Javier Pérez Campos regresó esta semana en Modo incógnito, sección de Cuarto Milenio, a la Facultad de Derecho de Córdoba. Ya había visitado el edificio años atrás junto a Paloma Navarrete, pero esta vez afrontó el reto completamente solo.. El inmueble, del siglo XV, ha sido a lo largo del tiempo convento, hospital, hospicio y cuartel militar antes de convertirse en centro universitario. Su pasado esconde una dimensión que va mucho más allá de los libros de historia convencionales.. Durante la invasión napoleónica de 1808, las tropas del general Dupont convirtieron el convento en cuartel. Entre sus muros se produjo lo que los testimonios recogidos por el programa describen como «una orgía de sangre».. Años después, el edificio funcionó también como hospital materno infantil y psiquiátrico, una etapa que dejó huella entre sus paredes. Algunos testimonios hablan de una mujer «en camisón» que se pasea por los pasillos.. Ya en soledad, y pese a su experiencia acumulada con este tipo de casos, Pérez Campos no pudo evitar sobresaltarse ante un imprevisto: «No me jodas, el ascensor se ha puesto en marcha solo».
El colaborador se aisló en uno de los edificios con más testimonios paranormales u revivió el miedo que durante años solo había escuchado de boca de otros testigos.
Javier Pérez Campos regresó esta semana en Modo incógnito, sección de Cuarto Milenio, a la Facultad de Derecho de Córdoba. Ya había visitado el edificio años atrás junto a Paloma Navarrete, pero esta vez afrontó el reto completamente solo.. El inmueble, del siglo XV, ha sido a lo largo del tiempo convento, hospital, hospicio y cuartel militar antes de convertirse en centro universitario. Su pasado esconde una dimensión que va mucho más allá de los libros de historia convencionales.. Durante la invasión napoleónica de 1808, las tropas del general Dupont convirtieron el convento en cuartel. Entre sus muros se produjo lo que los testimonios recogidos por el programa describen como «una orgía de sangre».. Años después, el edificio funcionó también como hospital materno infantil y psiquiátrico, una etapa que dejó huella entre sus paredes. Algunos testimonios hablan de una mujer «en camisón» que se pasea por los pasillos.. Ya en soledad, y pese a su experiencia acumulada con este tipo de casos, Pérez Campos no pudo evitar sobresaltarse ante un imprevisto: «No me jodas, el ascensor se ha puesto en marcha solo».
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