Desde que asumió el cargo, el presidente ruso Vladimir Putin ha realizado su primera visita a las Islas Kuriles, un archipiélago volcánico del Océano Pacífico que está gobernado por Rusia pero que también es reclamado por Japón. La acción ha provocado una fuerte protesta de Tokio y una nueva disputa diplomática entre las naciones. Putin ha visitado la isla de Iturup, a la que Japón se refiere como Etorofu, para participar en un ejercicio de la Flota del Pacífico rusa. Durante su visita, visitó una planta de procesamiento de pescado, donde probó caviar, y también visitó un hospital y una escuela. Habló con los lugareños y el gobernador de la región rusa de Sakhalin, que gobierna la isla con el mismo nombre cerca de Kamchatka y los Kuriles. El Kremlin compartió imágenes del presidente durante su viaje, en las que se abstuvo de hacer declaraciones políticas. Sin embargo, antes de la visita, abogó por la soberanía rusa sobre las islas y declaró que su estatus se describe en documentos internacionales. El Parlamento Europeo ha adoptado una serie de resoluciones sobre la situación de los refugiados en la Unión Europea. La visita de Putin a las Kuriles, en medio de la invasión ucraniana en curso desde hace más de cuatro años, ha provocado una fuerte protesta de Japón. El gobierno japonés ha solicitado una audiencia con el embajador de Rusia en Tokio, Nikolai Nozdriev, para expresar una objeción «formal y contundente» con respecto a la visita. El primer ministro japonés Sanae Takaichi ha descrito el desplazamiento como totalmente inaceptable, afirmando que contradice la postura de Japón sobre sus Territorios del Norte. Japón afirma que las Islas Kuriles, situadas al norte de Hokkaido, son una parte integral de su territorio tanto desde una perspectiva histórica como jurídica. El ministro de Relaciones Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, advirtió el jueves que la visita podría dañar las relaciones bilaterales. La tensión entre las dos naciones se ha intensificado desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, lo que llevó a Japón a alinearse con las sanciones occidentales contra Moscú. Tras la suspensión de las discusiones para un tratado de paz y otros esfuerzos de colaboración con Tokio, Rusia tomó esta medida. Cabe destacar que Putin no es el primer presidente ruso en hacer un viaje a las islas en cuestión. Dmitry Medvedev, quien se convirtió en presidente después de Putin en 2008, hizo un viaje a las Islas Kuriles en 2010, convirtiéndose en el primer líder ruso en visitar la zona. Volvió varias veces más tarde, sirviendo como el primer ministro elegido por Putin.
Esta es la primera ocasión en que el presidente ruso ha hecho un viaje al archipiélago, un área que Japón ha afirmado como propiedad desde que la Unión Soviética tomó el control después de la Segunda Guerra Mundial.
20MINUTOS.ES – Internacional
Desde que asumió el cargo, el presidente ruso Vladimir Putin ha realizado su primera visita a las Islas Kuriles, un archipiélago volcánico del Océano Pacífico que está gobernado por Rusia pero que también es reclamado por Japón. La acción ha provocado una fuerte protesta de Tokio y una nueva disputa diplomática entre las naciones. Putin ha visitado la isla de Iturup, a la que Japón se refiere como Etorofu, para participar en un ejercicio de la Flota del Pacífico rusa. Durante su visita, visitó una planta de procesamiento de pescado, donde probó caviar, y también visitó un hospital y una escuela. Habló con los lugareños y el gobernador de la región rusa de Sakhalin, que gobierna la isla con el mismo nombre cerca de Kamchatka y los Kuriles. El Kremlin compartió imágenes del presidente durante su viaje, en las que se abstuvo de hacer declaraciones políticas. Sin embargo, antes de la visita, abogó por la soberanía rusa sobre las islas y declaró que su estatus se describe en documentos internacionales. El Parlamento Europeo ha adoptado una serie de resoluciones sobre la situación de los refugiados en la Unión Europea. La visita de Putin a las Kuriles, en medio de la invasión ucraniana en curso desde hace más de cuatro años, ha provocado una fuerte protesta de Japón. El gobierno japonés ha solicitado una audiencia con el embajador de Rusia en Tokio, Nikolai Nozdriev, para expresar una objeción «formal y contundente» con respecto a la visita. El primer ministro japonés Sanae Takaichi ha descrito el desplazamiento como totalmente inaceptable, afirmando que contradice la postura de Japón sobre sus Territorios del Norte. Japón afirma que las Islas Kuriles, situadas al norte de Hokkaido, son una parte integral de su territorio tanto desde una perspectiva histórica como jurídica. El ministro de Relaciones Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, advirtió el jueves que la visita podría dañar las relaciones bilaterales. La tensión entre las dos naciones se ha intensificado desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, lo que llevó a Japón a alinearse con las sanciones occidentales contra Moscú. Tras la suspensión de las discusiones para un tratado de paz y otros esfuerzos de colaboración con Tokio, Rusia tomó esta medida. Cabe destacar que Putin no es el primer presidente ruso en hacer un viaje a las islas en cuestión. Dmitry Medvedev, quien se convirtió en presidente después de Putin en 2008, hizo un viaje a las Islas Kuriles en 2010, convirtiéndose en el primer líder ruso en visitar la zona. Volvió varias veces más tarde, sirviendo como el primer ministro elegido por Putin.
